Imagen de la Plaza de España en la década de 1970.

Imagen de la Plaza de España en la década de 1970. Postales FAMA

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De la Reconquista a los Caballos: la historia de la plaza de España de Vigo ante su nueva transformación

Un monumento que terminó en otra plaza, una fuente luminosa cedida por un gran productor de cine y los cinco podencos de bronce han marcado la evolución de uno de los principales accesos a la ciudad

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La plaza de España de Vigo se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia. El Concello avanza en el proceso urbanístico que permitirá transformar uno de los espacios más reconocibles de la ciudad, actualmente dominado por el tráfico y presidido por los cinco caballos de Juan Oliveira.

El alcalde, Abel Caballero, ha anunciado "una transformación real y total de la Plaza de España, de todo su entorno", una actuación que, según sus previsiones, permitirá crear "un parque-plaza como zona peatonal ajardinada". El regidor también ha asegurado que el futuro enclave contará con "una altísima calidad arquitectónica".

El objetivo, convertir la actual gran rotonda en una zona semipeatonal, con nuevos espacios públicos, jardines, adaptándose a la nueva movilidad y la prioridad al peatón por encima de los vehículos.

Un gran cambio que no será el primero que experimente uno de los lugares icónicos de Vigo. Mucho antes de que los caballos se convirtiesen en uno de los símbolos de la ciudad olívica, la plaza estuvo ocupada por un monumento dedicado a la Reconquista y, posteriormente, por una fuente luminosa que llegó a reunir a miles de curiosos en su inauguración.

Aunque la historia de la Plaza de España comienza mucho antes de que existiera la rotonda que conocemos hoy.

De O Couto a la expansión de Vigo

Antes de que la ciudad se urbanizase, esta zona no formaba parte del centro; el entorno de O Castro y O Couto estaba integrado por caminos, propiedades rurales y terrenos que acabarían transformándose durante los siglos XIX y XX.

Uno de los testimonios históricos de este pasado todavía se conserva a pocos minutos de la plaza. Es el conocido como Marco do Couto, una piedra situada en la actual plaza de Santa Rita que antiguamente señalaba los límites entre las parroquias de Santiago de Vigo, Sárdoma y Freixeiro.

La gran transformación llegó durante la primera mitad del siglo XX, con la apertura y urbanización de la Gran Vía. Esta nueva avenida permitió ampliar la ciudad hacia el interior y articular uno de sus principales ejes de comunicación.

La plaza de España se configuró como un punto estratégico de esa expansión, en la confluencia de la nueva avenida con los accesos que comunicaban Vigo con el exterior. La Gran Vía fue inaugurada en agosto de 1945, durante la dictadura franquista, en una época en la que la ciudad avanzaba en una modificación profunda de su estructura urbana.

Era el comienzo de la Plaza de España como protagonista de una de las entradas de Vigo, tal y como sucede actualmente para los que llegan desde la Avenida de Madrid, una vía que también está siendo sometida a un profundo cambio de imagen.

¿Por qué se llama plaza de España?

A pesar de que el topónimo que identifica históricamente esta zona de Vigo es O Couto, fue durante la década de 1940 cuando recibió el nombre de Plaza de España, al abrigo de la transformación de todo el entorno durante la primera época de la dictadura de Franco.

Es el nombre oficial, pero muchos en Vigo la conocen como la Plaza de los Caballos, en referencia a la escultura de Oliveira, que fue instalada en el centro de la rotonda en 1991.

1947: el monumento a la Reconquista que acabó en otra plaza

Plaza de España alrededor de 1960.

Plaza de España alrededor de 1960. Biblioteca de la Diputación de Pontevedra

Pero antes de la imagen de los cinco caballos cabalgando hacia el cielo, otros monumentos ocuparon ese lugar central de la plaza. El primero, la escultura dedicada a los héroes de la Reconquista de Vigo de 1809, y que hoy puede contemplarse en la plaza de la Independencia.

El proyecto surgió en 1909, coincidiendo con el primer centenario de la expulsión de las tropas napoleónicas de la ciudad. El encargo recayó en el escultor Julio González Pola, aunque la falta de fondos y distintas dificultades retrasaron durante años su ejecución.

En 1915 se colocó la primera piedra junto al mercado de A Pedra, pero el proyecto continuó acumulando demoras. Tras fallecer González Pola en 1929 sin verlo terminado, fue su colaborador Juan Adsuara Ramos el que se encargó de completar la obra.

Finalmente, el monumento fue inaugurado en 1947, casi cuatro décadas después de que surgiera la idea original, en la Plaza de España.

Durante veinte años, aquel monumento de piedra presidió la plaza. Sin embargo, en 1967 abandonó su emplazamiento para instalarse en la plaza de la Independencia, donde continúa en la actualidad.

1967: una fuente luminosa de siete colores

Imagen de la Plaza de España en la década de 1970.

Imagen de la Plaza de España en la década de 1970. Postales FAMA

En su lugar, se instaló una gran fuente de la mano de uno de los vigueses más conocidos del mundo del cine: Cesáreo González.

El productor cinematográfico decidió regalar a su ciudad natal una fuente luminosa que fue inaugurada el 3 de agosto de 1967, durante el mandato del alcalde Rafael Portanet.

La instalación supuso una novedad para Vigo. Sus chorros de agua se combinaban con un sistema de iluminación de siete colores que desarrollaba diferentes secuencias durante ciclos de aproximadamente catorce minutos. La fuente había sido diseñada por Oriol Bohigas, vinculado también a las conocidas fuentes luminosas de Montjuïc, en Barcelona.

Según las crónicas de la época, la inauguración se celebró a las nueve y media de la noche y reunió a miles de vigueses que acudieron para contemplar el espectáculo acompañados por la música de la Banda Municipal. En el acto estuvieron presentes el propio Cesáreo González, Rafael Portanet y Enrique Lorenzo, entonces presidente de la Diputación Provincial.

La fuente se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la plaza durante más de dos décadas, hasta su desaparición con motivo de las obras que transformarían de nuevo el enclave a comienzos de los años noventa.

1991: los túneles y los caballos cambian la plaza para siempre

Monumento de los caballos, en la Plaza de España de Vigo.

Monumento de los caballos, en la Plaza de España de Vigo. Treintayseis

Pero la transformación más importante y reciente es la que tuvo lugar en 1991. Con el objetivo de reorganizar la circulación en uno de los principales nudos de tráfico de Vigo, se construyeron pasos subterráneos para desviar los coches bajo la Plaza de España.

Las obras se prolongaron durante aproximadamente nueve meses y supusieron una inversión de unos 620 millones de pesetas. El 2 de febrero de 1991, el alcalde Manoel Soto inauguró los túneles, con una salida hacia Gran Vía y otro ramal de conexión con la calle Pizarro.

La estructura se preparó además para soportar el peso del gran monumento que ocuparía la superficie de la plaza: tres meses después, se inauguró la escultura Desbandada (Os Cabalos), obra del escultor tudense Juan José Oliveira.

Con sus 18 metros de altura y unas 40 toneladas de peso, formó parte del conjunto de esculturas que se instalaron ese año en la ciudad: Los Rederos, la Puerta del Atlántico y el Sireno. Aunque algunas no contaron con muy buena acogida, en el caso de "los Caballos" terminó por convertirse en uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad.

El proyecto contemplaba además la instalación de un rayo láser que debía salir de la boca del caballo situado en lo más alto, pero nunca llegó a funcionar. Tampoco tuvo el resultado previsto la cascada de agua que debía descender por el conjunto escultórico, debido a los problemas provocados por el viento y distintas averías.

Hacia una plaza con menos tráfico y más espacios verdes

La futura Plaza de España de Vigo.

La futura Plaza de España de Vigo. Cano y Escario

Treinta y cinco años después de la llegada de los caballos, la plaza de España afronta una nueva transformación, esta vez con el propósito de modificar no solo su imagen, sino también la relación del espacio con los peatones.

El Concello plantea reorganizar la circulación mediante un anillo perimetral, actuar sobre las parcelas situadas alrededor de la rotonda y ampliar las zonas verdes y los espacios de estancia. Entre las actuaciones previstas figuran modificaciones en el trazado de la calle Honduras, nuevas edificaciones en determinados solares y la incorporación de terrenos al uso público.

El alcalde ha asegurado que la intervención permitirá convertir la plaza en una zona semipeatonal y que los proyectos deberán responder a una visión conjunta de todo el entorno, en lugar de desarrollarse como actuaciones independientes.

A lo largo de 2026, el gobierno local ha ido avanzando en la tramitación de los distintos ámbitos urbanísticos. Entre las actuaciones anunciadas también figura la futura eliminación de la gasolinera situada entre Gran Vía y San Amaro, así como la conservación del edificio que antiguamente albergó la sede del Celta, diseñado por Antonio Cominges.

El concurso de diseños convocado este octubre deberá ayudar a definir el aspecto definitivo de un espacio que, desde mediados del siglo pasado, ha pasado de albergar un monumento a los héroes de la Reconquista a una fuente luminosa y, finalmente, a los caballos de Oliveira.

La futura reforma abrirá una nueva etapa en la historia de una plaza que ha cambiado al mismo ritmo que Vigo, aunque la imagen definitiva de la nueva Plaza de España es, de momento, una incógnita.