Armando Rodríguez Pérez, Letrado de Madrid y de la ciudadana británica acusada.

Armando Rodríguez Pérez, Letrado de Madrid y de la ciudadana británica acusada.

Vivir

El abogado español que ha librado de la cárcel a la mujer que publicó fotos de su ex vestido con pañales de bebé

El marido tenía varios perfiles en redes sociales practicando "adult baby", además de una entrevista en una revista británica en 2003.

Más información: A juicio una británica residente en Alicante por publicar fotos de su exmarido desnudo en Facebook

Alicante
Publicada

Nada es lo que parece. Una expresión que, si bien puede sonar a frase hecha y utilizada para la sinopsis de un capítulo de Black Mirror, puede superar la ficción en algunas ocasiones.

Y esto es lo que le ha pasado a una pajera británica residente en Jávea, Alicante. El 24 de marzo, EL ESPAÑOL se hizo eco del juicio de una mujer de 51 años por publicar fotos de su exmarido comprometidas en Facebook.

En aquel entonces, la Fiscalía pedía para ella una pena de un año de prisión por un delito contra la intimidad, concretamente en la modalidad de revelación de secretos, sosteniendo que lo hizo con la intención de dañar gravemente la intimidad y la reputación de su exmarido ante terceros.

Todo apuntaba a que la mujer había cometido un delito. Sin embargo, dos meses después, EL ESPAÑOL consigue contactar con Armando Rodríguez Pérez, Letrado de Madrid y representante de la mujer acusada. Y efectivamente, nada era lo que parecía.

Giro de 180 grados

Finalmente, la Audiencia Provincial de Alicante decidió absolver a la mujer británica de todos los cargos, que se enfrentaba a seis años de cárcel a petición de la acusación por publicar en Facebook imágenes de su exmarido vestido de bebé.

Todo arranca en 2022, en plena batalla por la custodia de un hijo menor. Él, británico, residente en Estados Unidos. Ella, afincada en la Marina Alta. En medio del conflicto, varias fotografías aparecen publicadas en el perfil de Facebook de la mujer. En ellas, el hombre aparece semidesnudo practicando “adult baby”, una parafilia que combina elementos afectivos y sexuales en la que adultos se comportan como bebés.

El impacto es inmediato. Las imágenes llegan a su entorno personal y profesional. Él denuncia con contundencia, llegando a pedir seis años de prisión y cerca de 40.000 euros de indemnización por daños morales.

"Él decía que estaba destrozado", asegura el abogado de la mujer.

La Fiscalía, en un principio, compra el relato tras ver indicios de revelación de secretos.

¿Qué es realmente privado?

La defensa, liderada por el abogado Armando Rodríguez, encuentra, sin embargo, el punto débil del caso en la propia exposición pública del denunciante. "Investigando, averigüé que estas fotos son visibles a ojos de cualquiera y que llevaba años siendo activo en internet con esta práctica", revela el abogado.

De repente, lo que parecía un material íntimo ya no lo era tanto.

Durante la investigación, el equipo descubre que el hombre no solo no ocultaba esta práctica, sino que la había hecho pública años atrás. Había sido portada en 2003 de una revista británica de prensa rosa, donde hablaba abiertamente de ello, y mantenía perfiles en redes vinculados a este mundo. Incluso participaba en encuentros internacionales.

Es decir: aquello que denunciaba como secreto ya no lo era.

Y esa idea es la que termina sosteniendo toda la absolución.

Sin secreto, no hay delito

Tras tener esta información en mano y presentarla durante el juicio, la Audiencia Provincial sentencia con que no puede haber revelación de secretos si no existe secreto. "Si una persona ha decidido exponer voluntariamente una parte de su vida, esa información pierde la protección penal que tendría en el ámbito estrictamente privado", asegura el abogado.

De este modo, el caso, que en un inicio parecía encajar en los delitos asociados a la llamada “pornovenganza”, se desinfla jurídicamente por ese motivo.

Porque, incluso si hubo intención de hacer daño —algo que ni la propia defensa discute del todo—, el derecho penal no entra cuando el contenido ya era público.

Cinco años de calvario

Más allá del debate jurídico, el abogado habla de un desgaste importante que este proceso ha supuesto para su clienta.

La mujer ha pasado casi cinco años con una causa penal abierta, con sus cuentas embargadas y con la amenaza real de entrar en prisión. “Un auténtico calvario”, en palabras de su abogado.

La absolución pone fin al proceso, pero abre otra fase: "Ahora estamos trabajando en reclamar daños por todo lo vivido", asegura Rodríguez.