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Gears of War, el juego que revolucionó los shooters

Este año la saga se prepara para recibir su cuarta entrega numerada, momento ideal para conocer cómo la ha conseguido revolucionar el mundo de los videojuegos. 

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No cabe la menor duda de que en pleno año 2016, la franquicia Gears of War ha conseguido consagrarse como una de las sagas más importantes del panorama actual del mundo de los videojuegos. Son millones los jugadores a sus espaldas que han seguido las aventuras de Marcus Fenix y su pelotón, que han conocido el lado más siniestro de la raza Locust, disfrutando, como con pocos títulos ha ocurrido, de un multijugador que ha sabido revolucionar el mercado de los shooters en tercera persona.

Hay que ser conscientes de que el género de acción en tercera persona está en un punto álgido hoy en día, con nuevas mecánicas que se han ido introduciendo poco a poco y que han conseguido cuajar entre los usuarios de las principales consolas. Pero estas novedades que hoy en día están tan afianzadas, comenzaron a llegar años atrás y, quizá, uno de los puntos de inflexión donde la industria del videojuego tuvo que replantearse el camino a tomar fue con la llegada de Gears of War a Xbox 360. Acababa de nacer una leyenda que iba a cambiar la forma de ver los shooters en tercera persona. Marcus Fenix había llegado dispuesto a dejar huella en la historia de los videojuegos.

Gears of War no ha conseguido revolucionar el mundo de los videojuegos con la historia contada, sino por la forma en que esta ha sido contada a los jugadores. En su momento, la primera entrega de la franquicia supo introducir una serie de ingredientes que la llevaron a lo más alto, y que, entrega tras entrega, ha sabido consolidar de una manera sorprendente. Pero, ¿cómo consiguió Gears of War revolucionar el mundo de los shooters?

Apartado gráfico sin precedentes

Corría el mes de noviembre del año 2006 cuando los usuarios de Xbox 360 recibían, en exclusiva y de la mano del estudio Epic Games, Gears of War, uno de los títulos que conseguía exprimir, casi al máximo, todas las bondades que ofrecía el motor gráfico Unreal Engine 3. Era un momento en el que Microsoft intentaba sacar la delantera a su competidor más directo, Sony, que en ese momento se preparaba para lanzar PlayStation 3 en el mercado europeo. ¿La mejor forma de conseguirlo? Sacando pecho de su sistema, con un título que exprimiera al máximo todos los componentes de su consola y que, además, explotara las posibilidades que ofrecía su campo multijugador, bajo el ecosistema Xbox Live.

Gears of War llegó al mercado rompiendo todos los esquemas que ya teníamos establecidos en nuestra mente. Encontrarse con un tráiler en televisión y salas de cine nos obligaba a frotarnos los ojos varias veces en pocos segundos para asegurarnos de que todo cuanto veíamos era cierto. El título conseguía plasmar una ambientación única, con un diseño artístico realista a la par que grotesco; la crudeza del título era otra de las aristas que conformaban la grandeza que era esta obra.

Un modo multijugador que marcó un antes y un después

Hasta el lanzamiento de Gears of Wars, hablar de videojuegos multijugador online parecía algo casi exclusivo del ecosistema de PC. Pero Microsoft tenía un objetivo claro: quería convertir la nueva obra de Epic Games en uno de los pilares fundamentales de la compañía y, al igual que ocurre con la saga Halo, hacer de él un referente en el mundo de los shooters online. Para ello, las geniales propuestas presentadas en el modo historia del juego también hacían acto de presencia en su vertiente multijugador exponencialmente.

Con la primera entrega de la saga nos encontramos con un título robusto, divertido y, sin lugar a dudas, todo un punto de referencia para la industria de los videojuegos. Pero la cosa no quedó ahí: a medida que se iban lanzando nuestras entregas, los modos tradicionales de juego veían como nuevas incorporaciones eran añadidas. Merece una mención especial el aclamado modo Horda, que ha conseguido una cantidad de adeptos en la saga como ningún otro modo de juego ha hecho. Hasta un máximo de cuatro jugadores pueden cooperar y sobrevivir a diferentes oleadas de Locust, haciendo uso de diferentes elementos del escenario que nos permiten fortificar nuestras defensas.

No era de extrañar, por tanto, que entrega tras entrega la saga consiguiera coronarse como uno de los títulos más jugados en Xbox Live. Su éxito no iba más que en aumento y fueron muchas las compañías que tomaron prestadas algunas de las mecánicas presentes en el juego de Epic Games. Gears of War había comenzado una auténtica revolución en el mundo de los videojuegos.

Pero si algo ha conseguido establecer normas en la industria del videojuego que hoy en día conocemos, ha sido sin lugar a dudas la jugabilidad de Gears of War. El título basa su razón de ser en el sistema de coberturas, que ha conseguido ir puliéndose con el paso de los años. Una práctica que ha servido de ejemplo para otros títulos de similar temática. Además, no podemos olvidarnos de su fantástico sistema de armas, que consigue fusionar a la perfección los ataques a distancia típicos de los shooters en tercera persona, con las espectaculares ejecuciones que conseguimos, por ejemplo, con la motosierra de nuestro Lancer. De hecho, con las siguientes entregas descubríamos una nueva mecánica: las frenéticas batallas con motosierras.

Presente y futuro de la franquicia

En este preciso momento, la mítica saga se prepara para recibir su esperada cuarta entrega numerada, en esta ocasión bajo los mandos de una nueva desarrolladora, The Coalition, después de que Microsoft se hiciera con los derechos de la franquicia. Este mismo estudio ha sido el encargado de lanzar el reciente Gears of War: Ultimate Edition, primero en Xbox One durante el pasado año, y también ahora en Windows 10. De esta forma, los usuarios han podido disfrutar de una versión mejorada y remasterizada del aclamado título original, con grandes novedades que prometen ser los pilares fundamentales de lo que está por llegar en la cuarta entrega. En el caso de Xbox One, se trata de un título que funciona a 1080p en todo momento y, además, corre a 60 fps en su vertiente multijugador.

En el caso de Windows 10, plataforma que ha recibido el juego hace pocos días, se encuentra todo el contenido aparecido en Xbox One, pero con jugosas novedades. En PC se alcanza la majestuosa resolución 4K, siempre y cuando el ordenador sea capaz de soportarlo, mientras que en relación a su tasa de frames, no hay ningún tipo de limitación.

De momento, esta entrega remasterizada ha servido como aperitivo de lo que está por llegar. De hecho, los usuarios que hayan jugado a Gears of War: Ultimate Edition en Xbox One antes del 1 de marzo de 2016, tendrán la oportunidad de disfrutar de la beta de la cuarta entrega numerada de la franquicia. El juego se ha visto en movimiento una vez; durante el E3 2015, lugar en el que se mostró una breve demostración de cómo lucía el juego, que parece que en esta ocasión optará por ser aún más oscuro de lo que acostumbraba. Todo apunta a que 2016 va a ser un gran año para la franquicia Gears of War, pero sobre todo, para sus fans.