Cristina Fernández
Publicada

En el extremo oriental de Tailandia, muy cerca de la frontera con Camboya y a unos 300 kilómetros de Bangkok, Koh Chang despliega su silueta montañosa sobre el golfo de Tailandia de manera espléndida.

Para llegar a este idílico destino, primero hay que tomar un ferry desde la parte continental de la provincia de Trat, la región a la que pertenece. Su enorme extensión la convierte en la segunda isla más grande de Tailandia —después de Phuket—, aunque, en la misma zona, se despliegan otras 50 islas más de enorme y deslumbrante belleza.

Lo primero que llama la atención al poner los pies en Koh Chang es, sin duda, su exuberancia. De hecho, forma parte del Parque Nacional Marino de Mu Ko Chang,
compuesto por un mosaico de densas selvas —casi el 70% de la isla es vegetación—, cascadas ocultas y playas de arena clara.

Una de las increíbles platas de Ko Chang.

Una de las increíbles platas de Ko Chang. Turismo de Tailandia

Es precisamente en su zona costera donde se concentra el mayor número de resorts de lujo. Refugios de descanso y relax anhelados por una parte de esos viajeros que vienen a este recóndito lugar de Tailandia para desconectar.

Uno de ellos es The Retreat Koh Chang, amparado por el sello Small Luxury Hotels of the World. Ubicado en el oeste de la isla, es uno de esos alojamientos boutique en el que combinar eternas jornadas de piscina con exclusivos tratamientos en su spa y vistas únicas al exótico paisaje sin moverse de la suite.

De playa en playa

Serán la toalla y la protección solar compañeros inseparables durante los días de estancia en Koh Chang: disfrutar de mil y una maneras las aguas del Golfo de Tailandia es objetivo obligado.

Por ejemplo, recorriendo algunas de sus playas más populares. Edénes de arena blanca bañada por cálidas olas de azules imposibles que invitan al continuo remojón alternado, eso sí, con el vuelta y vuelta bajo el sol.

La montaña y la selva al fondo de la playa Kaibe Beach.

La montaña y la selva al fondo de la playa Kaibe Beach. Turismo de Tailandia

White Sand Beach es una de ellas, con extensos arenales y ambiente familiar. Más tranquila es Bailan Beach, abrazada por altísimas palmeras y exenta de negocios enfocados al turista.

El mundo mochilero gobierna Lonely Beach, donde también abundan los bares de copas y la música en directo. Aunque, para lanzarse a explorar el estimulante universo submarino, nada como Klong Kloi Beach, donde los arrecifes costeros y los afloramientos rocosos ofrecen un rico hábitat para una gran variedad de peces arcoíris: añadir una cámara acuática a la mochila nunca estará de más.

Sin embargo, no será este el único rincón en el que poder hacer uso de tubo y gafas de bucear: desde el muelle de Bang Bao, o desde las principales playas de la isla, parten a diario excursiones en lancha o barco tradicional hacia islotes como Koh Rang, famoso por sus aguas transparentes y arrecifes poco profundos, perfectos para el esnórquel incluso para principiantes.

También se pueden visitar Koh Wai o Koh Mak, cuyos fondos marinos coloridos, con corales, peces tropicales y una visibilidad que, en temporada seca, puede superar los 20 metros, tientan a dejar pasar las horas en remojo.

Para las almas más inquietas, no hay problema: también hay centros de buceo repartidos por la geografía de la isla que organizan inmersiones en pecios y arrecifes
del parque marino que regalarán recuerdos inolvidables.

Tiempo para la aventura

Cuenta Koh Chang con unos vecinos de lo más singulares repartidos por la isla: desde macacos de cola larga a langures oscuros, serpientes, especies autóctonas de aves e insectos y, por supuesto, elefantes —la mayor parte de estos, habitando santuarios o centros de rescate— conviven con los tailandeses en este rico territorio atraídos por su exuberante paisaje. Y demuestran, de paso, que la rica biodiversidad es también uno de sus mayores atractivos.

Una manera de conocer la versión más salvaje del destino es haciendo una ruta senderista guiada que, con el objetivo de mostrar la belleza del lugar al turismo, organizan desde las diferentes agencias locales: tanto por seguridad como para poder interpretar la interesante flora y fauna que habita Koh Chang, se recomienda hacerlo siempre acompañado de profesionales.

Las increíbles aguas transparentes de Ko Chang.

Las increíbles aguas transparentes de Ko Chang. Turismo de Tailandia

Estas salidas, que se desarrollan durante todo un día, llevan a atravesar la densa selva por estrechos senderos, alcanzando joyas de la naturaleza como las cascadas de Klong Plu o Than Mayom, que se muestran especialmente caudalosas y espectaculares en temporada verde.

Entre lianas, bambúes gigantes y árboles dipterocárpeos centenarios, se pueden contemplar también orquídeas silvestres, helechos arborescentes —entre cuyas ramas, a menudo, tejen su hogar enormes e impresionantes arañas— y manglares, explorables también subidos en kayak.

El gran desafío, eso sí, será para quienes se atrevan con el ascenso al Khao Salak Phet, el punto más alto de la isla. Se halla a 744 metros de altitud y, aunque no es una cumbre técnica, sí resulta exigente por la humedad que gobierna Koh Chang y la pendiente del terreno.

¿La recompensa? Una espectacular panorámica sobre el archipiélago y el Golfo de Tailandia que completar, a la vuelta al hotel, con un necesario —e interesante— masaje tailandés, popular por combinar estiramientos intensos con digitopresión y movimientos similares al yoga.

Y es que, si se busca un destino en el mundo que aúne aventura, bienestar y un paisaje abrumador, la Isla Elefanta, sin duda alguna, superará las expectativas.