El merodeador

Un muro en Calais, Europa desbordada

Un muro en Calais, Europa desbordada

El acuerdo que han cerrado este miércoles los gobiernos británico y francés para erigir un muro anti-inmigración en Calais pone de manifiesto la ineficacia de las políticas migratorias en la Unión Europea. La construcción, que dispondrá de 4 metros de altura y 1 km de longitud, obligará a desalojar el campamento de refugiados conocido como ‘La Jungla’, que alberga a más de 9600 refugiados en condiciones deplorables.

Ante el inminente auge del populismo de extrema derecha, Reino Unido y Francia han optado por imitar a otros socios comunitarios de su entorno en lo que respecta al control migratorio transfronterizo. Valgan como ejemplo los casos de Austria o Alemania, que recientemente limitaron el derecho de asilo para con los recién llegados. A día de hoy, se estima que en Europa se han construido al menos 335 kilómetros de fronteras artificiales para rechazar la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias de esta crisis migratoria son difíciles de prever y exigen altura de miras. Pero si queremos explicar los verdaderos motivos de por qué Reino Unido y Francia han optado por levantar un muro, conviene recordar la situación interna de cada país. "La gente sigue pasando. Hemos hecho vallas, ahora haremos el muro" declaró el pasado martes el ministro de Migración británico Robert Godwill. Unas palabras que revelan hasta qué punto el discurso del miedo que propició el Brexit a finales de junio todavía sigue latente en la opinión pública de Reino Unido.

Tampoco podemos pasar por alto el preocupante auge del Frente Nacional de Marine Le Pen, partido más votado en Francia en los últimos comicios europeos y al que sondeos dan como segunda fuerza de cara a las elecciones presidenciales previstas para el 23 de abril de 2017. Si no se toman medidas eficaces que consigan paliar los desequilibrios migratorios, la formación ultraderechista podría beneficiarse del descontento ciudadano y salir reforzada a nivel electoral.

El riesgo que entrañan los discursos populistas y xenófobos para el proyecto europeo debería bastar para que los estados miembros de la UE implementen políticas comunes.