Un abogado utilizando la IA, imagen realizada con inteligencia artificial.

Un abogado utilizando la IA, imagen realizada con inteligencia artificial. E.E.

Alicante

Multas de hasta 6.000 euros a abogados por el mal uso de la IA: "Ahorra el 99 % del tiempo, pero exige saber usarla"

Desde el Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante (ICALI) imparten formaciones para evitar que los colegiados sean sancionados.

Más información: Primera sanción del TC a un abogado por falsear los fallos del Constitucional que citó en un recurso

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Los jueces están imponiendo multas cada vez más elevadas a abogados que cuelan en sus escritos hechos con inteligencia artificial citas inventadas o jurisprudencia de otros países.

Las sanciones, que pueden llegar hasta los 6.000 euros, se deben a la "mala fe procesal" y la "traición a la confianza del cliente" por parte de los letrados.

El Tribunal Constitucional y varios Tribunales Superiores han multado a abogados por incluir sentencias y párrafos inexistentes, resaltando la obligación de verificar la información generada por IA.

Desde el Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante (ICALI) son conscientes de las ventajas que implica esta herramienta y de los retos que conlleva cuando se utiliza para redactar escritos que presentar ante el juez con datos confidenciales de clientes.

Para el presidente de la Sección de Derecho Digital del ICALI, Guillermo Beltrán, la inteligencia artificial es "una oportunidad que hay que saber aprovechar. Es comparable a ir a Murcia: puedes ir andando y tardar mucho, o ir en vehículo y tardar una hora sentado, descansado y con aire acondicionado".

"Pero con ese mismo coche se puede ir en dirección contraria, cometer un delito o atropellar a alguien; no por ello el coche es malo", compara en relación a los peligros de su uso indebido por parte de abogados.

A un jurista se le puede llegar a sancionar por no filtrar los resultados, por presentar sentencias erróneas o inexistentes o por basar argumentos en el Código Civil de otro país en lugar del Código Civil español.

Beltrán cree que esto ocurre por "el sesgo de la automatización, la falsa idea de que todo lo que procede de una máquina es correcto, cuando las máquinas también cometen errores y fallan". Si bien apunta a que "no ha habido ninguna queja por su mal uso en el colegio de Alicante".

Desde jóvenes a sénior

Si hace unos años ChatGPT dominaba el mercado de la IA, hoy en día han surgido una veintena de herramientas especializadas en diferentes áreas como generación de texto, imágenes, audio, informes...

Las facilidades que ofrece a una profesión con un día a día marcado por la gestión de grandes volúmenes de información y una fuerte presión por los plazos hacen que haya una gran cantidad de abogados usándola, "tanto jóvenes como profesionales sénior (como compañeras de más de 70 años aprendiendo a usar Claude)", sostiene el experto.

"Despachos y asesorías en Alicante, Madrid o Elche están invirtiendo en formación y herramientas propias", añade, por permitir ahorrar horas a los profesionales.

"La IA funciona como un apoyo para materias que el profesional ya domina; usada a fondo, permite ahorrar entre un 95 % y un 99 % del tiempo de trabajo y aporta ideas válidas. Pero es una herramienta que exige saber usarla y utilizarla siempre bajo normas".

Privacidad y formación

Una de esas normas que se pueden estar vulnerando es la privacidad y protección de datos.

Y si en un caso de accidente de tráfico se facilita un informe o un dato de salud a la herramienta para preparar el procedimiento judicial, esos datos quedan en manos de la plataforma sin control sobre lo que hará con ellos.

Por ello, Beltrán insiste en la formación obligatoria de los letrados en estas herramientas, algo que el Reglamento de Inteligencia Artificial exige y mantiene el deber de formación dentro de las empresas y despachos para que el personal sepa qué información puede o no introducir en la herramienta.

Desde la Sección de Derecho Digital se llevó a cabo una formación a los colegiados a comienzos de año y realizarán otra en las próximas semanas, una vez se reincorporen completamente de las vacaciones.

"El resultado que ofrece la IA no es definitivo; debe revisarse, corregirse, borrarse o completarse. En los informes o escritos, se debe indicar o advertir que se ha utilizado la IA como herramienta de apoyo, aunque la autoría, la revisión final y la firma sean exclusivas del abogado", insiste Beltrán.

Con todo, para el experto el principio de explicabilidad, que supone la obligación de poder reconstruir y justificar paso a paso el razonamiento seguido, es la última frontera que, por el momento, separa a la IA de reemplazar a los jueces y dictar sentencias en causas complejas.