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Lo primero que llama la atención al entrar en este coqueto hotel de Copenhague es su aroma. Está presente desde que se cruza la puerta y acompaña por pasillos y zonas comunes hasta acabar convertido, literalmente, en recuerdo. En la habitación espera una pequeña muestra de su fragancia característica para llevarse a casa.

Algo tan sencillo, explica bastante bien la filosofía de este hotel situado en Tordenskjoldsgade, una tranquila calle del centro histórico de Copenhague. Aquí el lujo está en los detalles. Sanders abrió en 2017 como el proyecto más personal de Alexander Kølpin, antiguo bailarín del Royal Danish Ballet. El lugar no podía estar mejor elegido: apenas unos pasos separan el hotel del Royal Danish Theatre, escenario al que Kølpin llegó siendo niño y alrededor del que transcurrió buena parte de su carrera.

Un hotel pensado como una escenografía

Antes de Sanders aquí estuvo el antiguo Hotel Opera, un lugar donde bailarines, artistas y público continuaban las noches después de bajar el telón. Cuando la familia Kølpin adquirió el edificio, Alexander recuperó aquel vínculo cultural y lo convirtió en el hilo conductor de una nueva etapa.

El diseño de Sanders mezcla piezas danesas con maderas, tejidos y recuerdos de una casa muy viajada

El diseño de Sanders mezcla piezas danesas con maderas, tejidos y recuerdos de una casa muy viajada Hotel Sanders

Sanders pertenece hoy a Kølpin Hotels, compañía familiar de Alexander y su padre, Jes Kølpin, y forma parte de Small Luxury Hotels of the World. ¿Su forma de entender la hospitalidad? High-end & low-key, lujo de nivel alto, pero sin estridencias.

Para dar forma al hotel, el exbailarín recurrió al estudio londinense Lind + Almond. Su idea fue imaginar la casa danesa de alguien que ha viajado por el mundo, una frase que ayuda a entender una estética que evita deliberadamente el minimalismo escandinavo más previsible.

El patio interior es uno de los rincones más apetecibles del hotel para comer o alargar la sobremesa

El patio interior es uno de los rincones más apetecibles del hotel para comer o alargar la sobremesa Hotel Sanders

Hay elegancia parisina, cierta excentricidad inglesa, ratán y bambú, terciopelos, piel verde, maderas oscuras y guiños al diseño danés de mediados de siglo. Lo mejor del hotel es que tiene personalidad, algo que muchos viajeros buscan cuando eligen donde quedarse en sus visitas a la capital danesa. Además, han conseguido que las distintas zonas del hotel parezcan más habitaciones de una gran casa que espacios comunes convencionales. ¿Quién no querría pasar una tarde de otoño junto a alguna de sus chimeneas?

El pasado de su creador también se deja ver en la manera de recorrer Sanders. El huésped es el protagonista y las distintas estancias funcionan casi como escenarios sucesivos. El propio estudio habla de una interpretación nostálgica de la edad dorada de los viajes, una referencia que encaja con un hotel pensado para bajar el ritmo.

Alexander Kølpin, antiguo bailarín del Royal Danish Ballet y alma detrás de Sanders

Alexander Kølpin, antiguo bailarín del Royal Danish Ballet y alma detrás de Sanders Hotel Sanders

Las obras de arte que cuelgan de las paredes, fueron seleccionadas por el estudio y encargadas en colaboración con Dais Contemporary, con piezas relacionadas con el movimiento, la música, la danza y la figura humana, pero también con el frente marítimo de Copenhague y los movimientos modernista y expresionista vinculados al arte danés.

Sanders cuenta con alrededor de medio centenar de habitaciones y suites, todas diferentes y con mobiliario realizado a medida por artesanos locales. Incluso la paleta varía entre ellas, con distintas gamas de rojos, verdes y azules apagados que refuerzan la idea de que no haya dos exactamente iguales.

Ninguna habitación es exactamente igual a otra

Ninguna habitación es exactamente igual a otra Hotel Sanders

Las categorías van desde pequeñas habitaciones individuales inspiradas en los antiguos compartimentos de los trenes de lujo hasta una Sanders Suite de 62 metros cuadrados con salón independiente, chimenea y cocina-comedor. Las Sanders Bedroom, por ejemplo, lucen camas king o queen, zona de descanso y amplios baños con ducha, mientras que las suites suman salones independientes. Maderas, tejidos, iluminación cálida y muebles escogidos individualmente...

También aquí hay otros tantos detalles que reseñar. El minibar está incluido y en el baño se encuentran los productos Mimi K, la línea privada de cuidado de la piel de Kølpin Hotels, elaborada por RAAW Alchemy. Cremas, aceites y otros productos de la firma pueden encontrarse además en la pequeña tienda del propio hotel.

Los baños incorporan amenities de Mimi K., la línea privada de cuidado personal de Kølpin Hotels

Los baños incorporan amenities de Mimi K., la línea privada de cuidado personal de Kølpin Hotels Hotel Sanders

Mimi K apuesta por fórmulas en las que aparecen manteca de karité, aceite de almendra, extractos vegetales y aceites aromáticos, mientras que la tienda reúne una selección más amplia de productos de RAAW Alchemy, además de objetos propios como las mezclas de té creadas para Sanders. Una forma perfecta de extender la estancia más allá del check-out.

Cocina ininterrumpida y un viñedo en Mallorca

En un hotel donde uno querría quedarse a vivir, la gastronomía no podía funcionar como un simple complemento. Sanders Kitchen ocupa el corazón de la casa y permanece activo desde primera hora, con desayunos, almuerzos, cenas y una carta de clásicos que permite comer prácticamente en cualquier momento.

Sanders Kitchen funciona durante todo el día y conserva esa sensación de comedor de una gran casa

Sanders Kitchen funciona durante todo el día y conserva esa sensación de comedor de una gran casa Hotel Sanders

Al frente de la cocina está actualmente una chef que anteriormente pasó por Nærvær, uno de los restaurantes que ayudaron a dibujar la Copenhague gastronómica contemporánea. Su propuesta mantiene el carácter internacional de Sanders, pero lo aterriza en producto de temporada, estilo nórdico y platos reconocibles perfectamente ejecutados.

En la carta conviven ostras naturales y caviar con ensaladas, steak tartare, risotto de setas con azafrán y rebozuelos, lenguado con beurre blanc, pasta con bogavante o un clásico steak au poivre. Una cocina cómoda y cosmopolita y muy sabrosa. Incluso los llamados all-day favourites son de lo más apetecibles: bikini de trufa negra, lobster roll, hamburguesa, ensalada César o una tortilla preparada al momento.

Niclas, Roberta y Vincent, los vinos familiares de los Kølpin elaborados en Mallorca

Niclas, Roberta y Vincent, los vinos familiares de los Kølpin elaborados en Mallorca Hotel Sanders

La familia tiene además sus propios vinos. Niclas, Roberta y Vincent llevan los nombres de los tres hijos de Alexander y se producen junto a la bodega Can Axartell, en Mallorca. Vincent es el blanco, Roberta el rosado y Niclas el tinto, disponibles por copas y botellas en Sanders Kitchen. La colección continúa creciendo y recientemente ha incorporado también Matteo, un prosecco que amplía este particular árbol genealógico vinícola.

Cuando cae el telón, TATA

Al caer la noche, buena parte de la atención se desplaza a TATA Cocktail Bar. El nombre procede de la cortina roja de terciopelo del vecino Teatro Real y su interior, oscuro, íntimo y teatral, utiliza precisamente terciopelos rojos, maderas y una iluminación casi escénica.

TATA lleva el pasado teatral de Alexander Kølpin también a la forma de servir sus cócteles

TATA lleva el pasado teatral de Alexander Kølpin también a la forma de servir sus cócteles Hotel Sanders

Su carta lleva esa inspiración hasta los nombres y las recetas. Los cócteles se organizan como actos de una representación y toman prestados personajes y referencias de ballets, óperas y obras teatrales. La propuesta actual incluye nombres como Cinderella, Prince Charming, Fairy Godmother, Glass Slipper o Midnight. No es únicamente una buena historia. Forma parte del universo de 50 Best Discovery y en 2025 fue elegido mejor bar de cócteles de Dinamarca en los Gastro Awards.

La azotea de Sanders, un pequeño jardín elevado sobre los tejados de Copenhague

La azotea de Sanders, un pequeño jardín elevado sobre los tejados de Copenhague Hotel Sanders

Arriba, en la quinta planta, Sanders Rooftop cambia de registro. Vegetación, luz natural y vistas sobre los tejados convierten la terraza en uno de esos espacios escondidos incluso estando en pleno centro. De viernes a domingo sirve además brunch, mientras TATA lleva allí algunos de sus cócteles durante la temporada estival.

Copenhague desde el agua

Sanders también intenta que la experiencia continúe cuando se abandona el edificio. Su ubicación permite alcanzar a pie Nyhavn, Amalienborg, Christiansborg, la Ópera Real o las principales calles comerciales, pero una de sus propuestas más especiales está reservada exclusivamente a quienes se alojan en el hotel.

Se trata de recorrer Copenhague en barco privado. Puede hacerse a bordo de una preciosa embarcación construida en 1964, con capacidad para ocho personas, o en un elegante barco holandés de canal revestido en teca y caoba, pensado para grupos de hasta diez. Durante aproximadamente dos horas, navega por el puerto y los canales explicando historias de la ciudad, acompañado de una cesta de pícnic con vino o champagne para llevar a bordo.

Los huéspedes pueden descubrir Copenhague desde el agua a bordo de una embarcación privada de caoba

Los huéspedes pueden descubrir Copenhague desde el agua a bordo de una embarcación privada de caoba Hotel Sanders

La familia ha extendido recientemente esta manera de entender la hospitalidad a Sanders Residence, una colección de apartamentos privados con servicios del hotel y concierge propio. Sea como fuere, al marcharse de aquí, uno se queda con todos esos detalles que hacen de esta, una estancia única. La luz tenue, los tejidos, las velas, el vino y sobre todo, ese aroma que Sanders se encarga de meter en una pequeña botella para que viaje de vuelta a casa.