"Es totalmente temerario, estamos a favor de que se abran los colegios, pero siempre que se garanticen las medidas sanitarias y de seguridad. Si esto ocurre empezaremos a informar a las familias para que no manden a los niños al colegio". 

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Así de tajante se muestra Pedro José Caballero, presidente de Concapa (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos), con la última medida anunciada por la ministra de Educación, Isabel Celaá. La titular descartó el lunes tener que volver a cerrar los centros educativos en caso de una nueva oleada de contagios de Covid-19, como auguran autoridades y expertos sanitarios el próximo otoño. 

"En caso de rebrote, intentaremos que las escuelas permanezcan abiertas (...) Con el análisis que tenemos ahora probablemente habríamos actuado de otra manera, pero predecir el pasado es muy fácil. Hoy sabemos que los menores no son los supercontagiadores que pensábamos que eran en marzo, pero es importante no olvidar la cautela", señaló la ministra.  

La nueva orden de Celaá ha desatado críticas e indignación entre profesores, padres y alumnos, quienes ven la medida como un riesgo para la sociedad y un producto de la improvisación del Gobierno. "La salud de los alumnos, las familias y los profesores siempre tiene que estar por delante; ante cualquier norma, la máxima siempre debe ser priorizarla (...) Se ha estado actuando con improvisación desde el principio; tenemos la sensación de que se va a la deriva, estamos hartos de la improvisación, sabemos que lo que se diga hoy, cambiara no se cuantas veces más...", denuncian. 

Grupo de riesgo

Limpian las mesas antes de que lleguen los alumnos de un colegio de San Sebastián. Reuters

El hecho de que Educación se refugie en que los menores no son "supercontagiadores" no significa que pueden ser portadores y con ello un gran peligro para quienes conviven con ellos y por ende para todos, según explica Pedro José Caballero. De hecho, una encuesta realizada por Concapa desgrana que el 50% de los alumnos vive con personas mayores y otros grupos de riesgo.

La ministra ha apuntó que, en caso de rebrote, los centros dispondrán de un protocolo para que se puedan perimetrar los contactos sin necesidad de cerrar la escuela en su totalidad. No obstante, según un estudio de la Universidad de Granada, un grupo de 20 niños de una clase de infantil, por ejemplo, tendría contacto con más de 800 personas en solo los dos primeros días de colegio. Y cada alumno tendría una exposición a un grupo de 74 personas en su primer día de clase.

"El problema no es que no lo tengan, sino que son portadores e igualmente peligrosos; lo hemos dicho por activa y por pasiva, si quieren abrir los colegios se deben hacer test masivos a los profesores y a los niños, solo así se va a controlar un poco más la seguridad en nuestros centros educativos", señala el presidente de Concapa. 

Desde la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE), la nueva orden de Celaá es otra idea más que se suma a las anteriormente anunciadas por el ministerio y que no hacen sino "contrariar y generar incertidumbre entre el profesorado con las medidas de seguridad". 

¿Educación online?

Los alumnos vuelven, progresivamente, al colegio. EFE

La asociación de profesores apuesta por las clases presenciales el próximo curso ante las "lagunas que ha dejado la educación online", pero planificando previamente unos protocolos homogéneos en todo el país y una batería de medidas si, como plantea Celaá, se produce una oleada de contagios. 

"Si hay un rebrote en un centro concreto no vamos a cerrar todos los centros del país, habrá que intervenirlo, aislar a los contagiados, es lo que hemos aprendido. Si hay un rebrote generalizado, habrá que ver su contenido, su intensidad, magnitud... lo que ha dicho la ministra es un deseo, hemos estado tres meses confinados. ¿Qué pasa? ¿Qué esto lo hemos hecho por capricho?", critica el presidente del ANPE, Nicolás Fernández Guisado. 

El profesor y divulgador educativo Pablo J. Díaz Tenza, en cambio, cree que un sistema de educación presencial y online sería una buena solución para los alumnos de cara a un futuro rebrote. "Los colegios tenemos que estar preparados para que nos digan que mañana se cierra, hemos avanzado muchísimo con la digitalización. La educación online no debe ser un parche, debería llegar para quedarse. Un sistema mixto haría mucho más fácil, si hay un rebrote, la continuidad de las clases con los alumnos", explica Díaz Tenza. 

La medida que propone Celaá si se produce de nuevo una oleada de contagios, en opinión de este experto, sería un riesgo para alumnos, profesores y familias. "Han desestimado que son supercontagiadores, pero son contagiadores y el foco de contagio que puede ser un aula es exponencial", sostiene este experto. 

Con los ratios y medidas organizativas que han empezado a plantear algunas comunidades de cara al próximo curso (presencial), Pablo J. critica que la educación en los niños de Educación Infantil será especialmente complicada. "Estamos preparando ya el siguiente curso y en infantil van a estar sin juguetes en el aula. Estamos utilizando todos los espacios y desdobles disponibles para asegurar la distancia de seguridad, pero en niños pequeños eso es imposible. Si un niño llora, la profesora tiene que abrazarlo, no puede hacer otra cosa. El sistema que plantea el Ministerio, en estos casos, es imposible", concluye Díaz Tenza.