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Lanzarote ha conseguido que todo se vea natural en la isla. Que la vida nazca de la rebeldía de una tierra difícil, ardiente, pero conquistada con complicidad y tesón al mismo tiempo. Esa es su energía. Ese es su lujo.

Y de eso ya se encargó el 'dios' que en los años 70 salvó a la isla de la apisonadora de un turismo masificador: el artista César Manrique, quien ya advertía de que Lanzarote era un milagro geológico y no se podía construir en ella como si fuera cualquier otro lugar del mundo.

El lanzaroteño acababa de llegar de su época en Nueva York y tenía claro que había que escuchar a la tierra para evitar obras brutalistas que rompieran esa energía; obras contra natura u obras pensadas solo para encapsular a gente.

El hotel Fariones fue el origen de Puerto del Carmen, la zona más turísticas de Lanzarote.

El hotel Fariones fue el origen de Puerto del Carmen, la zona más turísticas de Lanzarote. E. E.

Todo tenía que fluir en una isla que estaba por descubrir y por hacer; ya que no había carreteras, ni desalinizadoras ni grandes aeropuertos cuando unos empresarios decidieron construir el primer hotel cinco estrellas de la isla: el Fariones.

Era 1966 y ni siquiera existía Puerto del Carmen como se conoce ahora a esta parte más turística donde se encuentra este hotel. Solo había un pequeño núcleo llamado La Tiñosa y una pista donde aterrizaban aviones sin una frecuencia clara.

El propio César Manrique bendijo el hotel por el respeto a la naturaleza que mostraba.

El propio César Manrique bendijo el hotel por el respeto a la naturaleza que mostraba. E. E.

Los valientes, Vicente Calderón, el histórico presidente del Atlético de Madrid; Virgilio Suárez y Fernando Machado, pretendían levantar un hotel que demostrara que el paisaje volcánico podía ser un buen lugar para perderse y acabaron transformando una isla entera en el mejor destino.

Por amor a esa tierra descartaron rascacielos de cemento o almenas llenas de habitaciones y optaron por una arquitectura que encajara en cualquier rincón de Lanzarote, entre el blanco, el azul y el negro.

Hasta el propio César Manrique dio su bendición al proyecto, colaboró en la decoración del hotel y dejó una advertencia en sus muros para los "pescadores" (de almas) que vinieran después: "Eso no es tuyo".

Tras la renovación de 2020, el hotel mantiene la esencia que lo ha hecho único en Lanzarote.

Tras la renovación de 2020, el hotel mantiene la esencia que lo ha hecho único en Lanzarote. E. E.

Sin embargo, Lanzarote y Fariones tuvieron mucha suerte porque los que vinieron después, el Grupo Rosa, eran muy conscientes de que aunque todo les perteneciera sobre el papel, nada era suyo.

"Fariones es un orgullo. Para nuestra familia no es simplemente un hotel. Es donde empezó una parte importante de nuestra historia y un lugar que ha acompañado a Lanzarote durante décadas. Cuando piensas que hace 60 años la isla era completamente diferente y que Fariones estaba ahí, prácticamente desde el principio, te das cuenta de la responsabilidad que tenemos", insiste Raquel Rosa Caraballo, segunda generación al frente del hotel.

Y es que a partir de Fariones todo cambió: Lanzarote transformó su economía agrícola y de pesca tradicional por el sector servicios, se construyeron suministros, conexiones, el mismo Puerto del Carmen; empezaron a llegar los suecos y los noruegos buscando ese sol tranquilo y esa naturaleza rebelde...

La hospitalidad y el arraigo a Lanzarote siguen siendo las señas de identidad de Fariones.

La hospitalidad y el arraigo a Lanzarote siguen siendo las señas de identidad de Fariones. Alejadro Diaz para Hotel Fariones

"Hace 60 años el lujo era tener cosas que muy pocas personas podían tener, la ostentosidad. Hoy tiene más que ver con sentir que estás viviendo algo auténtico y con las personas. Esa parte humana es la que nosotros entendemos como lujo emocional", añade Rosa Caraballo.

Con el viento a favor, Fariones se convirtió en el faro para todos aquellos que eran alguien en Lanzarote y para los que no querían ser nadie en Lanzarote porque buscaban el descanso y el anonimato.

Entre los habitantes de la isla, se decía que no "eras nadie si no te casabas en el Fariones", por lo que acogió bodas, eventos empresariales, fiestas y celebraciones de lo más granado de la sociedad de la isla. Mientras que para aristócratas, miembros de la realeza, deportistas de élite o importantes empresarios internacionales este rincón del mundo era el lugar donde dejarse llevar.

Fariones siempre ha funcionado más como un hogar que como un hotel tanto para los huéspedes como para los trabajadores.

Fariones siempre ha funcionado más como un hogar que como un hotel tanto para los huéspedes como para los trabajadores. E. E.

Pero como reconocen sus propietarios, "sería imposible que un hotel con 60 años no cambiara" porque "también Lanzarote ha cambiado". Así que en 2020 reformaron Fariones con dos objetivos claros: tenía que seguir manteniendo la fuerte conexión con la isla y su exclusividad.

"No queríamos hacer un hotel que pudiera estar en cualquier lugar. Fariones siempre fue un destino".

Y parece que lo han conseguido siguiendo los valores de César Manrique y apostando por un turismo que respete la belleza que lo atrae: "Queríamos que pudiera seguir siendo relevante para alguien que viene por primera vez, pero también que una persona que lleva viniendo 30 o 40 años pudiera entrar por la puerta y reconocerlo".

La naturaleza mantiene su espacio vivo en Fariones.

La naturaleza mantiene su espacio vivo en Fariones. Alejadro Diaz para Hotel Fariones

El espacio sigue oliendo a Fariones, sonando como Fariones, sabiendo todavía más a Fariones pero sobre todo regentado por el mismo Fariones de toda la vida. Raquel Rosa habla de la familia que trabaja en el hotel como si fuera su propia casa y el ejemplo lo tienen en Mirita Reyes, jefa del Departamento de Pisos de un lugar al que le debe incluso su nombre.

Mirita Reyes en el hotel Fariones donde lleva 40 años trabajando.

Mirita Reyes en el hotel Fariones donde lleva 40 años trabajando. E. E.

"Comencé en Fariones cuando tenía 17 años, como mi madre, mi hermana, mi cuñado, varias primas... En la entrevista de trabajo la gobernanta preguntó por mi nombre y mi madre le respondió que Miri, pero Miri ya era mi prima y Edelmira mi madre, así que decidieron ponerme Mirita. Y desde entonces, ese es el nombre que me acompaña en mi placa identificativa durante casi 40 años", explica a Destinos.

Aunque Mirita sería capaz de hacer la cama de Fariones con los ojos cerrados, reconoce que solo se ha posado sobre esas sábanas dos veces en su vida y para levantarse muy temprano por distintos motivos. "Como huésped, compartiendo espacios con otros clientes, podría dormir cuando ya no trabaje aquí. Antes no".

Y eso que el hotel es más que su casa. Ahí conoció a su marido, trabajó con su madre durante 15 años, se ha convertido en abuela y es feliz porque "los compañeros de trabajo son como mi familia". Hablando con ella queda claro que 60 años después, Fariones sigue siendo Fariones.