Caso Gürtel

Correa a su entorno antes de confesar: "Me los voy a follar a todos"

Calmó los ánimos de sus principales colaboradores y reconoció ante juez que actuaban a su dictado. 

Correa, durante el juicio.

Correa, durante el juicio. Efe

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Francisco Correa avisó a su entorno más cercano de que tiraría de la manta en su declaración judicial de este martes e implicaría a los principales responsables del Partido Popular de la época en el cobro de comisiones. De hecho, el principal imputado en la trama Gürtel zanjó la conversación con una frase lapidaria: "Me los voy a follar a todos". 

Las palabras (difusas hasta que ayer se concretaron con el reconocimiento de mordidas y sobornos) respondían además al nerviosismo de sus principales colaboradores y empleados, sentados en el banquillo de los acusados y preocupados por las repercusiones que una posible confesión de Correa tendría sobre la causa. En esa misma conversación, relatada a EL ESPAÑOL por varios de los presentes, el principal imputado en la causa se comprometió además a reconocer la jerarquía dentro de la organización. Así, Francisco Correa ha asumido por primera vez ante la sala que la mayoría de sus empleados y colaboradores actuaron siempre bajo sus órdenes, y sin conocimiento de las comisiones y sobornos entregados por él.

En su declaración de este martes, Correa -en un tono mucho más conciliador que el mostrado en privado- salvó únicamente a uno de los miembros del PP salpicado oficialmente por la trama: Ricardo Galeote. El empresario imputado aseguró ante la sala que el ex alcalde de Estepona nunca cobró mordidas personales y que el dinero aportado por él fue para sufragar eventos municipales. Para el resto (Alberto López Viejo o Jesús Sepúlveda por poner dos ejemplos) solo tuvo palabras afirmativas cuando las fiscalas del caso preguntaron por sus mordidas.

Este reconocimiento de penas contrasta, por ejemplo, con la estrategia seguida en el juicio por el principal de su principal colaborador empresarial. La defensa de Pablo Crespo ha sido una de las más beligerantes con la composición del tribunal al pedir la recusación de José Ricardo de Prada y ya centró su estrategia en el juicio celebrado en Valencia en intentar desacreditar las pruebas aportadas por la Policía Nacional y alertar sobre posibles defectos de forma capaces, a su juicio, de invalidar la causa.

Un pacto no firmado

La confesión de Correa ahora se enmarca dentro de la estrategia del empresario para conseguir un beneficio en su más que previsible condena, y comenzó con la entrega de dos millones de euros de su patrimonio para cubrir las posibles responsabilidades civiles antes de que arrancara el juicio. Sin embargo, la postura de la Fiscalía Anticorrupción ha sido contraria a rubricar un pacto con el empresario madrileño, primero por la importante cantidad de pruebas que se han recolectado en su contra desde el estallido del caso en 2009, y segundo por el riesgo reputacional que supone llegar a un acuerdo en uno de los casos de corrupción más mediáticos de los últimos años.

Pese a la negativa oficial, Correa ha tomado la senda del reconocimiento. El Código Penal recoge rebajas de la pena para todo aquel que confiese los delitos por los que está siendo investigado, con independencia de si existe un acuerdo explícito o no con la Fiscalía. De hecho, una figura similar es la que utiliza el principal imputado en la operación Púnica junto a Francisco Granados, David Marjaliza. El empresario de Valdemoro, pese a carecer de un acuerdo formal rubricado con la Fiscalía, ha reconocido ante el juez la mayoría de las operaciones que se le atribuyen buscando así una rebaja en su más que probable condena.

"El 3% a Génova"

Dentro de sus confesiones, Correa dio el dato exacto de cómo se financió el Partido Popular durante años. “A mi los empresarios me daban la licitación que querían, yo se la entregaba a Bárcenas y él hacía las gestiones con el oportuno Ministerio. Si se conseguía la obra, yo le llevaba el 2 o 3% de la obra a Génova”, confesó a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción.

Así, Correa no supo calcular cuánto dinero entregó al PP a cambio de favorecer a empresarios en obra pública, desde obras de AVE, carreteras, autopistas, medio ambiente. “No sé la cantidad de dinero exacta que he llevado al PP correspondiente a haber gestionado obras. No lo tengo contabilizado”, indicó.

Correa lo explicó a raíz de una grabación en la que él reconoce que entregó a Bárcenas 1.000 millones de pesetas a su casa o a su despacho de la sede del PP en Génova. El principal acusado señaló que durante los años que trabajó para el PP hizo de lobista. Él conocía a empresarios y Luis Bárcenas, entonces gerente del PP, era quien tenía los contactos con los políticos. Correa hacía llegar a Bárcenas las propuestas de ciertos empresarios y éste se encargaba de hacer las gestiones oportunas para que se las adjudicaran.

“No puedo precisar si son 500,1000 o 2000 millones de pesetas lo que entregué al PP, lo que no niego es la práctica”, ha subrayado. Si los empresarios conseguían la obra deseada, entregaban la comisión pactada a Correa y éste daba la parte proporcional al PP a través de Bárcenas. “A veces se lo llevaba a casa y a veces a Génova”, añadió.

La fiscal le preguntó sobre la posible vinculación del exsecretario general del partido y exministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. En una de las grabaciones realizadas por el exconcejal de Majadahonda José Luis Peñas, Correa asegura que sabe donde Paco Cascos guarda el dinero. “Me imagino que lo diría con copa de vino. No sé donde tiene Casco el dinero”, aclaró.

Comisiones a políticos

Aparte de su trabajo como 'lobista' para el PP y por lo que Correa recibió sus comisiones, el cabecilla de la trama ha erconocido haber pagado regalos y comisiones a diversos políticos por la contratación de sus empresas en administraciones públicas. "¿Alguno de los cargos públicos señalados en nuestro escrito no recibieron dádivas?", arrancó el interrogatorio de la fiscal.

"Sólo una de las personas señaladas no cobró comisiones, Ricardo Galeote, exconcejal del Ayuntamiento de Estepona", espetó Correa. La fiscal le había mencionado previamente nombres de cargos públicos que habrían cobrado comisiones ilegales a cambio de obtener contratos. El extesorero del PP; Luis Bárcenas, los exconsejeros de Madrid, Alberto López Viejo y Carlos Clemente, de la época de Esperanza Aguirre; los alcaldes de Pozuelo de Alarcón y Majadahonda, Jesús Sepúlveda y Guillermo Ortega, respectivamente.

Correa ha decidido tirar de la manta y ha reconocido que todos ellos cobraron comisiones ilegales. Sin embargo, ha querido aclarar que su organización no tenía como objeto delinquir aunque reconoce que en algún momento cometió irregularidades.

Los payasos a los hijos de Mato

Correa narró cómo entró en el Partido Popular gracias a su entonces gerente, Luis Bárcenas. Un amigo en común les presentó. En un principio, Bárcenas -también acusado- no les hacía caso hasta que un día el exgerente le llamó para preparar un mitin. Le puso en contacto con el entonces secretario general del partido, Francisco Cascos, y le aceptó el presupuesto.

A partir de entonces comenzaron a trabajar muy unidos. Correa explicó que sus presupuestos eran muy inferiores que los de otras empresas con las que trabajaban. Así que el grupo empresarial de Correa acabó trabajando casi en exclusiva para el PP.

El empresario quiso aclarar que su objetivo no era delinquir pero al final acabó dando regalos -porque era una práctica habitual-, como por ejemplo al que fuera secretario electoral del PP y después alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda.

"Mi contacto directo era Sepúlveda y Bárcenas. Empezamos una relación muy estrecha. Viajábamos mucho para montar diversas campañas electorales. Trabajábamos 25 horas diarias para el PP", indicó.

Así, reconoció las dádivas a Sepúlveda, marido entonces de Ana Mato. "Con Sepúlveda tuve atenciones: el coche, realizaba viajes él y su familia con nuestra agencia de viajes. Luego le regalamos otro coche. Sí le hicimos algunas atenciones, pero que nos parecía lo más normal del mundo. No nos costaba dinero mandar un payaso al cumpleaños de sus hijos, unos globos o un castillo. No era un cohecho, era un regalo", subrayó.