Trasladado al medievo, el presidente Sánchez, pisando el suelo sagrado de las tierras del Vaticano, y tras la reunión mantenida con el Papa León XIV, se ha acogido a sagrado ante el asedio mediático formado en torno a la entrada de la UCO en Ferraz, la sede del PSOE.

Osado incluso podría decirse que ha sido siguiendo el manual del orador para romper el hielo con humor, asegurando una mayoría absoluta en caso de adelanto electoral, aclarando que la decisión no puede tomarse “por interés partidista”, para tranquilidad de espectadores.

Pero, mientras los caballeros vasallos, juramento de lealtad al señor feudal en mano, jugaban al despiste con los tecnicismos procesales, con el frustrado afán de minimizar el impacto, en vivo y en directo podía seguirse, desde primera hora de la mañana de ayer, el giro de la investigación dentro del Caso Leire-SEPI que apunta a la financiación irregular del partido socialista.

Parecía que nada podía eclipsar el caso Zapatero, el único expresidente del Gobierno investigado judicialmente en toda la historia de nuestra democracia, el llamado faro moral de todo el campo ideológico de la izquierda, no solo del PSOE, dicho por los propios iluminados con la ética del que fuera también el introductor de la polarización política, que no se nos olvide, que la memoria puede ser histórica, pero de esto no hace tanto como para obviarlo.

Vista la sucesión de reacciones varias parece que las líneas rojas de los pactos de coalición se encuentran algo difuminadas y las que deberían ser las voces disidentes de los sostenes parlamentarios siguen anestesiadas, ya compraron la normalidad de la continuidad sin presupuestos, incluso la falta de actividad legislativa, motivos de peso más que suficientes para exigir la convocatoria electoral, ahora, y también antes, no nos equivoquemos, los únicos que pueden someter a máxima presión al presidente del Gobierno para que apriete el botón rojo de la convocatoria electoral son sus propios socios, los que se sientan en la mesa del Consejo de Ministros y los que dan su apoyo en la Cámara Baja de las Cortes Generales.

I portant-ho a terra nostra, la primera incògnita a revelar, no es va fer esperar massa, Compromís seguix el relat argumental del partit socialista a risc de perdre la possibilitat de l'auge de les esquerres nacionalistes, haurien de saber que és moment de triar.

Però la mirada ara està posada no tant en el PSPV, que també, però com és habitual, en aplicació del principi de jerarquia territorial de partit, seguix al líder, sinó en Diana Morant, perquè pot ser que encara no sap on queda o quedarà després d'una presa de decisions que vindran de l'ofegament que cada volta fa més difícil respirar en Moncloa.