Conciertos en chiringuitos de Vigo.
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Decepción en los chiringuitos de Vigo: "El Concello nos lleva a un laberinto burocrático"
Acusan al Consistorio vigués, que apunta a la Xunta como responsable de dar licencias para los espectáculos playeros, de "echar balones fuera", aunque confían en la voluntad del ente autonómico: "Si la Xunta quiere aprovechar este AS que le está pasando el Concello, en una semana estamos haciendo conciertos". Por su parte, músicos locales lamentan las pérdidas que supone para ellos cancelar fechas
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La semana pasada trascendía la decisión del Concello de Vigo de detener las actividades musicales en los quioscos de las playas, una iniciativa que, en diferentes emplazamientos próximos a los arenales vigueses, gozaba siempre de una gran acogida por parte de vecinos, bañistas y turistas.
La medida cayó como una jarra de agua fría sobre los hosteleros que atesoran las concesiones de los chiringuitos playeros, que argumentaban que los pliegos originales no recogían ninguna precisión sobre la prohibición de espectáculos musicales o conciertos. Sí se habría añadido esta referencia a posteriori.
El Concello de Vigo, por su parte, precisaba que dichos pliegos recogían el fin último de este tipo de establecimientos: "Quioscos expendedores de comida y bebida", lo que, según sus palabras, les impedía llevar a cabo actividades no relacionadas con dicho fin, independientemente de un carácter lucrativo o no.
Además, desde el Concello se argumentó que en la sesión del Órgano Gestor de Playas del Ayuntamiento de Vigo, celebrada el 10 de junio de 2026, se pusieron de manifiesto "irregularidades" en los quioscos de temporada de las playas relacionadas con las ocupaciones máximas permitidas y con la realización de actividades complementarias no autorizadas. También se hizo alusión a quejas surgidas por el ruido y la propia actividad por parte, siempre según fuentes municipales, de usuarios y negocios de hostelería.
La pelota, al tejado de la Xunta de Galicia
Este martes, la polémica en torno a los conciertos en los chiringuitos playeros de la ciudad volvió a aflorar. El Concello insistía en su "voluntad" de que estas celebraciones se desarrollasen con "total normalidad", aunque obedeciendo, en todo caso, a la legislación vigente. Por lo anterior, continuaron, el Consistorio brindará en los próximos días a los hosteleros responsables de las concesiones información alusiva a la normativa actual, precisando que, para las actividades de espectáculo público, en la mayor parte de los casos será necesario tramitar la autorización ante la administración pertinente, "que es la Xunta de Galicia".
Y es que, tal y como continuaron desde el ente local, "lo anterior obedece a que el espacio en el que se quiere desarrollar la actividad está, en la mayoría de los casos, en zona de Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) o de servidumbre del mismo DPTM, espacio de titularidad y uso público regulado por la Lei de Costas.
Una vez que lo anterior se cumpla, el Concello se comprometerá a trabajar a los efectos de la autorización: "A aposta do Concello de Vigo polas actividades culturais e de ocio é inequívoca pero sempre dentro do estrito cumprimento da lei", concluyeron.
Por su parte, la Consellería de Medio Ambiente ha respondido al Concello de Vigo que fue el Gobierno local el que asumió voluntariamente la gestión de los servicios de temporada situados en el dominio público marítimo-terrestre y que, por tanto, le corresponde decidir qué actividades pueden desarrollarse y tramitar las concesiones correspondientes.
Así, el plan de gestión presentado por el Concello para este año limita expresamente la actividad de los chiringuitos a la venta de comidas y bebidas, y podría haber regulado los conciertos dentro de ese documento, como asegura que hizo el Concello de Nigrán, por lo que tendrá que dirigirse de nuevo al Gobierno gallego.
Respuesta desde los quioscos
Manuel, responsable de uno de los quioscos de la Playa de Samil opina que la posición del Concello obedece a "querer echar balones fuera", pues hay lugares en los que "se ha regulado esta actividad con horarios y días concretos" y se han determinado incluso "los decibelios permitidos". Y esto es algo, apunta, que hacen los propios Concellos. "Los que se apropian de esta adjudicación son los Concellos, que son los que la sacan a subasta", insistió el hostelero.
Los responsables de estos establecimientos han afeado el trato recibido por parte del Concello de Vigo, asegurando que lo único que querían era información y algún tipo de explicación directa. "No nos quisieron recibir y no hay denuncias de bañistas ni nada. Lo único que nos llegó es la existencia de una queja de un único hostelero", insistió.
El hostelero defendió, por otro lado, que los conciertos junto a las playas suponen una importante actividad para las bandas emergentes, que reciben un respaldo económico por su trabajo en un lugar que se convierte en un gran altavoz para ellos: "Viene gente a verles, lo disfrutan. Nosotros ganamos dinero y nos favorece, está claro, pero cada banda igual repite seis o siete veces y eso les ayuda a crecer y a darse a conocer", explica el hostelero.
Por su parte, Víctor, responsable de quioscos en la ETEA, Fuente y Alcabre es tajante: "El Concello mantiene ese pulso con la Xunta y al final nos enfanga a todos", censuró. "Nos lo echó a nosotros, y ahora pretende pasarle la responsabilidad a la Xunta. Nos parece una salida cobarde, la verdad. Poco digna. Nos quieren encerrar en un laberinto de burocracia", añadió.
Al igual que Manuel, este hostelero se siente decepcionado con el comportamiento de la entidad local: "Hubiéramos agradecido que tratasen de buscar una solución a algo que igual se les escapó de las manos", apuntó. "Esto es fácil: Si la Xunta quiere aprovechar este AS que le está pasando el Concello, en una semana estamos haciendo conciertos", añadió.
Víctor insistió en que el problema no es que la administración "vaya por detrás", pero lo óptimo sería "proponer iniciativas como hostelería y que ellos las regulen" o, al menos, mostrar "voluntad" para lo anterior.
"Es dinero que desaparece"
Son muchos los músicos locales para los que las actuaciones en los chiringuitos son una fuente de ingresos importante y que, en algunos casos, sostiene gran parte del año para poder seguir tocando.
Con la cancelación de los conciertos en los chiringuitos, Adolfo FH, cantante de Stoned at Pompeii, lanzó un mensaje en sus redes sociales en las que se mostró muy crítico con "una decisión tomada de golpe y sin alternativa real" y que afecta no sólo a músicos, sino también a "hostelería, empresarios, proveedores y público".
"En mi caso supone perder 𝟕 𝐟𝐞𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐚𝐩𝐞𝐧𝐚𝐬 𝟐 𝐦𝐞𝐬𝐞𝐬. Fechas cerradas con antelación y encajadas en una agenda muy apretada entre mis conciertos en solitario, bandas, ensayos, viajes, etc", asegura Adolfo en referencia a ese impacto económico que representa para él, porque no es "un bolo menos" para los que viven de la música.
"Es dinero que desaparece. Es trabajo difícil de reubicar. Son fechas de verano que muchas veces sostienen buena parte del año. Y es programación cultural local que se borra de un plumazo", explica de manera taxativa sobre eventos de tamaño pequeño o mediano, "con horarios razonables, generando ambiente, trabajo y cultura".
Para Adolfo, "duele ver cómo esta ciudad permite grandes despliegues de luz, ruido, cortes de calles y macroeventos cuando interesa, mientras la música local queda abandonada", y también se muestra crítico con la desaparición de la escena local de los conciertos de Castrelos.
"Alegra más que molesta"
En términos muy similares se expresa Juan Rey, que forma "El Síndrome de Penny Lane" junto a Kike Carrera. "Yo creo que no hace daño a nadie, esto no es una contaminación acústica que perjudique", desgrana el vigués para Treintayseis.
"Hay muchísimos usuarios que opinan como nosotros y que disfrutan de esas tardes y esos atardeceres en los chiringuitos de Vigo con música en directo", añade, recordando que este tipo de actuaciones suelen ser de "dos guitarras y dos voces", muy alejadas de grandes bandas y despliegues.
Para Juan, entiende que se trata de un tema de legalidad pero durante años se han hecho este tipo de conciertos con lo que esto supone: cerrar fechas, agendar actuaciones y decir que no a otras oportunidades. "Yo he perdido 6 fechas, con el dinero que eso conlleva", lamenta, "y ahora me tengo que buscar las castañas para conseguirlas de otra manera".
Su pareja, Lucía Alonso, cantante también en "La buena vida", ha visto cómo desaparecen 9 fechas que tenía cerradas, aunque "es optimista, dice que malo será que en agosto no se arregle", incide Juan, aunque él no lo cree así.
Para él, cogiendo como ejemplo los conciertos del chiringuito de Samil, ni molestaban a los clientes del hotel Attica21, ya que "allí no se escucha", ni tampoco a la gente que estaba en la playa, porque los horarios eran a partir de las 20:00 horas. Y sí que se bloqueaba el paseo, pero "porque la gente se quedaba un rato oyendo la música y disfrutando".
"Yo creo que lo más importante es que esto hacía mucho más bien que mal; alegra mucho más a la gente que fastidiarla", reivindica Juan, que también pone el foco en el Concello y asegura que "cuando no entra por medio y no se puede ganar dinerito como puede ser con las Navidades, ya le da más igual cancelar de la noche a la mañana tantísimos conciertos, tantísimo dinero para músicos y tantísima facturación para los chiringuitos".