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La jota aragonesa conquista al Ejército Rojo en Rusia

En la jungla. 'La Dolores' llega hasta el frío país con una interpretación ante la que ha caído rendido hasta Pablo Echenique.

El coro del Ejército Rojo de Rusia interpretando 'La Dolores'.

El coro del Ejército Rojo de Rusia interpretando 'La Dolores'. YouTube

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Si existe una manifestación del acerbo popular más insigne que el refranero español, eso son los bailes tradicionales: desde la muñeira al pasodoble, pasando por el chotis, la sardana y, por supuesto, la jota, uno de las danzas típicas de nuestro país que se baila en un mayor número de comunidades y que nos representa, castañuela en mano, allende de los mares.

La jota aragonesa es, sin duda, una de las variantes que goza de una mayor popularidad. Tanto es así que ha llegado a conquistar al Ejército Rojo ruso (o, más bien, a una parte de lo que queda de él: su coro). Así lo atestigua un inenarrable vídeo, subido a YouTube hace menos de un mes, en el que Vladislav Golikov, insigne solista ruso, se acompaña de una gran orquesta de viento y cuerda y un coro para interpretar en la fría Rusia 'La Dolores'.

Golikov, vestido con el traje de gala del Ejército, sonrisa en el rostro y un leve vaivén de caderas y manos, interpreta la canción en un español atropellado en el que las erres del acento ruso campan a sus anchas. Así, si uno presta mucha atención, puede escuchar la letra de la canción: "Aragón, la más famosa / es de España y sus regiones, / Aragón, la más famosa, / porque aquí nació la Virgen, / y aquí se canta la jota, / y aquí se canta la jota, / y es de España y sus regiones".

Hasta Pablo Echenique ha caído rendido a la interpretación del rubio Golikov.

Pero, ¿cómo ha llegado la jota a Rusia?

La respuesta a cómo ha llegado la jota a conquistar al coro del Ejército Rojo de Rusia se encuentra en la descripción del vídeo: Mijaíl Ivánovich Glinka. Considerado el padre del nacionalismo musical ruso, fue uno de los compositores más destacados de su país durante el siglo XIX.

Glinka viajó por todo el mundo durante buena parte de su vida, recogiendo lo mejor de las músicas tradicionales de cada país. Así, durante uno de sus viajes a España se enamoró de la música popular española, y más en concreto de la jota, que llegó a plasmar en su obra 'La jota aragonesa. Recuerdos de Castilla'.

Esta influencia le llevó a componer en 1845 'Capricho brillante sobre la jota aragonesa – Obertura española Nº 1', parte de la obra que interpreta el coro del Ejército Ruso en el vídeo y en el que, a ritmo de castañuela, la música tradicional española comenzó a abrirse paso en el país.

De hecho, no es la primera vez que la jota aragonesa se abre paso más allá de los Urales. Ya en 2007, durante el ballet de Ígor Moiséyev, hizo una particular interpretación del baile tradicional aragonés durante su 70 aniversario. Para que luego digan que la jota no está de moda.