Hay lugares en los que el domingo todavía conserva sus propias costumbres. Mientras buena parte del pueblo duerme, los primeros vendedores comienzan a desplegar toldos, descargar cajas y preparar los puestos de una tradición que lleva siglos marcando el ritmo de la semana.
Así comienza cada domingo en Padrón, A Coruña, donde se celebra uno de los mercadillos ambulantes más grandes y conocidos de Galicia. Más de 600 puestos ocupan sus calles durante una mañana en la que comprar es solo una parte de la experiencia.
Ropa, calzado, bolsos y complementos conviven con artesanía, decoración, flores y plantas. También aparecen puestos de menaje, herramientas y numerosos productos de alimentación.
Entre estos últimos se pueden encontrar frutas y verduras de temporada, quesos, embutidos, dulces, frutos secos, especias, conservas o licores, convirtiendo el recorrido en un pequeño escaparate de sabores gallegos.
Junto al mercadillo se encuentra además la Plaza de Abastos de Padrón, que mantiene su actividad durante la semana con puestos dedicados al pescado, la carne, las verduras y otros productos frescos.
Esta tradición hunde sus raíces en la Edad Media, cuando Padrón ya era un importante punto para el intercambio de ganado, productos agrícolas y mercancías desde las rías gallegas. Más de cinco siglos después, el mercado continúa transformando el pueblo cada domingo.
Las pulperías, una parada imprescindible
Hay un momento en el que las compras comienzan a dejar paso a la mesa. Las pulperías forman parte inseparable de esta jornada y el aroma del pulpo á feira recién preparado acaba extendiéndose por los alrededores. Cocido y servido con aceite de oliva, sal y pimentón, es el gran protagonista gastronómico del mercado.
El efecto se nota en toda la villa. Bares, restaurantes y comercios se llenan mientras vecinos y visitantes recorren las calles, haciendo que el tranquilo ritmo habitual de Padrón cambie por completo durante unas horas.
Tierra de escritores
La visita puede continuar siguiendo otra de las grandes señas de identidad de Padrón: la literatura. La localidad mantiene una estrecha relación con Rosalía de Castro y Camilo José Cela, dos nombres fundamentales de las letras españolas.
La Casa da Matanza, donde Rosalía pasó sus últimos años, es hoy una casa museo que conserva objetos relacionados con la escritora y con Manuel Murguía. En Iria Flavia también puede visitarse la fundación dedicada a Cela, nacido allí en 1916.
Padrón ocupa además un lugar especial en la tradición jacobea. Según el relato cristiano, hasta estas tierras llegaron por mar los restos del apóstol Santiago antes de continuar hacia Compostela, una historia todavía muy presente en la localidad.
Entre el Sar y el Carmen
La iglesia de Santiago, junto al río Sar, recuerda precisamente ese pasado. Desde sus alrededores puede cruzarse el Puente de Santiago y comenzar la subida por la empedrada Costiña do Carme.
El camino conduce hasta el Convento del Carmen, situado en una zona elevada desde la que se obtiene una bonita panorámica de Padrón. De regreso al centro, otra parada diferente espera en el Jardín Botánico-Artístico, que reúne más de 300 especies vegetales.
Los pimientos más famosos de España
Y antes de marcharse queda otro imprescindible gastronómico: los famosos pimientos de Herbón, amparados por Denominación de Origen Protegida y ligados inevitablemente a Padrón.
Así, lo que empieza entre cientos de puestos puede terminar con un plato de pulpo, un paseo junto al Sar y varias páginas de historia y literatura. Una combinación que ayuda a entender por qué, después de tantos siglos, el domingo continúa siendo un día especial en Padrón.