Playa de l'Estanyó en Dénia, una de las que se consideraron como actuaciones urgentes hace una década.

Playa de l'Estanyó en Dénia, una de las que se consideraron como actuaciones urgentes hace una década. H.F.

Alicante

Costas aprieta a los vecinos del litoral valenciano durante una década, pero sigue sin cumplir su deber de regenerar las playas

De las 70 actuaciones consideradas imprescindibles en la Comunitat Valenciana en el año 2016, solo 10 han sido ejecutadas y 12 están en ejecución, y 48 (62,8%) siguen pendientes o no completadas.

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Mientras la Dirección General de Costas del Ministerio para la Transición Ecológica ha multiplicado deslindes y procedimientos contra los vecinos del litoral valenciano, como en los casos de Guardamar del Segura o Dénia en la provincia de Alicante, mientras que la regeneración física de las playas ha avanzado a un ritmo muy inferior al que exigía la erosión. De las 70 actuaciones urgentes o prioritarias en Castellón, Valencia y Alicante recogidas en documentos oficiales de esos años, apenas 10 aparecen como ejecutadas y 12 como en ejecución. El resto, 48 (62,8%), sigue sin resolverse del todo.

Y es que la Comunitat Valenciana lleva más de una década atrapada en una contradicción difícil de explicar para los vecinos de la costa. Mientras el Ministerio para la Transición Ecológica ha impulsado deslindes y procedimientos de delimitación del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT),sin embargo no ha completado con la misma rapidez la regeneración de las playas que esos mismos tramos necesitaban.

La Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas establece en su artículo 2 que La Dirección general de Costas debe "asegurar su integridad y adecuada conservación, adoptando, en su caso, las medidas de protección y restauración necesarias". Sin ambages, sin excusas.

La relación de actuaciones inacabadas es el resultado de una política litoral solo centrada en recortar derechos de los vecinos, no de acometer las "restauraciones necesarias". Se trata de obras de protección, aportes de arena, prolongaciones de espigones, refuerzos de diques y actuaciones sobre desembocaduras y golas repartidas por las tres provincias. Muchas de ellas están calificadas como “urgentes”, lo que refuerza la idea de que el problema era ya en 2016 "inmediato". Sin embargo, el volumen de actuaciones acabadas sigue siendo claramente insuficiente frente a la magnitud de la necesidad.

En Castellón (tramos Castellón Norte y Castellón-Sagunto), el listado recoge un corredor de intervenciones que va desde Peñíscola y Oropesa hasta Almassora, Burriana, Nules, Moncofa, Chilches, La Llosa, Almenara, Canet d’en Berenguer y Sagunto. Son 24 actuaciones en total, de las cuales solo 6 están ejecutadas y 2 en ejecución, lo que deja un 66,6% pendiente o no completado. Algunas obras se han ejecutado, pero también que muchas otras siguen pendientes o en fases previas, pese a que la propia administración las había marcado como prioritarias.

En el tramo Valencia-Dénia, la lista alcanza su mayor dimensión y su mayor carga simbólica. Pinedo, el Saler, la Devesa, el Perellonet, Cullera, Tavernes de la Valldigna, Gandia y el tramo hacia Oliva concentran 24 actuaciones, de las que solo 2 están ejecutadas y 9 en ejecución, dejando un 91,6% sin completar.

Se trata de millones de metros cúbicos de arena en actuaciones como L’Abre del Gos, el Saler y Garrofera, o la Devesa; también de grandes aportes entre el Perell y Barraquetes, o entre el Serpis y el puerto de Oliva. La propia escala de esas cifras confirma que el litoral valenciano no requería ajustes menores, sino una intervención de fondo. Y aun así, la ejecución ha quedado muy por detrás de la planificación.

Dénia

Dénia merece un capítulo aparte porque es el único caso de la provincia de Alicante incluido en la relación y, al mismo tiempo, uno de los que mejor resume el problema. Costas hablaba entonces para este municipio una sucesión de 12 actuaciones en Les Deveses, Punta de l’Almadraba, L’Estanyo, la Punta dels Molins, Les Bovetes, Les Marines y Marge Roig. Ninguna figura como ejecutada ni en ejecución: el 100% sigue pendiente o no completado.

No se trata de una única playa, sino de toda una fachada litoral sometida a erosión y necesitada de una reconstrucción compleja, con prolongaciones de espigones, aportes de arena y actuaciones de estabilización. En ese contexto, la regeneración de Les Deveses se ha convertido en el ejemplo más visible de una promesa largamente anunciada y solo parcialmente materializada. Las obras se ejecutaron en 2023 con 650.000 m3 de arena y 20 millones de inversión, pero no están finalizadas. Los vecinos denuncian incumplimientos y un temporal reciente las ha puesto a prueba de nuevo.

Mientras proyectos masivos como el de Valencia Sur (30 millones de euros) o Dénia (20 millones de euros) se presentan como éxitos terminados, la realidad es que son excepciones en un mar de proyectos olvidados. En Castellón Norte, obras de similar urgencia en Vinaròs o Benicarló ni siquiera han movido la primera piedra tras una década de espera, mientras el Ministerio prioriza el deslinde jurídico sobre la protección física.

El Ministerio ha avanzado en la definición jurídica del litoral con deslindes que atacan a la propiedad privada, mantiene bloqueada la reforma de la Ley de Costas en el Congreso de los Diputados mientras saca a exposición pública un nuevo reglamento. Recurre al Tribunal Constitucional la Ley de Costas valenciana mientras negocia con la Generalitat un único artículo en conflicto, el que protege a los vecinos. Pero se inhibe en su obligación de mantener y regenerar las playas que requieren regeneración previa, paralela o posterior a esos deslindes. O cuya actuación los invalidaría. Primero se establecen los límites, pero la playa sigue esperando.

No se trata de simples ideas o estudios, sino de obras concretas, con cifras y plazos, a menudo formuladas hace ya cerca de una década. El balance general sigue siendo demasiado pobre para una costa sometida a temporales, regresión y presión urbana.