Hay lugares donde basta levantar la mirada para encontrar las huellas de otra época. En Monteagudo, a pocos kilómetros de la ciudad de Murcia, una fortaleza levantada sobre un cerro recuerda todavía su importante pasado medieval.
Del 16 al 18 de octubre, esta pedanía murciana volverá precisamente a aquellos siglos con las IX Jornadas Medievales Frontera de Reinos, tres días de artesanía, gastronomía, recreaciones y espectáculos bajo la silueta de su castillo.
Cerca de un centenar de puestos y numerosas actividades transformarán sus calles en un escenario inspirado en una época en la que este territorio fue estratégico entre los mundos musulmán y cristiano.
Cerca de 100 puestos
El mercado será uno de los grandes protagonistas. Entre sus puestos se podrán encontrar productos artesanales, gastronomía y demostraciones de antiguos oficios, todo ello acompañado por una cuidada ambientación medieval.
El paseo estará animado por música, teatro callejero y personajes de época. También habrá pasacalles, campamentos históricos y diferentes recreaciones que permitirán acercarse de una manera más visual al pasado de Monteagudo.
La cetrería será otra de las propuestas habituales de la celebración, junto a talleres y actividades infantiles. La intención es convertir el mercado en un recorrido vivo en el que siempre esté sucediendo algo alrededor del visitante.
El nombre de las jornadas no es casual. Durante la Edad Media, Monteagudo ocupó una posición estratégica para controlar la huerta y las vías que comunicaban Murcia con Orihuela.
Panorámica del Castillo de Monteagudo.
Buena parte de su historia está relacionada con Muhammad ibn Mardanís, el Rey Lobo, uno de los grandes gobernantes andalusíes del siglo XII, que dejó una importante huella defensiva y palaciega en los alrededores de Murcia.
Las jornadas recuerdan tanto aquel periodo musulmán como la posterior incorporación del reino de Murcia a la Corona de Castilla, convirtiendo siglos de historia en el hilo conductor de la fiesta.
Bajo un castillo medieval
La imagen que domina la celebración será inevitablemente la del Castillo de Monteagudo. La fortaleza se levanta sobre un prominente cerro desde el que durante siglos se controlaron los caminos y buena parte de la vega murciana.
Sobre ella aparece actualmente la conocida figura del Sagrado Corazón de Jesús, que ha terminado convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de esta pedanía.
El castillo, sin embargo, es solo una parte de un conjunto histórico mucho mayor. En sus alrededores se encuentran otras construcciones medievales que ayudan a comprender la importancia que tuvo este enclave.
Tras las huellas del Rey Lobo
Una de ellas es El Castillejo, relacionado con un antiguo espacio palaciego de Ibn Mardanís. Junto a él aparece también el Castillo de Larache, completando un singular conjunto de fortificaciones medievales.
La cercanía con Murcia permite además continuar fácilmente la escapada por la capital. A pocos kilómetros esperan su casco histórico, la Catedral de Santa María y las calles y plazas que rodean la popular plaza del Cardenal Belluga.
Así, una visita que comienza entre artesanos, cetrería y personajes medievales puede prolongarse siguiendo las huellas del Rey Lobo o terminar recorriendo el centro de Murcia, convirtiendo las jornadas en una buena excusa para descubrir esta parte de la región en pleno otoño.