Grabaciones a menores

Torbe iba a chantajear al padre de una menor con enseñar a su hija "follando por todos lados"

La Policía tiene grabada una conversación del director de cine porno en la que cuenta sus intenciones. 

El actor porno Ignacio Allende, alias Torbe.

El actor porno Ignacio Allende, alias Torbe.

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La Policía insiste en la existencia de indicios contra el director de cine porno, Ignacio Allende (Torbe), detenido en abril por varios delitos. Uno de los puntos en los que se basan los agentes de la Brigada Central contra la Trata de Seres humanos es la grabación y publicación del vídeo de una menor de edad, que fue distribuido por diversas redes sociales.

En este caso, los padres de la joven tras conocer que había sido grabada levantándose una camiseta y enseñando el busto, además de un vídeo porno, fueron a denunciar los hechos ante los agentes.

Pero Torbe no estaba dispuesto a retirar las imágenes de la circulación sin más. En una conversación interceptada por la Policía el 16 de marzo de 2016, unas semanas antes de su detención, el director comentaba a otra persona sus planes para paralizar la denuncia de los padres de la chica.

Según consta en un informe policial al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, ese día Torbe envió un mensaje de audio por la aplicación Whatsapp en el que le decía a la otra persona que "tenía pensada una jugada mucho mejor" para acabar con el problema de la menor. Iba a llamar al padre "y decirle que quería arreglar esto, que su hija se dedique al porno o que le devuelva el dinero de las escenas".

Y si no llegaban a un acuerdo, el plan de Torbe era "poner las escenas de ella en circulación en Internet de forma gratuita" y sin que nadie supiera que había sido él quién las había puesto, y "que todo el mundo vea a su hija follando por todos lados”, recoge el atestado de la Policía con la literalidad de la conversación de Torbe, ahora en prisión provisional.

Simular un robo

El director de cine porno le comentó a su amigo que pensaba hacerlo utilizando la coartada de que le habían entrado a robar en la oficina y que se habían llevado su ordenador, asegurando que en ese portátil "estaban las escenas y los que las han colgado en Internet son los ladrones".

Torbe seguía con su plan. "Le voy a preguntar al padre qué quiere hacer, ¿quieres que esto salga o no, que tu hija haga porno y se forre, no quieres, me das el dinero de las escenas y un plus o qué hacemos?", le dijo al otro interlocutor de la conversación.

Como ya publicó este diario, la chica declaró ante la Policía como Torbe la obligó a grabar varios vídeos pornográficos bajo la amenaza de que si no lo hacía publicaba unas fotos que tenía de ella desnuda y que había enviado a través de la web del director para ofrecerse para hacer trabajos para webcams.

Además, aseguró que el ahora investigado le obligó a consumir porros, marihuana y una "botella de agua en la que había un líquido transparente similar al agua pero que no sabía a agua", antes de grabar unas escenas pornográficas, en las que Torbe intentó eyacular en su boca a lo que ella se negó.

La Policía cuenta con el testimonio de una de las chicas que estaba con la menor el día de una de las grabaciones, y que declaró el junio en sede policial. Según aseguró la testigo, en aquel encuentro con la menor estuvieron consumiendo sustancias estupefacientes y recuerda el "malestar" de la chica a la hora de grabar. Esta testigo quiso reseñar ante los agentes que antes de declarar ante la Policía, los abogados de Torbe se pusieron en contacto con ella.

Otras posibles víctimas menores

En el último informe de septiembre entregado por la Brigada encargada del caso, se hacía mención a la existencia de otras posibles víctimas menores de edad, con las que Torbe podría haber realizado grabaciones pornográficas y haber distribuido, según se desprende de la documentación, efectos informáticos, dispositivos electrónicos y teléfonos móviles intervenidos con motivo de los registros practicados.

Los investigadores también están trabajando con nuevos indicios de la existencia de vídeos en los que las personas que aparecen en los mismos pudieran haber sido objeto de un abuso o agresión sexual, o haber accedido engañadas o coaccionadas a la grabación de los mismos.

Además, los agentes están detrás de la relación del director de cine porno con la gestión de servicios de escorts, o pisos/chalets de prostitución donde se podría haber explotado sexualmente a mujeres.