Infografía del parque canino de Barreiro.

Infografía del parque canino de Barreiro. Concello de Vigo

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Piden paralizar el nuevo parque canino de Barreiro en Vigo antes de que se adjudiquen las obras

Más de un centenar de familias reclaman revisar el proyecto de 169.000 euros, duplicar el espacio previsto y acusan al Concello de convertir la participación ciudadana en "papel mojado"

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El colectivo "Por un Parque Canino Funcional en Barreiro" ha pedido la suspensión cautelar del expediente de contratación del nuevo parque canino que el Concello de Vigo proyecta en esta zona de Lavadores, después de que el Gobierno local anunciase la licitación de las obras por cerca de 169.000 euros para una superficie de 1.105 metros cuadrados.

El grupo, formado por más de un centenar de familias, reclama que antes de adjudicar los trabajos se realice una revisión técnica del diseño municipal y se valore su alternativa, registrada el 10 de marzo de 2025 y respaldada por 108 familias, que plantea un recinto de 2.200 metros cuadrados en otra zona del parque de Barreiro.

También solicita la intervención de BNG y PP, a los que pide que reclamen acceso al expediente completo y explicaciones al Gobierno local.

El colectivo enmarca la disputa en una ciudad que, según recuerda, cuenta con cerca de 50.000 perros censados, la mayor población canina de Galicia, y considera que la participación ciudadana desarrollada hasta ahora ha quedado reducida a "papel mojado".

Una propuesta vecinal que duplicaba el espacio

El conflicto se remonta al anuncio realizado por el alcalde, Abel Caballero, en diciembre de 2024 de una red de nueve parques caninos con una inversión global de 628.700 euros.

En febrero de 2025, el Concello abrió una consulta ciudadana sobre el proyecto que, según critica el colectivo, no permitía cuestionar ni los emplazamientos ni las dimensiones propuestas. Tras conocer el diseño para Barreiro, las familias presentaron una contrapropuesta que duplicaba la superficie y desplazaba el recinto a una zona más tranquila y alejada del tráfico y de las instalaciones deportivas.

"No era una queja, era una contrapropuesta", insisten. Sin embargo, aseguran que durante meses no recibieron una respuesta técnica que justificase su rechazo y que el proyecto municipal siguió adelante sin cambios.

En septiembre de 2025 llegaron incluso a delimitar sobre el terreno los 1.105 metros cuadrados previstos durante una protesta en la que denunciaron que el espacio resultaría insuficiente para las necesidades del barrio.

Dudas sobre la superficie útil y el diseño de la red

Las familias cuestionan también los argumentos técnicos empleados por el Concello para mantener su propuesta y califican el planteamiento de la futura red como un "modelo jaula y letrina", al considerar que prima el número de instalaciones frente a su funcionalidad.

Señalan que algunos de los parques anunciados, como los de Pizarro, Atalaia, Castelao o Calvario, ni siquiera alcanzarían los 442 metros cuadrados que la guía técnica NTJ 15G utilizada como referencia establece como superficie mínima orientativa.

En el caso de Barreiro, reclaman además conocer cuánto espacio útil quedará realmente para los animales dentro de los 1.105 metros cuadrados una vez descontados los dos recintos previstos, vallados, bancos, fuente, papeleras, sistemas de recogida de aguas y la zona de agility.

El colectivo sostiene que expertos y entidades vinculadas al comportamiento animal recomiendan superficies sensiblemente mayores en zonas con una alta densidad de perros y considera que el parque podría quedar "obsoleto antes de construirse".

Paralizar la contratación

Por todo ello, el grupo ha registrado escritos ante el Concello de Vigo y la Valedora da Cidadanía en los que solicita paralizar temporalmente la contratación, acceder a toda la documentación técnica y administrativa, realizar una comparación independiente entre el proyecto municipal de 1.105 metros cuadrados y la alternativa vecinal de 2.200, y constituir una mesa de diálogo con participación de veterinarios, etólogos y educadores caninos.

Las familias insisten en que no se oponen a la construcción del parque, sino que buscan garantizar que la inversión pública dé lugar a una instalación funcional: "Queremos que el dinero público se destine a una instalación que pueda funcionar adecuadamente".

Para el colectivo, el caso plantea además una cuestión más amplia sobre el modelo de participación ciudadana en Vigo y sobre hasta qué punto las aportaciones vecinales se incorporan realmente a los proyectos municipales.