Andrew Rich / iStock

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La Jungla

7 expresiones habituales que en su origen no significaban lo mismo

En la Jungla. Utilizamos miles de expresiones para hacer más sencillo lo que queremos decir, pero no siempre transmiten lo que creemos. Este es el significado original de algunas de las más comunes.

iván Linares

Expresar y hablar no siempre es lo mismo ya que a menudo cuesta decir lo que pensamos; de ahí que utilicemos una inmensa cantidad de locuciones y frases hechas que ahorran de manera enorme la tarea de construir la conversación. Lo curioso es que las utilizamos sin saber a la perfección su significado primigenio porque, ¿cuál es el verdadero origen de las expresiones más comunes? A menudo es tan curioso como extraño, sobre todo cuando originalmente se utilizaban de manera distinta.

Hemos elegido estas expresiones como ejemplo. Seguro que todos las utilizamos a diario, son más que habituales. La sorpresa viene cuando buceamos en su historia. Ponte el traje de neopreno, que comenzamos.

Manda huevos

Esta expresión que hiciera tremendamente popular Federico trillo significa hastío, cansancio, pero su origen implica otro significado distinto. Como detalla Fundéu la expresión tiene su origen en el arcaísmo uebos; que significa "necesidad, algo necesario". Del manda uebos como "envía algo necesario" se ha pasado a una expresión negativa; además de que se ha adaptado la escritura de la palabra al reconocible "huevos".

La polla

Este eufemismo de pene funciona para todo. Lo mismo exalta (eres la polla) que genera hastío (hasta la polla). Y lo curioso es el origen de la palabra ya que hace referencia a la cría de la gallina: pullus, la palabra latina para designar a los pollitos. En muchos municipios españoles se conoce de esta manera a la gallina, como polla. Y una curiosidad: pese a que no está confirmada, un tuitero encontró la clave de este eufemismo.

Al pie de la letra

¿Quién no ha utilizado alguna vez esta expresión para indicar que algo se realiza tal y como estaba planteado? Seguir el manual de instrucciones "al pie de la letra", hacer caso a otra persona de idéntica manera... El caso es que el origen de la locución adverbial se remonta a los tiempos en los que se traducía el texto del latín y los estudiantes anotaban debajo de cada palabra latina su correspondiente traducción castellana. Dicha traducción recibía el nombre de "ad pedem litterae". Literalmente, "al pie de la letra". En Wikilengua puedes encontrar una explicación más extensa.

En pelotas

No hace falta explicar cuál es el significado que tiene ahora esta expresión porque todos nos quedamos de esta manera en algún momento del día. Lo curioso es que originalmente no se utilizaba para decir que alguien estaba desnudo, sino para expresar que se había quedado en ropa de andar por casa. Concretamente en "pellón, pellote o pelote", una prenda interior hecha de pieles que llevaban tanto hombres como mujeres en el siglo XVI. Por lo que decir "Iba en pellote" equivalía a comentar que le pillaron en ropa interior, una expresión que indicaba vergüenza. Con el tiempo evolucionó en la forma y el significado hasta lo que entendemos hoy por estar en pelotas: completamente desnudos. En cápsulas de lengua puedes leer la historia completa. Y un último apunte: la locución original es "en pelota", singular.

No me rayes

Esta expresión tan actual que implica hastío y cansancio tiene su origen en el siglo XX y en un objeto que muchos de los que utilizan dicha expresión jamás han usado: el disco de vinilo. "Rayar" el disco indicaba defectos en la superficie que repercutían en la calidad del sonido. De tanto poner la misma canción del disco este tendía a "rayarse", de ahí el significado que perdura hasta nuestros días por más que haya perdido el sentido original.

Echar un polvo

Nos remontamos al siglo XVIII para situarnos en las clases pudientes. Entre los más adinerados el consumo de tabaco en polvo o rapé era habitual. Como explica Alfred López en su blog los caballeros se retiraban a una estancia aparte para esnifar rapé sin molestar al resto de invitados ya que aspirar el tabaco en polvo solía provocar estornudos y tos. ¿Qué prohombre querría que le vieran en esas circunstancias? Así que la expresión "echar un polvo" indicaba que esa persona estaba esnifando tabaco. Con el tiempo evolucionó debido a otra costumbre habitual en las familias más adineradas: la promiscuidad. De ahí que los señores pudieran ausentarse tanto para darle al tabaco como para desfogarse; terminando en un eufemismo de practicar relaciones sexuales sin importar si es con la pareja o con otra persona.

Molar

Este verbo que utilizamos a diario y que pusieron de moda los jóvenes de los años 90 tiene su origen en el caló, el dialecto de la lengua romaní que hablan los gitanos españoles. A pesar de que en castellano cuando algo "mola" implica que es agradable y gusta, en el diccionario gitano comprobamos que su significado original no se parece demasiado: en caló molar hace referencia a "Valer, producir, aprovechar". Ya ves, en su forma original el verbo no mola tanto.