No puede haber un viaje en el mundo más mágico que el que realizaron Melchor, Gaspar y Baltasar hace 2025 años para llegar hasta Belén para adorar al niño Jesús.
Los escritos cristianos no permiten reconstruir con exactitud cuál fue la ruta real que hicieron sus Majestades, pero los historiadores y arqueólogos, fascinados por estos auténticos viajeros en la Antigüedad, sí que han propuesto varias alternativas.
Concretamente se barajan tres caminos que podrían haberles llevado hasta Belén aunque dos son las teorías más factibles.
Vista de Tell Avdat en el desierto de Negev.
Lo que sí dicen los textos sagrados es que eran "unos magos que venían de Oriente" (según el Evangelio de San Mateo) y que seguían una estrella en el cielo hasta Jerusalén, donde llegaron primero para entrevistarse con el rey Herodes y preguntarle por el niño.
También sabemos que desde Jerusalén siguieron su camino hasta un pobre pesebre de Belén y que el regreso a su tierra lo hicieron "por otro camino". De hecho, la Biblia ni siquiera se refiere a ellos como reyes, aunque algunas tradiciones cristianas posteriores les han atribuido estos cargos por los tres dones que le llevaron a Jesús: oro, incienso y mirra.
Incluso gracias a esos productos y a otros textos apócrifos, se ha ubicado su origen tradicionalmente en algún punto de Persia o de la Península Arábiga, aunque hay también quien dice que salieron de Babilonia.
Vista a la ciudad de Seiyun, Valle de Hadramaut, Yemen.
La Ruta del Incienso
El regalo del rey Gaspar, incienso, uno de los productos más lujosos y exclusivos hace más de 2.000 años, apuntala la hipótesis de esta ruta entre las más plausibles como el camino real de sus Majestades a Belén.
La hipótesis del sur situaría el origen de los magos en el antiguo reino de Saba, en el actual Yemen, y desde allí habrían seguido en caravana la famosa Ruta del Incienso, que unía el sur de Arabia con Egipto y el Levante mediterráneo.
Durante más de 2.000 kilómetros, estas expediciones, que partían de la región yemení de Hadramaut, atravesaban 60 postas hasta el puerto de Gaza, en Palestina, muy cerca de Belén, por lo que el trayecto parece verosímil para Melchor, Gaspar y Baltasar.
En el camino que duró unos tres meses, los magos habrían atravesado desiertos, montañas y zonas de rapiña, para buscar oasis donde descansar. La ruta desde Yemen seguía por Arabia Saudí y el noroeste de la península, cruzaría por Egipto hasta Petra, la actual Jordania y territorio nabateo, y de allí habrían subido a Jerusalén y, finalmente, a Belén.
Puerta de las Naciones de Persépolis, en Irán.
La Ruta Persa
Otra de las opciones que más adeptos tiene es el camino del Éufrates o la llamada Ruta Persa. Los tres magos serían, en realidad, tres sabios astrónomos que vivían en estas tierras persas y que habrían perseguido la estrella de Belén por un viaje hacia el oeste.
El punto de partida sería la antigua ciudad de Persépolis, en Irán, y Melchor, Gaspar y Baltasar habrían cruzado Persia siguiendo los grandes ríos de Mesopotamia, sobre todo el Éufrates, para cruzar los actuales Irak, Siria y Líbano. Y de ahí a Palestina
En realidad, según los estudios arqueológicos, desde Persia a Belén, hace 2025 años solo había dos opciones para atravesar el gran desierto de Arabia: cruzarlo hacia Petra o, bordearlo por el norte siguiendo el Éufrates, cruzando Edessa, Damasco y bajando por el "Camino del Rey", que discurría paralelo al río Jordán.
Así se entiende que llegaran antes a Jerusalén que a Belén y su entrevista con Herodes.
Reproducción de la Puerta de Ishtar en el Museo de Berlín.
La Ruta por Babilonia
El camino con menos peso entre los historiadores es el que parte de Babilonia, cerca de la actual Faluya, en Irak.
Sin embargo, esta ciudad era un centro casi místico lleno de sacerdotes y astrónomos lo que hace posible que tres "magos", como los llama San Mateo en su Evangelio, partieran desde aquí siguiendo un fenómeno atmosférico como era una estrella.
En este caso, Melchor, Gaspar y Baltasar habrían optado por recorrer parte de los caminos comerciales que se utilizaban entonces y habrían viajado unos 1.000 kilómetros siguiendo un corredor junto al río Éufrates para llegar a Belén.
En el camino, habría cruzado ciudades tan míticas como Tadmur, Damasco, Amán y Jerusalén.
Rubens: 'Adoración de los Reyes Magos', 1609
El camino de regreso
Como hemos dicho, el Nuevo Testamento y más concretamente el Evangelio de San Mateo, que es el que narra la Epifanía, asegura que los tres Reyes Magos fueron advertidos en sueño de las crueles intenciones del rey Herodes y decidieron volver "a su país por otro camino".
Este apunte ha llevado a los arqueólogos a pensar que el camino de regreso se hizo tomando una ruta distinta y más al sur que evitara directamente pasar por Jerusalén.
Muchos sugieren que la vuelta podrían haberla hecho camino a Petra y desde allí, siguiendo de nuevo las rutas caravaneras, alcanzar Persia o Arabia del Sur.