DERROCHANDO GLAMOUR

Elisabetta Gregoracci: "Soy una santa por aguantar a Flavio"

La italiana ha pasado por Madrid y ha demostrado, que además de un cuerpazo, es pura simpatía y amabilidad.

Elisabetta Gregoracci, mujer de Flavio Briatore

Elisabetta Gregoracci, mujer de Flavio Briatore

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Elisabetta Gregoracci, la mujer de Flavio Briatore, ha hecho una breve visita a España donde ha derrochado simpatía y glamour a partes iguales. Ha sido la invitada de honor en el 150 cumpleaños Larios.

Aterrizó sola en la capital, pues ni su marido ni su hijo, que ya cumple 6 añitos, pudieron acompañarla en esta ocasión. Era pregunta obligada, saber cómo mantiene ese cuerpazo, y no pudo ser más sincera: "Con la vida que llevo no me puedo cuidar, lo que tengo lo he heredado de familia". Ante la sorpresa de todos, decía con mucho desparpajo: "Esta vida es una locura".

Elisabetta Gregoracci, la mujer de Flavio Briatore, en una fiesta en Madrid

Elisabetta Gregoracci, la mujer de Flavio Briatore, en una fiesta en Madrid

Está acostumbrada a vivir en su particular caos, pero hay algo que no lleva demasiado bien. "Lo peor es tener que separarme de mi hijo, aunque siempre que puedo me lo llevo a todas partes". El padre del pequeño está tan volcado como ella, pero no siempre se le dio bien. "Flavio se vuelca con el niño, aunque no se le ha dado bien eso de dar biberones". Sin embargo, no descartan repetir la experiencia y ampliar la familia. "Nos encantaría a ambos tener más hijos".

Lo harán si su trabajo se lo permite, y es que es presentadora, actriz y ahora está haciendo sus pinitos en el cine, acaba de rodar su primera película My Father Luck. "Acabo de terminar de rodar el que ha sido mi debut en el cine, en el que interpreto a toda una espía Mata Hari".

La mujer de Flavio durante la Semana de la Moda de Milán

La mujer de Flavio durante la Semana de la Moda de Milán

Su marido la apoya con su nueva faceta y cree que el truco para que sus ocho años de matrimonio estén funcionando tan bien es la confianza y la complicidad, aunque también añade entre risas que es "una santa por aguantarle”.