Cuando Vigo empezó a hablar en inglés: Antía Cal y los profesores británicos pioneros del Rosalía de Castro

Cuando Vigo empezó a hablar en inglés: Antía Cal y los profesores británicos pioneros del Rosalía de Castro Praza Pública / Escola Rosalía de Castro

Educación

Cuando Vigo empezó a hablar en inglés: Antía Cal y los profesores británicos pioneros del Rosalía de Castro

La educadora gallega fundó el colegio en 1961 y aplicó una metodología pedagógica moderna para su época, basada en María Montessori y en una educación en inglés desde los 3 años bajo la batuta de Dorothy Combee y el auspicio de Mr. Mann

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El 14 de septiembre de 1961 se inauguró en el número 9 de la calle Pizarro de Vigo la Escola Rosalía de Castro. Nacía un proyecto de la profesora y pedagoga Antía Cal que resaltaría desde ese momento por la aplicación de una metodología moderna en España, basada en María Montessori, y la influencia británica, con el inglés como lengua vehicular desde los 3 años.

El colegio cambió en dos ocasiones de ubicación, primero en la Gran Vía y, después, en Bembrive, donde hoy todavía permanece, con un diseño llamativo y un color rojo que se puede avistar desde la Avenida de Madrid. Pero su historia se fue conformando al tiempo que las primeras instalaciones se iban quedando escasas.

Como germen, aparece un viaje de Antía Cal con su marido, el oftalmólogo Antón Beiras, por Francia, Alemania y Suiza para buscar una cura para el estrabismo de una de sus hijas. Fue en este último país donde entró en contacto con un viejo catedrático jubilado, como cuenta en sus memorias, y con una antigua alumna de éste, que trabajaba en París para la Unesco y experta en Educación.

Fue bajo su consejo por lo que mandaron a estudiar a sus hijos a Inglaterra, porque así se lo recomendó al ser "la más avanzada de ese tiempo". Esa experiencia propia y ver cómo sus hijos echaban en falta lo allí vivido, fue el acicate que la llevó a abrir su propio colegio.

Mr. Mann y Dorothee Combee

A través del británico Roderick Price Mann, conocido en Vigo como Mr. Mann, responsable del Cable Inglés en la ciudad olívica, logró el apoyo del British Council para que el inglés fuese una de las bases de su escuela. De la institución británica en Lisboa llegó la que fue responsable del departamento de inglés, Dorothy Combee.

Es este triángulo el que se considera la base de una iniciativa pionera en Galicia y que se llevó a cabo en la Escola Rosalía de Castro de Vigo.

Instalaciones de la Escola Rosalía de Castro en Gran Vía.

Instalaciones de la Escola Rosalía de Castro en Gran Vía. Escola Rosalía de Castro

"Quería e cría nunha escola que primase obenestar dos nenos frente á pedagoxía oficial. O Rosalía era unha escola aberta, plural, acolledora e interclaseista. Quería abrir en Vigo un centro atraínte, dinámico, diferente, alternativo ao que xa existía, un lugar no que non se adoutrinase para o nacionalcatolicismo nin se mantivese unha lealdade servil ao franquismo", explicaba la propia Antía, más conocida como Tita, en 1999, según recoge '50 anos en papel. Escola Rosalía de Castro'.

Prohibido por la dictadura, el gallego se hablaba fuera de las aulas, y con la democracia tanto la lengua como la cultura gallega rebosaron en el colegio. Lo hacía de la mano del inglés, que se enseñaba de una manera diferente, a través de un aprendizaje natural e impartido por británicos.

De Gran Bretaña a Vigo

Francine White y Graeme Salter fueron dos de esos profesores jóvenes llegados desde las islas británicas a Vigo en la década de los 70, que formaron parte del innovador colegio, aunque su entrada en la institución fue diferente. En el caso de Francine, trabajaba como profesora en Inglaterra y vio un anuncio de que buscaban profesores para dar clase en España. "Quería viajar por el mundo y me pareció una buena posibilidad", cuenta a Treintayseis.

La contrataron "por carta" por dos años y reconoce que "no había oído hablar de Vigo en mi vida". Los consejos de conocidos tampoco ayudaron: "Muchos me decía, que todos hablaban inglés, que iba a estar bien". Lo que pasa es que esos "muchos" habían ido a Benidorm, en pleno auge del turismo británico en el Mediterráneo.

Llegó a Vigo a finales de agosto del 75, "el Corte Inglés y yo aterrizamos al mismo tiempo", puntualiza, y fue la propia directora del área de inglés, Dorothy, la que la fue a buscar al aeropuerto de Santiago. "Yo creo que en Vigo nadie hablaba en inglés menos Dorothy y alguno más", recuerda entre risas, y a pesar de ese choque idiomático, incide en que la gente siempre fue "amable y abierta". "No encontré pegas a no saber hablar castellano, al intentarlo la gente me aceptaba", explica.

Antía Cal y Dorothy Combee.

Antía Cal y Dorothy Combee. '50 anos en papel. Escola Rosalía de Castro'

Un año después, en septiembre de 1976, el escocés Graeme pasaba a formar parte de la plantilla de profesores de inglés del Rosalía. En su caso, estuvo invitado a Vigo en 1973 a la World Fishing Exhibition y había solicitado para irse un año fuera, a España o Alemania, ya que estudiaba estos dos idiomas. Le contestó el Ministerio de Educación y se vino a vivir a la ciudad olívica con 20 años.

"Vivía en un piso en María Berdiales con otro chico francés y otro británico, John Matthews, que era profesor en el Rosalía de Castro", desgrana. Estuvo como lector en el Coia 2 y en el Marcote, donde vivió dos realidades distintas. En el primero, vivió las revueltas contra la Selectividad y le advertían que tuviese cuidado con "los grises"; también recuerda las de Citröen.

A través de su compañero de piso se enteró de que buscaban a un profesor de inglés para contratarlo en el Rosalía, y así fue como llegó a la institución de Antía Cal. Ambos llegaron cuando el colegio estaba en la Gran Vía y vivieron la mudanza a la carretera de Bembrive, 91. El nuevo edificio se proyectó en 1975 y el traslado efectivo se realizó en marzo de 1977.

Hablar en inglés desde pequeños

Tanto Francine como Graeme, resaltan que la directora del área de inglés, Dorothy, hablaba con los alumnos única y exclusivamente en inglés, con el "propósito firme" de que no se dirigieran a ella en castellano. El resto de profesores de la asignatura también debían de hacerlo; Francine reconoce que ella no controlaba demasiado el castellano, mientras que Graeme, que llevaba más tiempo en la ciudad, señala que se hacían "los tontos". "what? what did you say? what? sorry?", era lo que contestaban a los alumnos "despistados".

En esa época, sin todavía leyes que constriñesen las metodologías, en el Rosalía había un programa que consistía en "trabajar todo el vocabulario que se trabajaba en español" y "la mitad del horario era en inglés", indica Graeme.

"La enseñanza de era usando inglés desde los niveles más pequeños y se hacía por temas, actividades que tenían relación con el otoño, con la primavera... no había listas de vocabulario o gramática", añade Francine, que destaca que en el resto de colegios "no se daba inglés hasta los 12 años, más o menos".

Ambos docentes participaron más tarde en clases a otros profesores cuando el inglés comenzó a penetrar en la educación de manera definitiva. "Nos preguntaban cómo dar la clase, cómo enseñar inglés a niños pequeños", coinciden.

Pioneros

Plantilla de profesores de la Escola Rosalía de Castro en 1996.

Plantilla de profesores de la Escola Rosalía de Castro en 1996. '50 anos en papel. Escola Rosalía de Castro'

La figura de Tita sobrevuela ambas conversaciones; hablaba habitualmente en gallego, pero no en las reuniones con los profesores de inglés. "Sabía inglés pero para leer, no para hablar", puntualiza Francine, que recuerda que siempre iba "con una cestita donde tenía su colección de minerales". Incluso, algunos docentes nuevos que llegaban al colegio preguntaban por aquella mujer, sin saber que se referían a la fundadora. "Le encantaba explicar a los niños que tuviesen interés en saber sobre aquellos minerales", incide.

"Fuimos pioneros", asevera Graeme, que destaca la apuesta de Tita y Dorothee. "La Escola Rosalía de Castro representa una idea tremendamente pionera en las etapas más oscuras del régimen, la época de Franco, y una muestra de valor por ponerse en contacto con la cultura que sigue siendo mayoritaria en el mundo", destaca.

Vigo, destino final

Actual entrada de la Escola Rosalía de Castro.

Actual entrada de la Escola Rosalía de Castro. Google Maps

Tanto Francine como Graeme llegaron a Vigo sin más intención que encontrar una experiencia laboral, pero acabaron encontrando un espacio vital. Hoy, jubilados, viven en la ciudad olívica y están casados con vigueses, a los que conocieron al poco de llegar. Destacan el calor y la amabilidad que recibieron desde que llegaron.

"Yo quiero a Vigo como si fuera mi propia ciudad, siempre me he sentido muy bien acogido, sobre todo si hablas un poquito de gallego. Yo me esforzaba por entrar en la cultura de aquí; cuando íbamos a la aldea de mi mujer, en la zona de Soutomaior, ellos trataban de hablarme en castellano, pero yo les decía 'no pasa nada, falamos en galego'. 'Pero los señoritos non falan galego', me decían, y yo les decía que no era un señorito, que nací en un barrio obrero", rememora el docente escocés.

Hoy, Francine colabora con la Cruz Roja como voluntaria, primero en el centro para mayores, que cerró en la pandemia, y ahora en las campañas solidarias. Cuando llegó desde un pueblo al norte de Manchester, "soy hija de granjero", en España "era muy raro que las mujeres llevasen pantalón". "Era alta, destacaba, se notaba que era extranjera", dice, aunque "a pesar de llevar 50 años aquí" mucha gente sigue reconociéndola como foránea.

En ellos y en otros profesores de inglés de su generación con los que compartieron departamento pervive la memoria de Antía Cal y Dorothee Combee, que sirvió de guía abriendo espacios desconocidos que, con el paso del tiempo, se han ido abriendo paso en otras instituciones a lo largo de todo el país.

Esta iniciativa también supuso que la Escola Rosalía Castro se convirtiese en el único centro examinador de la provincia de Pontevedra para realizar los exámenes de Cambridge Assessment English para obtener los títulos oficiales.