El 15 de septiembre, una mujer presentó una denuncia en la comisaría de Fuengirola, donde relataba que el día anterior había salido con unas amigas de fiesta y le habían drogado para robarla. La investigación a cargo de Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) y el Grupo de Delincuencia Urbana comenzó ese mismo día. Y lo que descubrieron fue sorprendente. 

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La joven explicó a los agentes que, en un momento determinado de la noche, conoció a un hombre con el que entabló conversación. A partir de ahí, afirmó que no se acordaba de nada. Según su primera versión, se despertó en su domicilio sobre la seis de la tarde, con diversas magulladuras en el cuerpo. Al parecer presentaba lesiones en el tórax, rostro, piernas y brazos. También, afirmó que le habían robado la cartera, la tarjeta de crédito y 60 euros en efectivo. 

Como informa Diario Sur, la mujer acudió al centro de salud que se encontraba más cerca de su domicilio y, posteriormente, al Hospital Costa del Sol de Marbella. Allí establecieron un protocolo de detección de la sumisión química mediante diversas pruebas de laboratorio. En este caso, se descartó desde el primer momento la agresión sexual, centrándose en las pesquisas en la posibilidad de que pudieran haberla drogado en un atraco. 

Los investigadores se percataron de diversas lagunas en su relato, por lo que los agentes reorientaron la investigación. Comprobaron que la joven se había visto casi obligada a presentar una denuncia por la insistencia de sus compañeros de trabajo, que estaban muy preocupados debido al estado en el que se encontraba, según fuentes cercanas al caso. Ni siquiera a ellos les contó la realidad. Los hechos habían sido muy distintos a loa relatados; la mujer había sido víctima de violencia de género. Como publica el citado medio, el presunto agresor ha quedado en libertad y se le colocó un dispositivo telemático de control dado el "miedo extremo" a posibles represalias que tenía la víctima.