El futbolista Rafa Mir durante el juicio en la Ciudad de la Justicia de Valencia. Efe / Biel Aliño
La denunciante de Rafa Mir relata una doble agresión sexual: "Me impidió salir del agua, me besó y me tocó"
La Fiscalía solicita para el futbolista una pena de 10 años y medio de prisión. Para un segundo acusado pide cuatro años de cárcel.
Más información: Rafa Mir será juzgado el jueves por agresión sexual y lesiones: se enfrenta a una condena de 10 años y medio de prisión
La víctima de Rafa Mir, una joven a la que presuntamente el futbolista violó la noche del 31 de agosto de 2024 en su chalé de Bétera (Valencia), ha narrado este jueves ante la Audiencia de Valencia la doble agresión sexual con penetración por la que está acusado el jugador.
Le acusa de introducirle los dedos en la vagina en la piscina y posteriormente en el baño de la vivienda y que, en ese momento, se puso "a llorar", le costaba "respirar", tenía "miedo" y le pidió que parara. Pero no lo hizo, según ha relatado.
El futbolista, sin embargo, ha negado las acusaciones y ha afirmado que las relaciones con las dos chicas fueron consentidas: "La noche fluyó así".
La fiscal ha asegurado que la conducta de Mir es constitutiva de un delito de violación "porque se comete con violencia" y ha mantenido su petición inicial de penas.
Solicita una pena de 10 años y medio de prisión para él y tres años para Pablo Jara, en ambos casos por sendos delitos de agresión sexual y lesiones.
En las conclusiones definitivas también reclaman a Jara un año de cárcel por un delito contra la integridad moral.
Ambos acusados solo han contestado a preguntas de sus abogados, que han pedido la libre absolución sin cargos de sus clientes al considerar que los hechos fueron "consentidos" y no existe delito.
Relato de las víctimas
La chica que denunció a Mir, que ha declarado detrás de un parabán, ha contado que conocieron a los jugadores en un reservado de una discoteca de Valencia y que allí ya se besaron. Ella y su amiga aceptaron trasladarse a la casa del jugador.
Según ha relatado, en el taxi Mir empezó a "tontear" con su amiga. "Me parecía incómodo que tonteara con las dos y en un semáforo pedí al taxista que parara y me senté delante", ha recordado.
La otra joven y él desaparecieron juntos cuando llegaron a la vivienda, si bien a los diez minutos el futbolista regresó y la cogió en brazos "como un bebé" y la tiró vestida a la piscina: "Le pedí que no, que tenía frío".
"Me impidió salir del agua, no me soltaba, estaba pegado a mí, le dije que me quería ir pero me cogió la cara, me besó, me tocó todo el cuerpo y me metió los dedos en la vagina", ha sostenido ante el tribunal.
La joven, que en esas fechas tenía 21 años, ha indicado que consiguió escapar y salió de la casa a esperar a que su padre la recogiera. Pero se dio cuenta de que no llevaba el bolso y volvió a entrar en ella.
En ese momento, siempre según su relato, Mir le cogió "fuerte" del brazo para llevarla a un baño, donde, tras echar el pestillo, volvió a besarla y a introducirle los dedos en la vagina.
"Mir me empieza a hacer lo mismo que en la piscina; me altero, me pongo a llorar, me cuesta respirar, le digo que pare, que me deje, tenía miedo, volvió a besarme y a meterme los dedos", ha dicho.
El futbolista Rafa Mir durante el juicio en la Ciudad de la Justicia de Valencia, junto a su compañero Pablo Jara. Efe / Biel Aliño
Su amiga empezó a llamar a la puerta: "Preguntó 'por qué estábamos allí', no podía ni contestarla, cuando salí tenía un ataque de ansiedad y me fui hacia la salida". La otra chica, enrollada en una toalla, la siguió.
Tal y como ha afirmado la denunciante, Mir y Jara empujaron a su amiga fuera de la casa y tras llamarlas "niñatas", este último le propinó un puñetazo a su amiga y le arrebató la toalla que llevaba puesta, dejándola prácticamente desnuda. "Y nos tiró nuestras cosas por la valla".
La otra mujer que denunció ha confirmado que mantuvo relaciones sexuales con Mir al llegar a la casa. Después ha contado que cuando su amiga salió por primera vez de la casa, Jara se acercó a ella para realizarle tocamientos pese a que ella le pedía que parase.
Además, ha confirmado la versión de la primera denunciante, cuando Jara la arrojó a la calle, le pegó un puñetazo y le quitó la toalla con la que se cubría.
"Me tiró como si fuera una bolsa de basura, estaba sin ropa, sin dinero...", ha añadido.
Testimonios de la Policía
En su testimonio, dos de los agentes de la Policía Local de Bétera que acudieron al lugar de los hechos han relatado que la mujer que denunció a Mir les dijo que "había mantenido relaciones consentidas con el jugador en el baño y que se sintió incómoda cuando le metió los dedos en la vagina y que se lo dijo y que el jugador paró".
"Dijo que no había ido al baño ni había sido coaccionada, ha asegurado la agente.
Asimismo, han confirmado que Mir les dio una identidad falsa del agresor de la otra chica y que entraron en la casa a localizarlo pero el futbolista no lo encontró y ellos no lo buscaron.
"Era una casa en la que había muchas cosas de valor", ha señalado uno de ellos. "No era mi casa", ha respondido otro. Y han indicado que no apreciaron una lesión.
Los Policías Locales han asegurado que desconocían quién era Rafa Mir y que se enteraron sobre su identidad días posteriores por la prensa.
El futbolista Rafa Mir a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Valencia. Efe / Biel Aliño
Otro Policía Nacional que acudió al chalé ha apuntado que, cuando llegó, le dijeron que "al parecer" había una persona dentro de la casa que le había pegado un manotazo, aunque señala que él no vio "nada consistente como una lesión, ni sangre ni nada, igual el labio un poco rojo".
El agente ha recordado que los policías locales le revelaron que la denunciante les había dicho que había mantenido relaciones sexuales consentidas con Mir.
"Incidí mucho en si había habido consentimiento y me dijeron que sí", ha afirmado.
Un tercer hombre que estaba en la vivienda, amigo de Mir y Jara, ha asegurado que ambas mujeres discutieron porque la dos querían tener relaciones con el entonces jugador del Valencia y que la denunciante de Mir cambió su actitud cuando este le tiró a la piscina y que coqueteó con el. "Había complicidad", ha destacado.
Respecto a la salida de las mujeres, ha dicho que Jara, en un momento de la conversación, "les puso la mano en la espalda y las echó", pero "no hubo puñetazo".
En cambio, el primer vigilante de la seguridad privada que acudió a la casa ha afirmado que vio a "dos chicas semidesnudas" y que una "tenía el labio sangrando" y otra sufría "un ataque de ansiedad".
Sobre la Guardia Civil que tomó declaración a la víctima de Mir, ha afirmado que su relato no ha cambiado.
"Fluyó así"
Mir, que solo ha respondido a preguntas de su abogado, ha defendido su inocencia y ha asegurado que "todo lo que pasó fue consentido; la noche fue así, fluyó así".
El jugador ha asegurado que ya mantuvo relaciones sexuales con la denunciante en la discoteca y que esta se enfadó cuando las tuvo con su amiga en su casa.
El futbolista Rafa Mir durante el juicio en la Ciudad de la Justicia de Valencia, junto a su compañero Pablo Jara, juzgados por agredir sexualmente y lesionar a dos mujeres. Efe / Biel Aliño
El futbolista ha dicho que ambas mujeres mantuvieron dos discusiones "muy fuertes" creando una situación "insostenible", pero que él se fue al baño y que, después, ya vio a su amigo Jara lanzándoles la ropa por encima de la valla y que ellas le decían que le iban a denunciar.
Conclusiones
La Fiscal, en su turno de conclusiones, ha recalcado que las versiones de las denunciantes han sido "perseverantes, constantes y coherentes" desde el primer momento".
Además, ha cuestionado la actuación de la policía local y señala que con los acusados y su amigo, que se conocen desde la infancia, tratan de "protegerse" con sus declaraciones.
Por contra, las defensa de los futbolistas han mantenido su petición de libre absolución porque "no hay prueba de cargo" y considera que en el relato de las denunciantes "reina la confusión y es un cúmulo de contradicciones".