Discurso histórico en la UE

La visita del Rey a Estrasburgo, eclipsada por el discurso histórico de Merkel y Hollande

Decepción entre la amplia colonia de funcionarios españoles por una visita que consideran "fría, cuando la monarquía lo que debe de buscar son adhesiones".

El Rey no se reunió con los funcionarios españoles

El Rey no se reunió con los funcionarios españoles Reuters

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Zarzuela intentó hacer de la necesidad virtud este miércoles sacando el mayor lustre posible a la presencia de Merkel y Hollande en el Parlamento Europeo junto al Rey. Hubo encuentro, foto y saludos entre la canciller alemana, el presidente francés y el monarca español. Ambos líderes decidieron intervenir conjuntamente el 7 de octubre para emular esa otra intervención histórica de Helmut Kohl y François Mitterrand en el otoño de 1989 y dar así un empujón político y emocional al proyecto europeo. Lo consiguieron, sobre todo Hollande, que este miércoles brilló con intensidad durante las dos horas que duró el debate a dos en la Eurocámara.

Los eurodiputados les pidieron "arrojo y valentía" para liderar la Unión. Ellos ofrecieron, sobre todo Hollande, una dosis de pasión política que terminó por eclipsar a Felipe VI, que hizo un discurso "europeísta y social" pero falto de nervio, según un veterano miembro de la cámara.

Otro experimentado observador que estuvo aquí en 1986 y 1998 durante los dos discursos de Juan Carlos I añade: "Era otro momento histórico el que vivía España entonces. Don Juan Carlos fue recibido como un héroe, ovacionado a la entrada y a la salida y siete veces interrumpido con aplausos en el 86. Había una ilusión tremenda por dar la bienvenida a la España que salía del franquismo. Es normal que nada de eso hubiese hoy. Imposible comparar a los grandes motores políticos de la UE como Merkel y Hollande con un joven Rey que representa la normalidad de un país que lleva ya 30 años en Europa".

El hemiciclo no se llenó con el Rey

Este miércoles, al mediodía, cuando intervino Felipe VI, solo, de pie ante un atril, el hemiciclo no logró llenarse, y mucho menos aún las tribunas de invitados que lo rodean desde arriba. Los aplausos, justos y de cortesía. Tres horas más tarde, cuando Merkel y Hollande aparecieron sentados juntos como dos alumnos aplicados, en la sala no cabía un alfiler. Hubo una gran ovación final.

En su discurso, de media hora, Felipe VI apareció como avalista de una España unida frente a la que Europa no tiene nada que temer: sobre todo ahora que ocupa la primera línea informativa en el exterior por sus problemas en Cataluña. Ahí donde Hollande habló de los "sueños" que inspira Europa a "los que están en las tinieblas", Felipe VI hizo un seco recorrido a través de cinco largas páginas sobre la necesidad de "garantizar la sostenibilidad económica" de la UE. Cuando Merkel instó a "cerrar filas con inteligencia, perspicacia, imaginación y flexibilidad" aún se oía el eco de Felipe VI pidiendo "políticas de preservación del medio ambiente".

En 1986 el presidente del Parlamento, Pierre Pflimlin, se dirigió así al rey de España: "Majestad, aquí hay discusiones y enfrentamientos. Usted ha conseguido la unanimidad en la estimación y el reconocimiento. Le doy las gracias de todo corazón". Este miércoles, el actual presidente, Martin Schulz, se refirió a Felipe VI como "un hombre reflexivo e informado con gran experiencia en los asuntos internacionales y europeos".

Una visita "fría"

Al final del día, los pesos pesados de Berlín y de París dejaron en un claro segundo lugar al monarca venido de Madrid. Entre la amplia colonia de funcionarios españoles hubo además una queja ante una visita "fría, cuando la monarquía lo que tiene que buscar son adhesiones". Se refirieron las fuentes consultadas a la ausencia de recepción con los funcionarios españoles: "La hemos echado de menos".

"No es normal que venga el rey de España y que no tenga una deferencia con los funcionarios, que no tenemos nada que ver con la política y que se supone que hacemos país. Su padre lo hizo en el 86 y en el 98", explica este funcionario que recuerda a Don Juan Carlos y también a Doña Sofía saludando a los funcionarios y eurodiputados españoles en una larga recepción.

Según fuentes no oficiales, Zarzuela no quiso encuentro con los españoles para evitar el riesgo de que el Rey tuviera que recibir otro regalo de Pablo Iglesias como el pasado abril, cuando el representante de Podemos le entregó un pack de vídeos de Juego de Tronos durante el saludo protocolario. Zarzuela buscaba una imagen solemne e institucional alejada de la pequeña política española "y lo consiguió", según un eurodiputado español.

"Los funcionarios somos de otro mundo. Aquí hay más de 400 personas trabajando como ayudantes, traductores, directores generales, nada que ver con los políticos", insisten las fuentes consultadas. "Para evitar a una minoría en el hemiciclo no tiene por qué distanciarse de una mayoría que quería estar con el Rey en un día que tardará mucho en repetirse".