Una pediatra en Galicia sobre las bebidas energéticas: Pueden afectar al corazón y al desarrollo neurológico

Una pediatra en Galicia sobre las bebidas energéticas: "Pueden afectar al corazón y al desarrollo neurológico" Congreso FESNAD / Shutterstock

Salud

Una pediatra en Galicia sobre las bebidas energéticas: "Pueden afectar al corazón y al desarrollo neurológico"

Susana Rey, presidenta de la Sociedade Galega de Pediatría, explica los riesgos que tiene el consumo de estas bebidas entre niños y adolescentes

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La creciente popularidad de las bebidas energéticas entre niños y adolescentes en los últimos años ha encendido las alarmas tanto entre profesionales sanitarios como entre las familias. Ante este escenario, el pasado miércoles el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunció una nueva normativa que prohibirá la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Además, la restricción se ampliará hasta los 18 años en el caso de aquellas que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

La medida ha sido bien recibida por el colectivo médico, que desde hace años advierte de los riesgos asociados a este tipo de productos en edades tempranas. Para profundizar en esta cuestión, en Treintayseis hablamos con Susana Rey, pediatra del Hospital Clínico de Santiago de Compostela y presidenta de la Sociedade Galega de Pediatría, quien subraya la necesidad de combinar la regulación con la educación y la prevención.

¿Es necesaria una regulación de las bebidas energéticas?

Desde luego, no se puede seguir permitiendo una venta libre a menores. Aunque hay que tener en cuenta que la prohibición tiene una doble vertiente, porque lo prohibido resulta atractivo para los adolescentes. Por eso resulta imprescindible trabajar la prevención y explicar por qué estas bebidas pueden ser perjudiciales.

¿Qué es más peligroso: la cafeína o la mezcla con otras sustancias como la taurina o el azúcar?

La cafeína tiene un papel importante, pero el problema es que no sabemos con exactitud cuánta taurina u otros componentes contienen estas bebidas -ya que no aparece especificado en la etiqueta del producto-, ni cómo se metabolizan en el cuerpo.

¿Qué efectos adversos pueden tener en niños y adolescentes?

Las bebidas energéticas pueden provocar problemas cardiovasculares, aumentar la tensión arterial, dificultar la concentración y afectar al desarrollo neurológico. Nos preocupa especialmente el consumo reiterado, porque son productos muy adictivos: los jóvenes las prueban, notan un aumento rápido de energía, euforia o activación, y eso hace que repitan el consumo. Ahí es donde está el verdadero peligro, porque ese uso continuado es el que puede desencadenar consecuencias más graves y, además, a largo plazo todavía no se conocen los efectos de su consumo reiterado.

¿El riesgo es mayor en personas en desarrollo?

Sí, claramente. Aunque son bebidas perjudiciales para cualquier persona, el riesgo se potencia en niños y adolescentes porque su cerebro todavía está en desarrollo. Además, estas bebidas suelen mezclarse con otras sustancias como el alcohol, lo que incrementa el número de intoxicaciones etílicas, taquicardias y visitas a urgencias.

¿Estáis notando un aumento de consultas en urgencias por este motivo?

Sí. Muchas veces están relacionadas con el consumo de alcohol, pero no exclusivamente. También vemos consultas por cefaleas, taquicardias u otros síntomas compatibles con el consumo de estimulantes.

Hoy en día estas bebidas están al alcance de cualquier joven, por lo que en urgencias siempre preguntamos por su consumo, sobre todo en épocas de exámenes o sobrecarga escolar, cuando su uso es más frecuente.

¿Se relacionan también con problemas como la ansiedad o la hiperactividad?

En jóvenes con trastornos como el déficit de atención o la hiperactividad, el consumo de bebidas energéticas puede empeorar los síntomas. Incluso vemos pacientes que están en tratamiento farmacológico y consumen estas bebidas, cuando no deberían, porque la combinación puede aumentar la sintomatología.

Muchos jóvenes creen que mejoran su rendimiento o reducen el cansancio. ¿Qué alternativas recomendáis?

Lo fundamental es una alimentación adecuada, con los nutrientes necesarios, y un buen descanso. No solo importa dormir, sino también reducir el abuso de pantallas y recursos digitales para mejorar la higiene del sueño. Muchos adolescentes pasan horas con el móvil o el ordenador hasta altas horas de la madrugada, lo que provoca cansancio al día siguiente y favorece el uso de estimulantes. Es un círculo que hay que romper.

¿Existe desconocimiento entre los jóvenes sobre los riesgos reales?

Sí. Cuando se les pregunta, muchos creen que no pasa nada, que es como beber un refresco. Las campañas publicitarias muestran solo experiencias positivas y nadie va a advertir de que pueden provocar hipertensión, insomnio, ansiedad u otros problemas. Los jóvenes tienen acceso a mucha información, pero esta debe proceder de fuentes fiables, porque en redes sociales normalmente solo se comparten las experiencias buenas, por eso es fundamental educar en prevención.