Septiembre todavía guarda algunas citas gastronómicas perfectas para organizar una escapada por España. Y esta vez, una de las ciudades universitarias con más historia del país permite recorrer sus calles saltando de caseta en caseta y probando diferentes pinchos.
La Feria de Día de Salamanca ya ha comenzado y continuará hasta el próximo 15 de septiembre. Una de las citas más populares de sus Ferias y Fiestas regresa con 35 casetas, siete más que en la edición anterior, repartidas por diferentes puntos de la ciudad.
La fórmula es sencilla: cada establecimiento prepara un pincho especial que puede acompañar con una consumición por 3,50 euros. Una manera diferente de descubrir la gastronomía salmantina mientras se pasea por algunas de sus calles y plazas más conocidas.
35 casetas de pinchos
Este año, las casetas se distribuyen entre el parque de la Alamedilla, la plaza de los Bandos, la plaza del Mercado, la plaza de San Román y la calle Rector Lucena. Esta última edición incorpora además San Román como novedad en sustitución de la Rúa Mayor.
La variedad permite alejarse bastante del típico pincho de feria. Entre las propuestas aparecen desde molletes de secreto ibérico y hamburguesas de buey wagyu hasta pan bao de tartar de salchichón, pulled pork o tostas de lacón a la gallega, entre otras.
También habrá mini chapatas de secreto ibérico, montaditos de papada con miel y mostaza, bikinis de lomo braseado trufado o incluso piruletas de pollo, entre otras elaboraciones.
Las casetas abren habitualmente de 12:00 a 00:30 horas, aunque durante fines de semana y festivos el cierre se amplía hasta la 1:00. La música también acompaña el ambiente en determinadas franjas del día.
Una ciudad universitaria única
Entre pincho y pincho, merece la pena levantar la vista. Salamanca reúne alrededor de su casco histórico siglos de arquitectura y algunos de los monumentos más reconocibles de Castilla y León.
Un buen punto de partida es su Plaza Mayor, construida durante el siglo XVIII y rodeada de soportales y edificios históricos. A cualquier hora mantiene ese particular cruce entre estudiantes, vecinos y viajeros que caracteriza el centro salmantino.
Desde allí resulta fácil continuar caminando hacia la Casa de las Conchas, cuya fachada está cubierta por más de 300 piezas de piedra y la Clerecía. Sus torres permiten contemplar desde las alturas parte del entramado monumental de la ciudad.
La universidad más antigua de España
La siguiente parada casi obligatoria es la Universidad de Salamanca, fundada en 1218 y considerada la universidad más antigua de España. Su fachada plateresca esconde además uno de los juegos más famosos de la ciudad: encontrar la pequeña rana situada sobre una calavera.
Muy cerca esperan las dos catedrales. La Vieja conserva su carácter románico, mientras que la Nueva se levantó siglos después y permite descubrir otra de esas curiosidades que obligan a acercarse a la piedra: el conocido astronauta tallado en su fachada.
Universidad de Salamanca.
La plaza de Anaya, el Palacio de Monterrey o la calle Compañía pueden completar el recorrido antes de dirigirse hacia el Tormes.
Al otro lado del casco histórico aparece el Puente Romano, cuyos orígenes se remontan al siglo I y que durante siglos ha formado parte de una de las entradas más reconocibles de Salamanca.
Puente romano de Salamanca de noche.
Desde aquí, la silueta de las catedrales y las torres se recorta sobre la ciudad y deja una de sus panorámicas más especiales, sobre todo cuando empieza a caer la tarde.
Hasta el 15 de septiembre, además, el paseo puede tener un aliciente añadido. Basta con regresar al centro y buscar la siguiente caseta: por 3,50 euros, un nuevo pincho y una consumición esperan para continuar descubriendo Salamanca también a través del paladar.