Un gato, en una imagen de Shutterstock.
Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal obliga a esterilizar a todos los gatos antes de los seis meses
La normativa refuerza la tenencia responsable y obliga a esterilizar a los gatos antes de los seis meses para frenar la reproducción incontrolada.
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La nueva normativa estatal ya está en marcha y fija una obligación clara para los propietarios de felinos. Todos los gatos deberán estar esterilizados antes de cumplir los seis meses de edad, salvo en casos muy concretos vinculados a criadores registrados.
En los últimos años, los animales de compañía han pasado de ocupar un espacio secundario en los hogares a convertirse en auténticos miembros de la familia.
Su bienestar ya no es solo una cuestión ética, sino también social, y cada vez son más las normas que buscan garantizar una convivencia responsable.
La ley pone el foco en esa responsabilidad compartida. No se trata solo de cuidar a las mascotas, sino de hacerlo de forma consciente, evitando problemas como el abandono o la reproducción descontrolada, dos de los grandes retos en materia de protección animal.
Obligación de esterilizar
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece de forma expresa que los propietarios deben "identificar mediante microchip y proceder a la esterilización quirúrgica de todos los gatos antes de los seis meses de edad".
Esta medida no es opcional. Solo quedan fuera de esta obligación aquellos animales inscritos como reproductores y que estén a nombre de un criador registrado oficialmente. El objetivo es claro: frenar la cría indiscriminada y reducir el número de animales abandonados.
Además, la normativa insiste en que los dueños deben "adoptar las medidas necesarias para evitar la reproducción incontrolada de los animales de compañía", dejando la cría exclusivamente en manos de profesionales autorizados.
Control de colonias
La ley también actúa sobre los gatos comunitarios, es decir, aquellos que viven en la calle. En este caso, establece que será obligatoria tanto su identificación como su esterilización quirúrgica.
Según recoge el texto legal, estas medidas buscan "el control poblacional de todos los gatos comunitarios, con el fin de reducir progresivamente su población manteniendo su protección como animales de compañía".
En caso de adopción
En el caso de adoptar un animal, la normativa refuerza aún más estas obligaciones. Los gatos deberán entregarse siempre identificados y esterilizados o, si no es posible por motivos sanitarios, con un compromiso de esterilización en un plazo determinado.
Además, la ley deja claro que la adopción debe ser un proceso regulado y transparente, y nunca una transacción comercial, subrayando que los animales no son objetos, sino seres vivos que requieren cuidados, responsabilidad y compromiso a largo plazo.
Habla Acofal
En Alicante, la aplicación de estas medidas dista mucho de lo que marca la ley. Según la Asociación de Colonias Felinas de Alicante (ACOFAL), en la ciudad malviven alrededor de 10.000 gatos, mientras que el Ayuntamiento apenas esteriliza a unos 250 al año, una cifra que consideran claramente insuficiente para frenar la reproducción.
Su presidenta, Conchi Llinares, describe en otro artículo de EL ESPAÑOL la situación como "vaciar una piscina con una cuchara" y denuncia un "incumplimiento sistemático" de la normativa.
Ante este escenario, son las propias voluntarias quienes asumen los costes y cuidados de los animales, al tiempo que reclaman más implicación institucional para aplicar medidas efectivas como campañas intensivas de esterilización y un mayor control de las colonias felinas.