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Limoges es de esos lugares en el que uno se da cuenta de que Francia tiene un sentido de la elegancia que nace de la tradición y sobre todo de su naturaleza. Nada impostado entre telas y tazas.

Esta ciudad gótica, con más de 2.000 años de historia, es conocida como la Capital de la Porcelana porque desde el siglo XVIII ha sido la proveedora de las piezas más exquisitas para la Casa Real francesa, por orden del rey Luis XVI, que instaló allí una fábrica con la clara intención de competir en delicadeza y detalle con la famosa porcelana china.

Situada en el corazón de Lemosín, al sudoeste de Francia, Limoges no sólo ha sabido emplear el gusto en este arte, sino que también ha apostado por la industria del cuero, siendo muy famosos sus objetos de marroquinería, y la gastronomía.

La Chapelle Saint Martin es una casa aristocrática del siglo XVIII que acoge un hotel de sólo 14 habitaciones y una villa.

La Chapelle Saint Martin es una casa aristocrática del siglo XVIII que acoge un hotel de sólo 14 habitaciones y una villa. E. E.

De hecho, aquí se han instalado algunos de los talleres más importantes de lujosas marcas francesas como Hermès, Weston o Repetto y aquí son conscientes del valor de esa artesanía en la cocina con La Chapelle Saint Martin y su restaurante estrella Michelin desde hace 40 años.

Esta finca aristocrática del siglo XVIII a pocos kilómetros de Limoges acoge desde hace más de 50 años uno de los miembros de Relais & Châteaux más antiguos. Se trata de un terreno de 40 hectáreas de jardines, bosques y árboles centenarios, algunos con más de 300 años, que lleva gestionado por la misma familia desde 1970.

Con sólo 14 habitaciones y una espectacular villa, La Chapelle Saint Martin cuenta con tres restaurantes bajo los mandos de Gilles Dudognon, que es chef, propietario y estrella Michelin desde 1986.

Las habitaciones de esta villa conservan los muros originales y las vigas altas de madera.

Las habitaciones de esta villa conservan los muros originales y las vigas altas de madera. E. E.

Su propuesta culinaria ha apostado siempre por una cocina basada en el producto local y sobre todo siguiendo la elegante tradición de la región de Lemosín que tan famoso les ha hecho. Una exquisitez que se nota en el plato y en la vajilla.

Una villa del siglo XII

Además de cómo ser capaz de conservar una estrella Michelin durante 40 años, La Chapelle guarda otro secreto más: Le Clos Colombier. Se trata de una edificación histórica del siglo XII dentro de la finca de este Relais & Châteaux que nació como una casa rural fortificada cerca del pueblo de Veyrac, a unos cinco minutos en coche.

Como su nombre indica, esta casa rural tenía un colombier o palomar, lo que en la Francia medieval y en el Antiguo Régimen denotaba un símbolo de estatus social en sus habitantes, vinculado sobre todo a familias nobles y grandes terratenientes.

Esta casa rural fue edificada en el siglo XII a unos siete kilómetros de donde está ahora el hotel.

Esta casa rural fue edificada en el siglo XII a unos siete kilómetros de donde está ahora el hotel. E. E.

La piscina exterior es uno de los mejores lugares de la finca para poder disfrutar de la naturaleza y la luz.

La piscina exterior es uno de los mejores lugares de la finca para poder disfrutar de la naturaleza y la luz. Nolwenn Pernin

El propietario de La Chapelle Saint Martin compró esta finca hace unos años y la transformó en una villa única tanto por el peso de sus enormes muros de piedra como por la ubicación, en mitad de la naturaleza y desde un privilegiado lugar donde arrancan muchas de las rutas que atraviesan los bosques de Haute-Vienne.

Esta mansión para 10 personas, con una piscina de 18 metros de largo, ostenta un doble privilegio: la intimidad de la villa y el servicio hostelero y gastronómico de La Chapelle y su restaurante con una de las estrellas más consolidadas de la región.

Más allá de la estrella

Junto al gastronómico, este hotel boutique cuenta con otros tres espacios donde la mesa se convierte, a veces literalmente, en un altar. En Le Jardin Extraordinaire, el menú salta del huerto ecológico y sus colmenas a los platos casi sin pasar por cocina, en un espacio rodeado de naturaleza.

El chef Gilles Dudognon, junto a su hijo Henri y Analie Cuquel.

El chef Gilles Dudognon, junto a su hijo Henri y Analie Cuquel. E. E.

Sin embargo, quizás prefiramos entrar en un convento del siglo XII, en La Table du Convent, para descubrir los secretos de la carne madurada y sus preparaciones que han hecho famosa a Lemosín.

Y no podemos marcharnos del lugar sin visitar La Maison du Fromage, una histórica quesería de Limoges que alberga una espectacular cava de afinado y que organiza junto a La Chapelle catas para los amantes del queso.

Nada en el hotel parece ajeno del lugar en el que se levantó esta finca aristocrática. La decoración con maderas regionales, tejidos franceses, piedra natural, porcelanas y obras de arte son un homenaje constante a la elegancia de esa Francia de campiña.

Tanto La Chapelle Saint Martin como la villa respetan el legado histórico de estos lugares en Limoges.

Tanto La Chapelle Saint Martin como la villa respetan el legado histórico de estos lugares en Limoges. E. E.

No hay que perder de vista que, además de la porcelana y el arte de la mesa, en este territorio también destaca Aubusson y su tradición de tapicería, con alrededor de 600 años de historia.

Esta artesanía protegida por la Unesco es otro ejemplo de que en este hotel, entre bosques y huertos, la mejor manera de encontrar la paz es poner a trabajar todos los sentidos, porque todos están invitados a disfrutar.