Una niña de diez años ingresó en un Hospital de Legnano con una grave hemorragia cerebral. La menor necesitaba una transfusión de sangre de forma urgente, pero sus padres se negaron alegando que eran Testigos de Jehová. Todo comenzó cuando la niña se golpeó la cabeza fuertemente en su casa. Los padres no le dieron importancia hasta que comenzó a sufrir unos intensos dolores, sudor, vómitos y tos. 

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Inmediatamente, los padres llevaron a la menor hasta el centro hospitalario, donde le derivaron al Hospital de Legnano debido a la gravedad de su estado. En las pruebas que le realizaron se percataron que había sufrido un derrame cerebral y que para salvar su vida, debía pasar por el quirófano. Pero los progenitores se negaron, tal y como informa el diario italiano Il Giorno. Los médicos intentaron convencer a los padres de la importancia de la transfusión y si no lo hacían, la menor podía morir. 

Ante la insistencia de los padres para que no se le realizara la transfusión, los especialistas se pusieron en contacto con los Carabinieri. Estos decidieron avisar al Fiscal del Tribunal de Menores para que actuara de intermediario. El magistrado, de la ciudad de Milán, dio la razón a los médicos y estos llevaron a cabo la transfusión. Gracias al buen hacer de los especialistas, la niña consiguió sobrevivir. Pero la voluntad de los padres no se respetó. 

Los Testigos de Jehová rechazan las transfusiones de sangre debido a un fundamento bíblico que expone que la sangre representa la vida y que, por tanto, solo Dios puede disponer de ella. La negativa ante las transfusiones ha supuesto, desde hace años, grandes controversias, sobre todo si se trata de menores.