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Pocas bodegas españolas pueden decir que nacieron desafiando todos los pronósticos. A finales de los años noventa, mientras la viticultura buscaba climas más amables, la familia Fuentes decidió plantar viñedo en una de las zonas más frías de la Península, un territorio de Guadalajara que se bautizó como la Siberia Española.

Allí, a casi mil metros de altitud, donde los inviernos encadenan decenas de noches bajo cero y durante más de medio siglo no había existido una sola viña en decenas de kilómetros a la redonda, comenzó una aventura que muchos calificaron de imposible.

Veinticinco años después, Finca Río Negro, a casi mil metros de altura, en Cogolludo (Guadalajara) no solo ha demostrado que la vid podía prosperar en este rincón del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, sino que ha convertido ese paisaje extremo en la esencia de unos vinos con una personalidad inconfundible.

En la Siberia española el viñedo de Finca Río Negro se abre paso.

En la Siberia española el viñedo de Finca Río Negro se abre paso. Finca Río Negro

La bodega ha recuperado la tradición vitícola de la comarca, ha obtenido la categoría de Vino de Pago —una distinción reservada a fincas con un terruño excepcional— y ha protagonizado uno de los proyectos de recuperación varietal más ambiciosos del vino español con el rescate de la ancestral Tinto Fragoso.

La historia comienza en 1998. Mientras se realizaban estudios de suelo y climatología para comprobar si era posible cultivar viñedo en la finca, no faltaron quienes recomendaron abandonar el proyecto.

"Cuando empezamos, lo más bonito que nos llamaban era locos. Vinieron expertos que dijeron a mi padre que, si quería invitar a sus amigos a vino, mejor les comprara Vega Sicilia. Incluso uno le recomendó plantar pingüinos en lugar de viñas", recuerda.

En su caso, el frío, la altitud y el aislamiento se han convertido en su principal argumento para elaborar vinos que hablan, por encima de todo, del lugar del que proceden.

Un viñedo sin vecinos

La singularidad de Río Negro empieza por su aislamiento. Tras la desaparición histórica del viñedo en la comarca, la bodega quedó rodeada únicamente de bosque.

"Lo más cercano que tenemos es Ribera del Duero, a más de cincuenta kilómetros. Nadie comparte nuestro terruño y eso nos permite elaborar vinos únicos", explica.

Ese aislamiento, unido a la altitud, genera un microclima muy particular. Las fuertes diferencias térmicas entre el día y la noche ralentizan la maduración de la uva, conservan la acidez natural y permiten alcanzar simultáneamente la madurez alcohólica, fenólica y aromática.

Mientras buena parte de las zonas vitícolas adelantan cada año la vendimia como consecuencia del calentamiento global, en Río Negro siguen realizando una de las recolecciones más tardías de España.

La vendimia de Finca Río Negro es una de las más tardías de España.

La vendimia de Finca Río Negro es una de las más tardías de España. Finca Río Negro

"Tenemos una maduración mucho más lenta. Eso nos permite conseguir una uva muy equilibrada, con frescura natural y una enorme concentración aromática", explica el director comercial sobre esta peculiaridad que se ha convertido en virtud a la hora de adaptarse al cambio climático.

Vino que sabe a su paisaje

Solo utilizan uva procedente de sus propias parcelas, elaboran, crían y embotellan dentro de la finca y trabajan bajo criterios ecológicos. La selección óptica de racimos, la vinificación parcelaria o el trabajo con barricas de las mejores tonelerías francesas buscan preservar su identidad.

Aunque, durante años, asegura, la calidad de sus vinos chocaba con el desconocimiento de su procedencia.

"Intentábamos vender un BMW o un Mercedes, pero llevábamos una chapa enorme que decía Skoda. Ahora hemos conseguido una chapa de Lexus" pone de ejemplo Fuentes para hablar de ese necesario cambio de percepción que llegó con la denominación.

A sus hitos también deben sumar el rescate de la Tinto Fragoso, una variedad ancestral de Castilla-La Mancha que estaba condenada a desaparecer.

Su recuperación comenzó en 2006 y tras años de investigación, estudios de ADN y ensayos de plantación, la bodega logró convertirla en un vino propio.

"Esto es un milagro", dice Fuentes. "No había literatura sobre esta variedad. Todo ha sido observación y muchísimos años de trabajo."

A punto de salir al mercado, es un vino de enorme personalidad, con una marcada expresión floral, alta acidez natural y una capacidad de guarda que sorprende incluso al propio equipo técnico.

Una bodega construida con paciencia

La primera cosecha comercial de Finca Río Negro no llegó hasta 2009, más de diez años después del inicio de los trabajos en el viñedo. Aquella producción apenas alcanzó las 10.000 botellas.

Hoy, continúa siendo reducida y cada decisión busca no acelerar los tiempos. "La gente ya no guarda vino en casa. Nosotros queremos que nuestras botellas estén listas cuando llegan al consumidor."

Cuenta con cinco referencias, todos nacen de las 44 hectáreas de viñedo de la propiedad, donde cada parcela se vinifica por separado.

Tempranillo Syrah oTinto Fragoso son algunas de las variedades que crecen en los viñedos de Finca Río Negro.

Tempranillo Syrah oTinto Fragoso son algunas de las variedades que crecen en los viñedos de Finca Río Negro. Finca Río Negro

La puerta de entrada al universo Río Negro la representa 992, un tinto elaborado principalmente con Tempranillo (85 %), Syrah y Merlot. El nombre hace referencia a la altitud de los viñedos donde nace.

El blanco de la casa es un Gewürztraminer que rompe con el perfil habitual de esta variedad. La familia decidió plantarla tras descubrir el estilo que se elaboraba en el Alto Adigio italiano, muy diferente de las versiones semidulces más conocidas en España.

Con una ligera maceración con las pieles durante unas seis horas y una crianza sobre lías de cuatro meses, es completamente seco y con un final amargo muy gastronómico que lo convierte en un magnífico compañero para la mesa.

Una bodega subterránea alberga las catas que ofrece Finca Río Negro.

Una bodega subterránea alberga las catas que ofrece Finca Río Negro. Finca Río Negro

El Finca Río Negro, buque insignia de la casa, representa la mejor expresión del viñedo. Su ensamblaje combina Tempranillo como variedad mayoritaria junto a Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y, desde la añada 2020, un pequeño porcentaje de Tinto Fragoso.

Entre las etiquetas más reconocidas figura también el monovarietal Syrah, Cerro del Lobo.

Detrás de todas estas referencias hay una misma idea: elaborar vinos que reflejen fielmente un territorio extremo donde la altitud, el frío, el viento y los suelos cuarcíticos marcan el carácter de cada botella. "Nosotros intentamos potenciar las grandes virtudes del terruño y que sea el paisaje quien hable en el vino", concluye Víctor Fuentes.