Mundial de Fórmula 1

Marchione abre la puerta: “Raikkonen tiene que demostrar que se merece un Ferrari”

El presidente de la escudería italiana no asegura la continuidad del finlandés, que perderá cinco posiciones de salida en Austria: "Dependerá de cómo pilote".

Raikkonen en el último GP de Europa.

Raikkonen en el último GP de Europa. REUTERS

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Seco y contundente, así se ha mostrado el gran jefe del grupo Fiat-Chrysler y presidente de Ferrari Sergio Marchionne a la hora de hablar del último campeón del mundo de la Scuderia del Cavallino Rampante. En un momento en el que el mercado pilotos entra en ebullición y las mesas de apuestas se llenan de nombres y alternativas, el volante del segundo Ferrari está en el aire de cara a una temporada que cambiará el rostro de toda la Fórmula 1 y abrirá un nuevo escenario donde los más ‘espabilados’ pueden dar un giro que cambie los equilibrios de poder.

Raikkonen, que además perderá cinco posiciones en Austria por sanción, no tiene seguro continuar en la escudería italiana. Del Ferrari de 2017 se sabe que será “más bonito” que los monoplazas actuales, según ha anticipado el director técnico James Allison. Pero la pregunta clave, una vez abierta la veda del mercado de pilotos, es quién acompañará a Sebastian Vettel al volante del segundo bólido de Maranello.

Pese a que los problemas técnicos son primordiales en Ferrari, desplazando el asunto pilotos a un segundo plano, Marchionne ha dejado claro en nivel de exigencia de la reválida que tiene que superar el segundo piloto si quiere seguir un año más en el equipo, situando el balón en el tejado del piloto finlandés.

“Depende de él. No nos engañemos, la continuidad de Kimi en Ferrari dependerá de cómo pilote. Tienen que demostrar que se merece un Ferrari. De lo contrario creo que la elección será la de no continuar”. Las palabras no provienen del jefe de Räikkönen, Arrivabene, sino del jefe de este el mismísimo Sergio Marchionne.

En una Ferrari en dificultad, se enfatiza la necesidad de pilotos capaces de dar el máximo en todas las situaciones, especialmente cuando el monoplaza no colabora y el piloto ha de saber adaptarse a las circunstancias y proporcionar un extra allí donde no se puede sacar más.

Reuters

La ausencia de victorias y la dura vuelta a la realidad de Bakú tras el sueño convertido en pesadilla de Canadá coincide con la llegada de un verano que marca el meridiano de la temporada y dispara la temperatura, caldeando la olla a presión que es una Ferrari obligada a salvar una temporada que se complica por momentos, como consecuencia de un monoplaza extremo que presenta verdaderos quebraderos de cabeza a la hora de adaptarlo a cada pista. Este hecho incrementa notablemente el nivel de exigencia a los pilotos que no solo deben ser capaces de adaptarse, sino de hacer milagros y dar el extra cuando el chasis de Maranello se niega a colaborar.

En esta tesitura, Sebastian Vettel está salvando los papeles mientras que Kimi Räikkönen no da el plus que se espera de un piloto con su palmarés y ficha. Toda vez que el deseado Verstappen ha quedado fuera de alcance de los italianos, ‘Iceman’ cuenta a favor con el buen ambiente y complicidad que reina entre ambos pilotos, aunque esta situación quizás sea fruto de una ausencia patente de competitividad y rivalidad entre ambos.

Desgraciada o afortunadamente, la Fórmula 1 no es un concurso de ‘buen rolllo’, sino la máxima competición del automovilismo deportivo y Ferrari es parte de la historia de esta competición a golpe de unos triunfos que comienzan a acumular demasiadas telarañas.

En Maranello hace falta hambre de victoria y sangre nueva que exprima al máximo cada oportunidad y en esta faceta, Räikkönen, no ha brillado ni con Fernando Alonso ni tampoco con su amigo Vettel.

Esta semana, Marchionne ha puesto el listón al nivel que se espera de un equipo con la historia y tradición de Ferrari. A partir de ahora, para Räikkönen se ha abierto la puerta del equipo. Depende exclusivamente de él, disponga de una buena montura o no, si la cierra por dentro o desde la calle.