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Las claves

El precio del alquiler de viviendas sigue con su carrera imparable subiendo por encima de los dos dígitos durante el último año. Por eso, muchas personas están buscando otras opciones. Y, de entre todas ellas, sobresale la alternativa de los pisos compartidos.

De hecho, y durante 2025, se ha disparado hasta un 50%, según pisos.com. “Ante la escalada de precios que ha dejado fuera del mercado a gran parte de la población, la oferta de pisos compartidos ha experimentado un crecimiento explosivo a lo largo del 2025”, afirma su director de Estudios, Ferran Font.

Incluso ha habido picos en los que la oferta casi se ha triplicado en determinados meses del año. En enero de 2025, el incremento fue del 14% pero, a medida que avanzaba el año, las cifras se dispararon.

Marzo registró un aumento del 56%, abril del 49%, y junio del 36%. Sin embargo, fueron julio y agosto los meses que marcaron un punto de inflexión histórico, con crecimientos del 126% y 195%, respectivamente.

“Lo que estamos viendo es un cambio estructural en el modelo de alquiler español", explica Font. "Los propietarios están reconvirtiendo pisos familiares en viviendas compartidas porque así consiguen rentabilizar inmuebles que quedarían vacíos ante la imposibilidad de muchas familias de asumir alquileres completos que superan los 1.200 euros mensuales en algunas ciudades".

Perfil diverso

Si años atrás, el mercado de viviendas compartidas se dedicaba básicamente a estudiantes universitarios y jóvenes en sus primeros años laborales, ahora se ha dado un giro de 180 grados.

Hablamos de personas de entre 35 y 50 años con empleos estables, familias monoparentales e incluso jubilados buscan ahora compartir vivienda como solución permanente.

"Hemos pasado de un modelo transitorio a uno de largo plazo para perfiles muy diversos", sostiene Ferran Font. 

"El problema es que cuando un profesional de 40 años con empleo estable necesita compartir piso, estamos ante un síntoma claro de que algo no funciona en el mercado del alquiler", remarca el director de Estudios.

Fue el pasado verano cuando se produjo el punto de inflexión. Y es que durante julio y agosto, la oferta de habitaciones disponibles experimentó crecimientos históricos.

Momento que coincidió con el periodo en que muchos propietarios revalúan sus estrategias de alquiler ante la dificultad creciente para encontrar inquilinos capaces de asumir el coste total de un piso.

Tras los picos veraniegos, los meses de septiembre, octubre y noviembre mantuvieron incrementos significativos del 24%, 47% y 28%, respectivamente. 

"Estas cifras confirman que no se trata de un fenómeno puntual, sino de una transformación consolidada en el mercado inmobiliario español", indica Font.

Y concluye con la siguiente reflexión: “Compartir vivienda puede ser una elección para algunos, pero se ha convertido en una obligación para muchos. El mercado nos está diciendo algo muy claro: necesitamos soluciones urgentes para que el alquiler vuelva a ser accesible".