Puente medieval de Almofrei
La maravilla medieval de Galicia que visitar al menos una vez en la vida: "Un lugar idílico. Vistas espectaculares"
Este rincón sorprende por su belleza natural y su tranquilidad. Es un lugar perfecto para visitar en invierno, primavera o cualquier otra época del año
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La primavera asoma a la puerta y con ella las escapadas de fin de semana. El cambio al horario de verano en marzo alarga las tardes con luz natural, lo que incentiva las excursiones a la montaña o a pueblos medievales tan bonitos como Almofrei.
No hace falta viajar varias horas en avión para descubrir lugares impresionantes: en Galicia tenemos auténticas joyas ocultas repartidas por las cuatro provincias. Sin ir más lejos, a pocos minutos de Pontevedra se encuentra el pequeño municipio de Almofrei.
Un puente del siglo XVI, varias cascadas y pozas naturales
Almofrei es un rincón con encanto que sorprende por su belleza natural y su tranquilidad. Ubicado en la comarca de Tabeirós-Tierra de Montes, este pequeño pueblo, de poco más de 200 habitantes, alberga varias joyas del Medievo, entre ellas un puente del siglo XVI.
El puente medieval de Almofrei cruza un curso de agua de la red del río homónimo, constituyendo un hermoso paraje no solo por la belleza arquitectónica de la construcción sino por enclavarse en un maravilloso paisaje natural.
"Buscando sitios cerca de casa para hacer fotografías encontramos este puente, con su maravilloso río. Tiene un parking para aparcar al lado. Es un lugar muy tranquilo y poco concurrido", dice una de las pocas reseñas en Google.
El camino empedrado de origen romano que antaño unía las poblaciones de Almofrei y Mirón se ha convertido hoy en un lugar ideal para la fotografía y para disfrutar de la tranquilidad que lo rodea. "Un lugar idílico. Vistas espectaculares", señala otro visitante.
En primavera, el entorno del puente medieval de Almofrei es un lugar idílico para pasear, mientras que en verano cuenta con pequeñas zonas de piscina natural, perfectas para darse un refrescante baño.
El río Almofrei cuenta, además, con varias cascadas con saltos de entre seis y diez metros, entre Portamuíño y Xesteiras.
Para llegar a la cascada del puente Almonfrei, basta con tomar el sendero que parte de la iglesia de San Lourenzo y caminar hasta encontrar la construcción medieval del siglo XVI, de un solo ojo de arco de medio punto ligeramente apuntado.
Un poco más adelante hay que doblar a la derecha y subir un alto desde donde se pueden ver el cañón del río y las cascadas.
A la cascada de Bora, por otro lado, se llega por la carretera que une Pontevedra y Cotobade. "En el desvío a Portamuíño dejamos el coche y seguimos la pista de tierra de la izquierda que nos lleva a un antiguo dique que remonta el río y caminar durante 1,2 km", explica Turismo de Galicia.
La última de las cascadas la podemos encontrar si vamos hasta A Fontenova y bajamos por la pista de cemento que va a la central hidroeléctrica.
"Tomaremos el desvío de la izquierda, pasando por prados y atravesando un bosque, para bajar después remontando el río por la otra orilla, entre rocas, por un terreno con bastante pendiente. El acceso no es difícil y la ruta está señalizada".