Negociaciones sobre el Peñón

Fabián Picardo: "Es medieval pensar que se decida sobre Gibraltar de espaldas a su población"

El ministro principal se congratula en EL ESPAÑOL del portazo británico a la política de Margallo.

El ministro principal de Gibraltar, Picardo, en un encuentro con Cameron.

El ministro principal de Gibraltar, Picardo, en un encuentro con Cameron. Getty Images

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Cuatro años de guerra, para nada. La visita del foreign secretary Philip Hammond esta semana a Gibraltar -la primera de un alto cargo británico a La Roca desde 2009- ha puesto de manifiesto el fracaso de la agresiva política que el Gobierno del PP adoptó a partir de 2012 contra la colonia del Reino Unido en la provincia de Cádiz.

La última crisis comenzó este martes cuando, con “nocturnidad y alevosía” según Madrid y con “naturalidad” según Londres, Hammond aterrizó en el Peñón y pasó allí casi 24 horas. El motivo oficial era hacer campaña anti-Brexit (el referéndum para decidir el próximo 23 de junio si el Reino Unido sale de la Unión Europea). El oficioso, dar el portazo final a los intentos del ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, de conseguir a toda costa la soberanía de Gibraltar a pesar de que en dos ocasiones la población (apenas 30.000 habitantes) se ha expresado masivamente en contra a través de un referéndum (1967 y 2002).

Hammond -de cuya visita a La Roca España se queja de que no fue informada oficialmente- suscribió en Gibraltar las tesis del Peñón reiterando que “nunca comenzará un proceso de negociación de soberanía con España” sin el visto bueno de la población. Además, y esto es lo más doloroso para Madrid, subrayó “el máximo deseo del Reino Unido y de Gibraltar de reanudar el Foro Trilateral lo antes posible”.

UN ÉXITO PARA PICARDO

“Es medieval pensar que se puede decidir el futuro de Gibraltar de espaldas a su población”, ha declarado este jueves a EL ESPAÑOL Fabián Picardo, el ministro principal de Gibraltar, que está en Londres participando en la cumbre contra la Corrupción organizada por el primer ministro británico, David Cameron.

Allí, en Londres, Madrid ha escenificado la protesta española ante la visita de Hammond y su renovado compromiso con Gibraltar: el ministro español de Justicia, Rafael Catalá, ha dado plantón a Cameron al no acudir el miércoles por la noche al cóctel que el primer ministro ofreció a todos los participantes en la cumbre en su residencia del número 10 de Downing Street.

Por si su ausencia en Downing Street pasó desapercibida, este jueves Catalá ha convocado a los corresponsales en la embajada española para recalcar el plantón: “Hammond ha estado en instalaciones militares, ha visitado un buque de guerra y ha hecho declaraciones sobre la soberanía que son innecesarias y ofensivas”.

LA GUERRA DE MARGALLO

Además del plantón a Cameron, el Gobierno español ha emitido un comunicado oficial de protesta por la visita de Hammond. En él cita a la ONU (1960, 1963 y 1965) y al Tratado de Utrecht (1713) además del “mecanismo de cooperación regional ad hoc” que Londres propuso a Madrid en 2012 (una reunión a 4 -Londres, Madrid y Gibraltar y el Campo sin hablar de soberanía, solo para tratar cuestiones del día a día en la zona de la bahía de Algeciras).

Ahora, Hammond se olvida incluso de ese mecanismo a 4. “El gobierno de Gibraltar considera que la visita del señor Hammond a Gibraltar confirma que la posición de Reino Unido no va a cambiar y que está en sintonía absoluta con la nuestra: apostamos por el dialogo tripartito”, se ha congratulado Picardo en declaraciones a este diario. “El proceso bilateral es el pasado y no volverá nunca a ser relevante por mucho que otros deseen”.

El frente gibraltareño lo abrió el ministro de Asunto Exteriores, José Manuel García-Margallo, nada más llegar en 2012. Al grito de “¡Gibraltar, español!”, Margallo envió una carta al entonces foreign secretary William Hague para dejar bien clara la nueva posición del Ejecutivo popular: viraje absoluto en cuanto a la política buenista del presidente José Luis Zapatero y entierro del trilateralismo instituido por su canciller, Miguel Angel Moratinos. Desde entonces, especialmente en verano, se han sucedido las crisis: veda a la pesca española (marzo 2012); bloques de cemento (verano 2013), enfrentamientos en las aguas disputadas que rodean La Roca y a partir de ahí colas interminables en la frontera, denuncias y una batería de declaraciones de Margallo.

CAMINO DE CUBA

Desde el “se acabó la broma” de 2013 a la última declaración, a primeros de marzo, en la que Margallo amenazó veladamente a La Roca si Londres sale de la Unión Europa: a gibraltareños y británicos no les cabe duda de que a Margallo le “encantaría” cerrar la verja, como hizo el ministro franquista Fernando María Castiella en 1969, según fuentes de La Roca y de Londres.

Este jueves, a Margallo la última crisis de Gibraltar lo ha cogido cruzando el Atlántico en vuelo a Ecuador. Después irá a Cuba, donde espera -finalmente- ser recibido por el presidente Raúl Castro. La última vez que estuvo, hace seis meses, Castro dio plantón al ministro, que no ha participado en el proceso de deshielo de Cuba. Los últimos mandatarios extranjeros en visitar la isla han sido los presidentes de Francia, François Hollande, y de EEUU, Barack Obama. El Gobierno español no ha querido que Felipe VI visitara La Habana.