El Celta naufraga en Europa y complica su existencia contra el Friburgo
El Celta naufraga en Europa y complica su existencia contra el Friburgo
El equipo de Giráldez sucumbió ante un equipo que fue muy superior durante los 90 minutos y que deja un panorama casi imposible para la vuelta. El objetivo, remontar un 3-0
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El sueño europeo del Celta parece cercano a su fin. El Friburgo se hizo grande, enorme, ante un equipo que adoleció de falta de personalidad, de poco acierto y de un encuentro que se convirtió en una pesadilla.
El primer tiempo fue un choque de bruces contra el sueño europeo. El Friburgo salió a apretar y a la tercera, en el minuto 10, fue la vencida. Golazo de Grifo, con rosca, desde fuera del área, de ángulo a ángulo, que Radu sólo pudo regalar una imagen de estirada mirando cómo el balón entraba. Un pie de terciopelo.
Los alemanes cedieron el balón al Celta como el que cede la batuta a un director novel, a ver cómo se maneja con el ritmo de la orquesta. Pero, al no haber respuesta, regresó al plan inicial.
Había pasado un minuto de la media hora del partido, y el Friburgo marcaba el segundo. Mal entendimiento en la defensa celeste, que desprendía aromas pasados, y Matanovic regalaba el gol a Beste, que empujaba un balón franco a gol. Pudo ser peor.
No había tiempo para reaccionar y Manzambi estrelló el balón en el poste. Era casi un baño y masaje, el equipo alemán parecía flotar en un jacuzzi, regado por Don Pérignon.
Sin reacción
El golpe futbolístico se tradujo en golpes físicos. Los alemanes buscaron amedrentar a los vigueses con poderío corporal; primero, el propio Manzambi estrellaba su pie contra Javi Rodríguez y, después, era Lienhart el que sacaba el codo sobre la nuca de Borja. En ambos casos, nada de nada para el árbitro.
Para el segundo tiempo, Giráldez soñó con el partido ante el Valencia. Fer López y Jones salieron por Williot y Javi Rodríguez, cambio de sistema mediante. Ante la inoperancia de la solución, al cuarto de hora de la segunda parte, entró Vecino, que de dicharachero tiene poco, y más de almirante.
Amenazó Borja cuando el reloj estaba a punto de cumplir el minuto 70. El objetivo, marcar un tanto que tranquilizase la eliminatoria. Fue el Panda el que dejó sitio para Aspas, igual que Jutglà para Pablo Durán.
Pero volvió el golpe. Ginter se apoyó sobre Carreira para marcar el 3-0. El Europa-Park Stadion botaba al mismo tiempo que el equipo vigués se desfallecía , después de un remate que parecía franco de Fer López. La tuvo Höler para destrozar el partido, pero la cadera de Radu hizo lo que pudo para enviarla fuera.
Ahora, el reto es afrontar un partido de vuelta que se convierte en un Everest que escalar la semana que viene, en forma de 3-0, si se permite la hipérbole, para ver si el periplo del Celta en competición continental ha llegado a su fin.