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Veinte detenidos en una protesta frente a la embajada de Birmania en Moscú

Esta es la segunda protesta en dos días frente a la representación diplomática de Birmania en Moscú.

Veinte personas que participaban en una protesta a favor de la minoría de los rohinyás frente a la embajada de Birmania en Moscú fueron arrestadas este lunes por la Policía rusa.

"El 4 de septiembre veinte personas fueron detenidas en la calle Bolshaya Nikitskaya por alterar el orden público. Todas ellas fueron trasladadas a una comisaría", informó un portavoz policial a la agencia Interfax.

Esta es la segunda protesta en dos días frente a la representación diplomática de Birmania en Moscú.

El acto de ayer acabó sin detenciones ni comunicaciones de incidencias, aunque las medidas de seguridad en torno a la legación fueron reforzadas.

Horas antes, en Grozni, capital de Chechenia, se había celebrado una multitudinaria manifestación, cuyos participantes exigían poner fin al "genocidio de los musulmanes" rohinyás en Birmania.

Según los organizadores del acto, respaldado por los dirigentes de la república rusa, más de un millón de chechenes respondieron a la convocatoria.

"Yo y millones de habitantes de decenas de países exigimos hoy a los líderes mundiales poner coto para siempre a ese derramamiento de sangre", dijo durante la protesta el líder de Cehchenia, Ramzán Kadírov.

Este Lunes, el presidente ruso, Vladímir Putin, "expresó su preocupación" por la situación en Birmania durante una reunión con su homólogo egipcio, Abdelfatah al Sisi, celebrada en la cumbre del bloque de potencias emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la isla china de Xiamen, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Más de un millón de rohinyás viven en Rakhine (noroeste de Birmania), donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria de 2012 que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos de desplazados.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohinyá, les consideran inmigrantes bengalíes y les imponen múltiples restricciones, incluida la privación de desplazamiento.

Organizaciones no gubernamentales han reiterado las denuncias sobre las violaciones de derechos humanos y las ejecuciones sumarias que supuestamente realiza el Ejército birmano.