QUINTO ANIVERSARIO

Hablan los fundadores olvidados del 15-M

Una manifestación trata de resucitar el espíritu de 2011. Muchos de los impulsores de la movilización fueron apartados por sus propios compañeros y viven el cambio político desde el anonimato.

Imagen de la Puerta del Sol la noche del 15M de 2011.

Imagen de la Puerta del Sol la noche del 15M de 2011. Efe

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El 15-M no hubiera existido sin Fabio Gándara. En 2011, abrió un grupo de Facebook que reunió a unas 20 personas que como él llevaban meses vomitando indignación en blogs y plataformas online. Gándara era un joven desempleado que se pasaba el día en casa opositando. Los recortes, el paro, la desigualdad y la injusticia de una crisis económica cada vez más real le animaron a movilizarse.

“No entendía cómo no había reacción en la calle, cómo podía ser que los jóvenes no reaccionásemos ante esa situación”, dice a EL ESPAÑOL.

El grupo de Facebook fue un éxito. Gándara lo bautizó como Plataforma de Coordinación de Grupos Promovilización Ciudadana. El intercambio de opiniones era horizontal, abierto y deliberativo. El éxito de la manifestación de Juventud sin Futuro el 7 de abril del 2011 animó a Gándara y su plataforma. Aquella protesta, que terminó con algunos incidentes, la organizaron estudiantes como Ramón Espinar y Eduardo Fernández Rubiño, entre otros. Ambos son actualmente diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid. Espinar es además el portavoz de Podemos en el Senado. Y Fernández Rubiño es uno de los muñidores de la estrategia del partido morado en las redes sociales.

El grupo comenzó a celebrar asambleas en el espacio 'okupado' del Patio Maravillas de Madrid. La plataforma también sumó adhesiones de otras ciudades del país y adoptó el nombre de 'Democracia Real Ya: no somos mercancía para políticos y banqueros', después simplificado en Democracia Real Ya (DRY). Entre 20 y 40 personas se reunían semanalmente para discutir las acciones del colectivo. Jon Aguirre Such se unió como portavoz en una de estas asambleas. Se decidió entonces convocar una manifestación el 15 de mayo del 2011, poco antes de las elecciones municipales y autonómicas.

"Nosotros, en nuestro horizonte más optimista, creíamos que íbamos a conseguir tener 10.000 personas y no sé si fueron 50.000. Fue increíble”, recuerda Aguirre Such. “El primer recuerdo que tengo es con Fabio y yo y más gente dando el discursillo final subidos encima de un camión. Me pareció impresionante ver tanta gente con tanta esperanza, con tanta energía”.

Los portavoces

Gándara, Aguirre Such y gente como Pablo Gallego, que tenían entre 22 y 26 años entonces, fueron los portavoces de DRY durante la protesta. Ellos pusieron rostro y voz a un movimiento que pasó a llamarse 15-M y que dio la vuelta al mundo. “Nobody expects the Spanish Revolution”, decía uno de las pancartas que decoraron la Puerta del Sol aquella primavera.

“Fueron días muy bonitos en los que nos hartamos de trabajar. Y lo consiguió un movimiento muy heterogéneo”, dice Gallego. “Fue el efecto Pigmalión… Realmente cuando ocurre, alucinas”.

Cuando se levantó la acampada, tocaba gestionar el éxito. Y entonces surgieron los problemas. Aguirre Such decidió apartarse por motivos personales. Quería terminar sus estudios de arquitectura y sentía que había cumplido con creces: “Después de aparecer en el Times pensé que era suficiente. Mi exposición pública ya no era positiva para un movimiento en el que se supone que no hay líderes. Era el momento de dar un paso atrás y dedicarme también a mi vida”.

Pero Gándara y Gallego siguieron adelante. Ellos lideraron el intento de transformar Democracia Real Ya en una asociación con capacidad de influir en la sociedad civil. Muchos lo interpretaron como el primer paso hacia la creación de un nuevo partido político. El 15-M se definió como apartidista y asindical. Muchos de sus compañeros no se lo perdonaron.

“En los primeros momentos fue duro, frustrante por todo el tiempo invertido. Hubo muchas acusaciones de personalismos de gente que precisamente ahora está sentada en las instituciones”, dice Gándara sin querer dar nombres. “Me alegra que con el tiempo se dieran cuenta de que ése era el camino”. “Guardo un mal recuerdo de todo aquello”, añade Gallego. “Fue un navajeo típico de la política”.

La expulsión de los fundadores

DRY expulsó a Gándara, Gallego y otros fundadores bajo duras acusaciones de intentar apoderarse de las banderas del movimiento. El conflicto llegó incluso a los tribunales. La Audiencia Nacional falló a favor de la plataforma y en contra de la llamada Asociación Democracia Real Ya en 2015.

Existe un debate abierto sobre el legado del 15-M. Podemos nació de sus Círculos, una estructura asamblearia integrada por muchos de los jóvenes que construyeron el 15-M. Tanto Gándara como Aguirre Such coinciden en que las candidaturas que gobiernan en Madrid, Cádiz, Barcelona, Zaragoza o A Coruña son las que más han respetado el espíritu del movimiento, al menos en su organización. En Madrid, por ejemplo, Ganemos, que integra la coalición de gobierno Ahora Madrid, se gestó en las mismas asambleas del Patio Maravillas en las que participaba Democracia Real Ya.

Marcha de Protesta en Sol en el segundo aniversario del 15M.

Marcha de Protesta en Sol en el segundo aniversario del 15M. Getty Images

Sin embargo, el ayuntamiento de Manuela Carmena no ha conseguido inaugurar la placa de homenaje con el famoso lema “Dormíamos, despertamos”. Esta semana, la Plataforma Antidesahucios y la organización 15MpaRato han criticado abiertamente a los líderes de Podemos, Pablo Iglesias, e IU, Alberto Garzón, por escenificar en la Puerta del Sol su alianza electoral para las próximas elecciones.

La manifestación convocada este domingo con motivo del quinto aniversario de la movilización pueden ser un buen termómetro para medir la salud del 15-M en una sociedad que se enfrenta hastiada a sus segundas elecciones generales en apenas seis meses.

“Montar un partido es fácil, lo difícil es mantener un movimiento apartidista”, dice Aguirre Such. “Estamos en un momento trascendental y hay que recuperar esa misma energía. La movilización social es la que realmente puede inclinar la balanza de las medidas que se van a tomar en los próximos cuatro años.”

Sin descuidar el activismo

Gándara y Aguirre Such tienen ahora 31 años. Gallego, 28. Los tres siguen con sus vidas. Aguirre Such es arquitecto. Gándara y Gallego se inclinaron por el mundo de las redes sociales en la empresa privada. Es quizá, al margen de la política, uno de los mayores legados del 15-M. Las nuevas formas de comunicación en internet, que en este momento Podemos y en menor medida Ciudadanos explotan de una manera tan eficaz como persuasiva. En los días de la protesta, el perfil de Twitter de DRY superaba ampliamente en número de seguidores a las cuentas de los dos principales partidos políticos PP y PSOE.

Gándara fundó su propia agencia de comunicación, desde la que por ejemplo ha lanzado campañas sociales de Unicef. También colabora con Alberto Sotillos y su corriente de izquierdas Decide en Común.

“Uno de los legados de aquellos días es entender las estructuras políticas como nodos autónomos conectados en red”, explica Aguirre Such. “Las capacidades para generar campañas en las redes sociales, generar 'trending topics'..., todo eso es un trabajo a nivel comunicativo y organizativo que surge del 15-M y ha tenido mucha repercusión en España”.

Del enfrentamiento que surgió después del éxito, prefieren pasar página. Creen que el 15-M logró su objetivo de despertar a la sociedad y que nada ha vuelto a ser igual desde entonces. Ninguno se ha desvinculado por completo del activismo social y colaboran en la medida de lo posible desde el anonimato y en segunda línea. “Fueron momento difíciles”, dice Gallego. “Pero si ahora me encuentro por la calle con gente con la que tuve ese enfrentamiento, nos damos un abrazo. Con eso me quedo”.