Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

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El tesoro oculto del interior de Castellón que guarda una "Capilla Sixtina" del Neolítico

A una hora de la capital, este municipio de apenas 200 habitantes ofrece un equilibrio perfecto entre historia, naturaleza salvaje y una gastronomía de producto local.

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En el corazón de la provincia de Castellón, a una hora de la capital, se alza un pequeño municipio –de apenas 200 habitantes– que parece estar suspendido entre el cielo y la tierra: Ares del Maestrat. A medida que uno se acerca por la carretera, descubre una cordillera de casas blancas que desciende lentamente por la ladera.

Una imagen que ilumina el horizonte y que contrasta con el verde de los árboles y el color árido de sus rocas.

A 1.231 metros de altitud, su casco urbano se incrusta en Mola D’Ares, una de las montañas más altas de la provincia. Un paisaje coronado por los restos de un antiguo castillo que vigila el territorio desde las alturas.

La estética del pueblo ha sido moldeada por las diferentes civilizaciones que lo habitaron. Fue edificado y fortificado por los romanos. Más tarde, los musulmanes lo destruyeron para después amurallarlo y engrandecerlo.

Durante la Edad Media, adquirió una gran relevancia gracias a su posición elevada. De este pasado conserva los restos de la fortaleza árabe que corona el municipio, desde donde se obtienen algunas de las mejores vistas del entorno.

Un legado Patrimonio de la Humanidad

Antiguo Castillo Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

Antiguo Castillo Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

Sus antiguos pobladores no solo dejaron huella en la arquitectura, sino también en el paisaje. En los barrancos del término encontramos un valioso legado: sus paredes están repletas de pinturas rupestres.

En el barranco de la Gasulla se encuentra la Cova Remigia, tal vez el punto de mayor interés. Está considerada la Capilla Sixtina del Neolítico, porque alberga más de 750 figuras que narran escenas de caza, danza y rituales con una sorprendente capacidad expresiva. Estas pinturas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.

Pero si hay algo que define la accidentada geografía de las montañas de Ares del Maestrat, son unas construcciones de piedra seca. Muros, casetas, pozos y refugios salpican el territorio, formando un paisaje cultural único que también ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Estas estructuras, levantadas sin argamasa, son un ejemplo de adaptación al medio y la sostenibilidad ancestral.

Servían para delimitar parcelas, proteger cultivos y contribuir a evitar la erosión y a crear ecosistemas favorables para la agricultura y el pastoreo.

Un refugio alejado del bullicio

Alejado de la zona más turística de Castellón –dominada por playas y costa–, este municipio ofrece la oportunidad de desconectar del bullicio y disfrutar sin prisas.

Pasear por su casco antiguo y recorrer su entramado de calles es una invitación a imaginar cómo fue la vida aquí en tiempos pasados. Entre sus edificios más emblemáticos, destaca la antigua lonja, que conserva sus arcos gótico-mudéjares del siglo XIV y fue testigo de la actividad comercial de la época.

La Iglesia de la Asunción también merece una mención especial. Su impresionante fachada barroca sobrevivió a la destrucción y quema del templo por parte de las tropas de Felipe V. Además, cuenta con una curiosa característica: su campanario es más bajo que la propia iglesia.

Si continuamos con el recorrido, llegamos a la Plaza Mayor, el centro neurálgico del pueblo, donde los vecinos se reúnen y comparten su día a día. Muy cerca se encuentra el Ayuntamiento, que aún conserva en su interior una antigua cárcel.

Naturaleza en estado puro

Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

Ares del Maestrat. Comunitat Valenciana.

En Ares del Maestrat, la naturaleza resulta tan impresionante como su propia historia, formando un equilibrio que define la esencia del lugar. Su máximo exponente es el Paraje Natural de la Mola de Ares, donde podemos encontrar una gran diversidad de flora y fauna. Cuatro microrreservas y 10 árboles monumentales de extraordinaria riqueza ecológica.

Otro enclave imprescindible donde disfrutar de una naturaleza sin filtros es el Barranc dels Horts. Una extensa finca forestal donde crecen robles y encinas centenarios, algunos con más de 300 años. Pasear por este bosque es como adentrarse en un cuento: todo parece detenido en el tiempo y el silencio solo se rompe con el canto de los pájaros.

La fauna es, de hecho, otro de sus grandes atractivos. Cabras montesas, corzos o jabalíes pueden aparecer en el horizonte. Mientras que en el cielo sobrevuelan buitres leonados, águilas reales o halcones peregrinos.

Toda esta riqueza natural puede descubrirse a través de senderos señalizados adaptados a distintos niveles, que permiten recorrer el entorno a pie, en bicicleta o a caballo.

Una gastronomía de producto local

Pero no se puede abandonar este pueblo sin degustar su exquisita gastronomía, caracterizada por platos contundentes, sabrosos y elaborados con productos locales.

Una buena carta de presentación de su tradición culinaria son la olla d’Ares y el tombet, dos guisos donde el protagonista es el cordero. También son populares sus quesos artesanos –elaborados con leche de oveja o cabra–, la miel, los turrones y el aceite de oliva virgen extra. Productos sencillos, pero de una calidad y sabor excepcionales.

En unos tiempos donde la prisa forma parte de nuestro día a día y el descanso parece que se ha convertido en algo utópico, Ares del Maestrat se presenta como un refugio donde la calma vuelve a tener sentido. Una simbiosis perfecta entre historia y naturaleza que invita a detenerse, respirar y reconectar con lo esencial.