C. Serna
Publicada

A pocas horas de Madrid, en la bendita Castilla, encontramos rincones bendecidos por una naturaleza única pero maltratados por un pasado industrial muy duro que cortaba las alas a muchas aspiraciones de desarrollo como el turismo o proyectos sostenibles.

Ahora, 23 pueblos se han unido para luchar contra ese pasado y crear, en el entorno de la antigua central nuclear de Santa María de Garoña, un destino turístico único lleno de pueblos medievales, una naturaleza viva y experiencias inmersivas en el norte de Burgos.

Se trata de Territorio Obarenes, una zona enclavada entre las comarcas de Las Merindades y La Bureba, con nombres de pueblos tan sugerentes para visitar como Frías, Santa Gadea del Cid, Oña o Medina de Pomar.

Casas colgadas en Frías, uno de los pueblos de Territorio Obarenes.

Casas colgadas en Frías, uno de los pueblos de Territorio Obarenes. E. E.

Se trata de un entorno rural único, ideal para quienes buscan senderos y zonas donde transitar sin cruzarse con cientos de personas en una u otra dirección. Todavía sigue siendo un destino puro, discreto y apegado a una tierra que ofrece un modelo de desarrollo turístico respetuoso.

El gran icono de esta zona por descubrir son los llamados ya como "fiordos burgaleses", es decir, un paisaje fluvial escondido en el corazón del Parque Natural Montes Obarenes–San Zadornil y que te traslada un espacio lleno de desfiladeros y cortados rocosos que recuerdan a latitudes escandinavas.

El barco electrosolar que recorre el Valle de Tobalina.

El barco electrosolar que recorre el Valle de Tobalina. Tomas Alonso_ECDB

Para descubrir este lugar casi secreto hay que subirse a un barco electrosolar que, desde este verano, navega por las aguas de un impresionante cañón, reduciendo el impacto ambiental al mínimo para no dañar una naturaleza generosa con la zona.

Esta naturaleza renacida ofrece muchas opciones para quienes quieren desconectar del estrés de las ciudades. Podemos pasear y descubrir bajo la mirada del Pico Humión cómo cambia el color de sus bosques de encinas, hayas y quejigos entre el verde intenso de la primavera y los ocres del otoño.

O también atreverse con las cinco nuevas vías ferratas que han abierto con distintos niveles de dificultad y permiten explorar los desfiladeros desde dentro, desde el corazón de la roca. Está la de Silanes, que hay que ir con péndulo, puentes colgantes y tirolina, y que se ha convertido en el gran reto para los más atrevidos; pero también la de Pancorbo es perfecta para quienes quieran iniciarse en esta modalidad.

A ello se suman seis miradores ornitológicos, pensados para disfrutar del vuelo de rapaces y aves rupícolas, y cuatro rutas cicloturistas conectadas con una red de más de cincuenta bicicletas eléctricas de alquiler.

El puente medieval de Frías.

El puente medieval de Frías. E. E.

Pueblos medievales

Más allá del paisaje, Territorio Obarenes es una mezcla de pueblos con una increíble historia como Frías, la ciudad más pequeña de España, que se encarama sobre el valle del río Ebro con sus casas colgadas y su castillo medieval dominando el horizonte.

Otro de los lugares que hay que visitar es Oña, que evoca los orígenes de Castilla en torno a un impresionante Monasterio de San Salvador y también Medina de Pomar donde el poderío viene de la mano del Alcázar de los Condestables.

El pueblo medieval que ha sido rescatado por este nuevo destino turístico es Santa Gadea del Cid, declarada Conjunto Histórico-Artístico, que conserva intacto su trazado medieval y su aire fronterizo, y se consolida este 2026 como uno de los Pueblos Más Bonitos de España a tener muy en cuenta.

A su alrededor, enclaves como Pancorbo, puerta natural entre la Meseta y el norte peninsular, o Tobera, el "pueblo de las mil cascadas", completan la postal. En el Valle de Tobalina y sus aldeas, la esencia rural pervive rodeada de bosques y praderas que forman parte del Espacio Natural Montes Obarenes–San Zadornil.

El Complejo de San Salvador en Oña.

El Complejo de San Salvador en Oña. E. E.

El alma de este proyecto se asienta también en sus empresarios locales, que se ponen en primera línea para ofrecer un turismo para ser vivido. El modelo de desarrollo apuesta por dinamizar la economía rural, profesionalizar el sector y generar nuevas oportunidades para la población.

El viajero puede participar en experiencias de apiturismo, visitar granjas ecológicas de oveja churra, probar cervezas artesanas con sabores tan singulares como la endrina o la calabaza, pasear entre campos de lavanda y conocer de cerca sus destilerías, o incluso contemplar el territorio desde el aire en un vuelo en globo.

A ello se suman propuestas sensoriales en plena naturaleza que invitan a escuchar, oler y saborear el paisaje. Aquí el viajero deja de ser espectador para convertirse en protagonista de cada historia.

La via ferrata de Silanes.

La via ferrata de Silanes. E. E.

En autocaravana

Otro de los ejes de este renacer es su apuesta por el turismo itinerante. Como parte del proyecto se han creado y ampliado áreas de autocaravanas en municipios como Miraveche, Silanes y Santa Gadea del Cid, dotándolas de servicios específicos y mejorando su capacidad de acogida. El objetivo es ordenar un tipo de visitas en auge sin perder la conservación del entorno.

Esta estrategia responde al crecimiento del viaje en autocaravana en España y Europa, pero también al deseo de atraer a un visitante autónomo, respetuoso y con capacidad de generar impacto económico directo en los pequeños municipios. Cada parada se convierte en una oportunidad para el consumo en comercios, bares, productores y servicios locales, fortaleciendo así la economía de proximidad.

Territorio Obarenes se posiciona como un microdestino rural perfectamente alineado con la filosofía del slow travel: conectado digitalmente, con infraestructuras adaptadas y una oferta de naturaleza, patrimonio y experiencias que invita a alargar la estancia y a regresar. En los fiordos burgaleses, el futuro sostenible ya ha comenzado.