Un perro atado en la puerta de un comercio, en una imagen de Shutterstock.
Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a los perros solos en la puerta del supermercado
La norma refuerza la obligación de supervisar a los animales y endurece las sanciones por dejarlos solos en espacios públicos.
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Dejar a un perro atado en la puerta de un supermercado mientras se hace la compra no es una práctica permitida desde hace un tiempo. La normativa actual obliga a que los animales de compañía estén siempre bajo la supervisión de su responsable, lo que en la práctica impide dejarlos solos en la vía pública, aunque sea durante unos minutos.
Durante años ha sido una escena habitual, -por suerte cada vez menos frecuente-, encontrarse con perros esperando atados a farolas o señales a las puertas de tiendas. Una imagen normalizada que, sin embargo, lleva tiempo estando prohibida, aunque todavía haya quien lo desconozca o actúe como si no tuviera consecuencias.
Y las tiene. La legislación contempla sanciones para este tipo de conductas, por lo que conviene conocer bien qué dice la norma y evitar sustos innecesarios. Porque no se trata solo de una recomendación, sino de una obligación legal.
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece de forma clara que no se puede mantener a un animal de compañía sin supervisión. En concreto, prohíbe "mantenerlos atados o deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial" de su responsable.
Esto significa que dejar a un perro en la puerta de un comercio, aunque esté atado y aparentemente controlado, incumple la norma. Además, la ley también fija límites más amplios, como no dejar a ningún animal solo más de tres días consecutivos, o en el caso de los perros, más de 24 horas.
Otras prohibiciones
La ley va mucho más allá de esta cuestión concreta y recoge una larga lista de conductas prohibidas. Entre ellas, destaca la prohibición del sacrificio de animales por motivos económicos o de espacio, permitiendo únicamente la eutanasia bajo criterio veterinario para evitar sufrimiento.
También se prohíben prácticas como las mutilaciones con fines estéticos, el uso de animales en peleas o el empleo de herramientas que puedan causarles daño, como collares eléctricos o de castigo.
En el ámbito comercial, la normativa da un giro importante al impedir la venta de perros, gatos y hurones en tiendas, que solo podrán adquirirse a través de criadores registrados. Además, se prohíbe la cría por parte de particulares no inscritos y la entrega de animales sin identificar previamente.
La ley también regula las condiciones en las que deben vivir los animales, especialmente cuando se alojan en espacios abiertos. En estos casos, sus responsables deben garantizar refugio frente a las inclemencias del tiempo, acceso a agua y comida y unas condiciones higiénicas adecuadas.