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Todos saben que Sevilla tiene un color especial, pero quizá desconocen que también tiene la estructura de madera más grande del mundo, ¡y en pleno centro histórico!

Las llamadas popularmente Setas de Sevilla (oficialmente, 'Metropol Parasol'), inauguradas en 2011, se han convertido en un icono más de la ciudad junto a la Giralda o el Real Alcázar, siendo uno de los monumentos más visitados.

Esta especie de pérgola de unos 28 metros de altura está formada por seis 'parasoles' que recuerdan a hongos enormes (de ahí el nombre de setas) y, desde lo alto, ofrece una panorámica de la capital andaluza.

Tal es su importancia en la actualidad que cualquier rincón con vistas a esta atracción se convierte en un lugar más que codiciado. Por ello, el hotel boutique Intelier Casa de Indias, en plena Plaza de la Encarnación, justo enfrente de la construcción micológica, es uno de esos espacios que marcan la diferencia en un viaje a la ciudad del Guadalquivir.

Un convento restaurado en pleno centro

Este hotel de 4 estrellas no sólo merece la pena por sus vistas a las famosas Setas: también es una joya arquitectónica con una historia que se remonta al 1521, cuando nació como convento. Más tarde albergó almacenes y la sombrerería 'La Castellana', mientras que durante el siglo XX funcionó como piso residencial.

Afortunadamente, la reforma llevada a cabo para transformarlo en lo que hoy es, 'devolvió a la vida' elementos originales del edificio, como los muros de ladrillo visto del antiguo convento, los arcos del claustro o los artesonados de madera de finales del XIX.

Una de las habitaciones de Intelier Casa de Indias.

Una de las habitaciones de Intelier Casa de Indias. Foto cedida

En la actualidad, Intelier Casa de Indias acoge 61 habitaciones repartidas en tres plantas con una decoración donde predominan los tonos azulados y amarillos y la madera y el mimbre, junto a muros de ladrillo y techos de madera originales. En general, un ambiente de lo más acogedor.

​Aunque, sin duda, la mayor joya de este alojamiento es su azotea con una terraza de 253 m², que incluye piscina, solárium, bar y, por supuesto, vistas directas a las Setas.​

El hotel Intelier Casa de Indias frente a las Setas de Sevilla.

El hotel Intelier Casa de Indias frente a las Setas de Sevilla. Foto cedida

La carta del bar incluye refrescos, cócteles clásicos y picoteo variado, una oferta perfecta para abrir apetito mientras se contempla el atardecer desde lo alto (seas huésped del hotel o no).

Tres bares por los que volver a Sevilla

Como decimos, la oferta gastronómica de la azotea es ideal para disfrutar de unas buenas vistas en pleno centro urbano con un tentempié ligero, pero si queréis profundizar más en los sabores de Sevilla tenéis que conocer tres bares clásicos que descubrí durante mi último viaje y que recuerdo con mucho cariño.

Uno de ellos es Casa Moreno, el que más me cautivó, un antiguo ultramarinos que esconde una barra en la pequeña trastienda. Desde fuera parece sólo una tienda de comestibles, con estanterías llenas de conservas, pero si inspeccionas bien encontrarás unos montaditos y embutidos de infarto (jamón, lomito ibérico, cecina, salchichón, queso viejo, chicharrón de Cádiz, carne mechada...) rodeados de un ambiente taurino y muy castizo.

Montaditos y gildas en Casa Moreno.

Montaditos y gildas en Casa Moreno. Adriana Calvo

Otra 'joya del papeo' es Hijo de E. Morales, cerca de Casa Moreno, también con una atmósfera antigua, apretada y auténtica. Ofrecen tapas tradicionales y platos andaluces sencillos, sin florituras y a precio razonable. ¿Qué más necesitas?

Y, para acabar, El Rinconcillo (¡cómo no!), considerado el bar más antiguo de Sevilla y uno de los más antiguos de España (se cree que abrió en 1670). En comparación este local es bastante más grande, pero, al igual que los otros, conserva la solera y el aroma a otra época.

Tiene tanto tapeo en barra como mesas donde comer relajadamente, y aunque es más turístico y concurrido, es una parada obligada si visitas la ciudad (¡cualquiera de las tres tabernas lo son!), así que no dudes en dejarte seducir por sus pavías de bacalao y sus vinos de Jerez.