Feria de San Isidro

La Puerta Grande de Roca Rey remonta el impacto de Talavante

Octava de feria. El peruano corta dos orejas a una alimaña de Mayalde después de la gran actuación del matador de Extremadura, premiada con un apéndice que vale por dos.

Roca Rey, a hombros y camino de la Puerta Grande tras sus dos orejas.

Roca Rey, a hombros y camino de la Puerta Grande tras sus dos orejas. Efe

  1. Feria de San Isidro

Avanzaba el viejo rey por el pasillo donde desemboca la sala de prensa para acceder al tendido del 2 entre el gentío, con su perfil de Borbón, como una caricatura sobria del tiempo, y la cojera sostenida en el bastón. Rezumaba nostalgia a cada paso. Se apartó el gentío. Llegó hasta el vomitorio acompañado de Manuel Martínez Erice y la infanta Elena, que se sentó con él. La primera aparición del Rey emérito en San Isidro coincidió con el golpe del otro Rey. Roca Rey cortó dos orejas en su confirmación a puro huevo, asentado en el filo con el valor seco como bandera y argumento en la tarde programada como choque de trenes. Ocurrió entre el extremeño y el peruano.

Antes, Talavante, había cruzado ya la raya con 'Tramposo', un toro a la caza para poner a cavilar a todo el escalafón. La sudada e importantísima oreja se hacía inalcanzable hasta que salió 'Buzonero', uno de los remiendos de Mayalde para la incompleta corrida de Cuvillo.

Brindó Roca Rey al público y se abrió por estatuarios. Hasta ese momento había estado acelerado, como queriendo hacer todo de golpe. Se vio también ahí. Los estatuarios despidieron la embestida traicionera. Un arreón por la espalda y el ay. Parece que se tranquilizó cuando vio el peligro claro de su oponente, regodeándose en las miradas, en la embestida por el palillo y por dentro, en el embroque incierto a la altura de la ingle. Las arenas movedizas son su hábitat.

Primero con la derecha y después al natural, las tandas fueron creciendo hasta hacerse gigantes. El ole rompió vista la alimaña y el peruano tiraba de la embestida trazando por debajo de la pala del pitón. La plaza en vilo observó como Roca enhebraba las arrucinas y los cambiados por detrás bajo el vuelo rasante de las cuchillas. Ahora sí tuvieron el efecto esperado. Desplegó la derecha en el final asentado. El pavor encendió al público y la algarabía de Puerta Grande se confirmó yendo a matarse detrás de la espada: mató. Del espadazo salió con la banda de la taleguilla abierta. Los dos pañuelos se descolgaron entre la fuerte petición. Dos orejas como alivio. Le quedan a Roca otras dos tardes más.

Talavante brinda al Rey emérito el primero de su lote.

Talavante brinda al Rey emérito el primero de su lote. Efe

Talavante había dado una lección en el quinto de paciencia y abandono poniendo muy caro el apéndice para lo que queda de feria. 'Tramposo' fue un malaje en espera. Al ataque. Frenado desde el capote y arrollando cuando veía su oportunidad: las pasó putas Trujillo, salvado a la salida del caballo por la condición un poco expeditiva del bicho después de trastabillarse en la cara.

Llegó el cuvillo sin descolgar a la muleta, pidiendo torero. Y se encontró con Talavante, claro. Le rompió el palillo al primer encuentro en una declaración de intenciones; se movieron por el ring buscándose el uno al otro. Doblones, tornillazos; muleta plana, viaje por dentro y mirada al final; naturales, cabeza a las nubes. En el transcurso, Talavante perdió tres muletas. Corrió la mano izquierda y por fin surgieron limpios los muletazos, alejando de su objetivo a la fiera. El embroque explosivo lo complicaba todo. Las rachas de viento también. Menudo aluvión templó Talavante. Qué momento vive el matador. Cuando le pudo se descompuso como un toro de rodeo. Se agarró al piso. Talavante le llegaba hasta el hocico con la derecha y el toro fue a regañadientes con todo. Un trago. Alcanzó la otra orilla Talavante. Sobrepuesto, cazó a 'Tramposo' y la fiera cayó por fin rodada, que se resistió también a la muerte.

Hasta ese momento no había ocurrido casi nada. El público tampoco pasaba ni una. El extremeño, al que aún le quedan dos tardes, se encontró con el tercero, un toro exiguo de fuerza con cierta calidad. Fue el único que no brindó a Don Juan Carlos en la primera parte de la corrida. La estocada llegó al encuentro. Roca Rey confirmó con 'Tortolito'. Las chispas saltaron cuando Castella utilizó su turno de quites por chicuelinas y respondió Roca por saltilleras. Cambiaría de rival más tarde. La ceremonia fría cerrada con un apretón entre los dos pupilos de Campuzano dio lugar a un trasteo a menos, en el que el peruano abusó de los cambiados, sin ideas claras, influenciado por un exigente sector de la afición, con el viento molestando. El toro, que repitió, se fue apagando. Las bernadinas fueron ajustadas. Roca y Talavante se volverán a ver las caras el domingo.

Castella tuvo un inicio gris de sus cuatro compromisos, uno de ellos Beneficencia. Brilló en los estatuarios al segundo, arrancando la primera gran ovación de la tarde. Y hasta ahí. No encontró acople con un toro pronto pero rajadito, rebrincado y soso. El aviso lo sorprendió toreando y con la plaza en uñas. El cuarto tampoco tuvo nada, el otro de Mayalde. Le costaba un mundo. El mismo resorte que lo empujaba lo volvía a traer. Castella lo intentó sin suerte y se atascó con la espada.

NÚÑEZ DEL CUVILLO/ Sebastián Castella, Alejandro Talavante y Roca Rey

Monumental de las Ventas. Viernes, 13 de mayo de 2016. Octava de feria. No hay billetes. Toros de Núñez del Cuvillo, a menos el 1º y el 2º, un 3º de contado poder, explosivo y a la espera el 5º y dos de Conde de Mayalde, 4º soso y un 6º peligroso.

Sebastián Castella, azul pavo y oro. Espadazo entero. Aviso (silencio). En el cuarto, cinco pinchazos y estocada casi entera caída. Aviso (silencio).

Alejandro Talavante, de rioja y oro. Dos pinchazos y media estocada algo caída. En el quinto, estocada trasera, caída y tendida.

Roca Rey, de verde hoja y oro. En el de la confirmación, estocada trasera (ovación). En el sexto, gran estocada (dos orejas).