Vista aérea de la Illeta dels Banyets en El Campello Shutterstock
El pueblo perfecto para recorrer a pie: no está en Italia, nació en el siglo XVIII y tiene termas romanas del s. I a.C. junto al mar
Este municipio esconde uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Mediterráneo, con restos íberos y piscinas romanas.
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El municipio perfecto para descubrir caminando y viajar al pasado sin salir de la Costa Blanca existe y está en la provincia de Alicante.
Se trata de El Campello, una localidad marinera que combina playas, patrimonio histórico y uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Mediterráneo, donde todavía se conservan unas termas romanas del siglo I a.C. junto al mar.
Pasear por sus calles es hacerlo también por siglos de historia. Aunque el origen oficial del municipio se sitúa en el siglo XVIII, cuando Nicolás Pérez de Sarrió impulsó la llegada de familias de colonos para cultivar estas tierras, el territorio campellero ya estaba habitado miles de años antes. Así lo demuestra la Illeta dels Banyets, el gran tesoro arqueológico de la localidad.
Tal y como destaca el Ayuntamiento de El Campello, este enclave reúne restos que abarcan desde la Prehistoria hasta la época romana y está considerado "uno de los mejores parques arqueológicos del Mediterráneo".
Los primeros asentamientos documentados corresponden al Calcolítico y a la Edad del Bronce, en el segundo milenio antes de Cristo.
Uno de los grandes valores del yacimiento es el poblado íbero, considerado único por sus características. La presencia de almacenes, abundantes restos cerámicos y pocas viviendas ha llevado a los expertos a pensar que este espacio mantuvo una intensa actividad comercial con otras culturas mediterráneas.
Restos de la Illeta. GVA
Además, en la zona aparecieron dos edificaciones similares a templos, algo poco habitual en este tipo de asentamientos.
Unas termas romanas
La huella romana sigue muy presente en El Campello. Entre los restos más llamativos destacan unas pequeñas termas y las conocidas piscifactorías excavadas en la roca, origen del nombre popular de Els Banyets de la Reina.
Durante años, la tradición popular sostuvo que aquellas piscinas naturales pertenecían a una reina mora que se bañaba en ellas.
Sin embargo, el Ayuntamiento recuerda que en realidad eran viveros utilizados para conservar pescado vivo y favorecer una potente industria de salazones y elaboración de 'garum', una de las salsas más apreciadas de la antigua Roma.
La historia defensiva de la costa también dejó su marca en el municipio. En el siglo XVI se levantaron varias torres vigía para proteger a la población de los ataques de piratas berberiscos.
Entre ellas sobresale la Torre de la Illeta, finalizada en 1557 y convertida hoy en uno de los símbolos más reconocibles de El Campello.
Con el paso de los siglos, el municipio fue creciendo alrededor de la actividad agrícola y pesquera. A finales del siglo XVIII nació el primer astillero junto a la desembocadura del río Seco, impulsando una flota pesquera que llegó a ser una de las más importantes del Mediterráneo.
Torre de la Illeta. GVA
La Illeta dels Banyets
A escasos metros del mar se encuentra uno de los rincones arqueológicos más sorprendentes de toda la Comunitat Valenciana. La Illeta dels Banyets permite descubrir en un mismo espacio restos de la Edad del Bronce, la cultura íbera y la civilización romana en un entorno privilegiado frente al Mediterráneo.
Según explica Turisme Comunitat Valenciana, el enclave conserva vestigios de hace más de 5.000 años y destaca especialmente por sus famosos “banyets”, unas pequeñas piscinas excavadas en la roca que probablemente funcionaron como viveros romanos conectados con el mar a través de canales.
El recorrido por el yacimiento también permite contemplar antiguas termas romanas, edificios vinculados a la actividad comercial íbera y numerosas piezas arqueológicas halladas en la zona, como armas o cerámicas.
Todo ello ayuda a entender la enorme importancia estratégica y económica que tuvo este punto de la costa alicantina durante siglos.
Mucho más que playa
Aunque la Illeta dels Banyets es una parada imprescindible, El Campello ofrece muchos más rincones para descubrir sin prisas. La Torre Vigía de la Illeta, la Ermita de la Virgen del Carmen o la Iglesia de Santa Teresa forman parte de un recorrido urbano que mezcla tradición marinera e historia.
Otro de los espacios más especiales son los Jardines de Villa Marco, un conjunto de inspiración versallesca rodeado de árboles centenarios y vegetación llegada de distintos puntos del planeta. Este enclave, ligado a una finca del siglo XIX, se ha convertido en uno de los pulmones verdes más singulares de la comarca.
El litoral campellero es otro de sus grandes atractivos. A lo largo de la costa se alternan largas playas familiares, como Muchavista, con pequeñas calas de aguas transparentes ideales para practicar snorkel o desconectar lejos del bullicio.
A ello se suman rutas senderistas y ciclistas junto al Mediterráneo.