Lorenzo Silva.

Lorenzo Silva. EFE

La Jungla

Lorenzo Silva abandona Twitter y pone en evidencia los dramas de la red social

En la Jungla. El escritor ha explicado los motivos por los que deja la red social del pajarito, y va mucho más allá de los trols.

Twitter es un lugar que atrae y escupe a partes iguales, especialmente a los famosos que atraen una gran atención, tanto de fans como de trols que se lanzan en la búsqueda de un minuto de gloria molestando a otros seres humanos. Muchas celebridades han acabado dejando las redes sociales por esta y otras causas. El último, el escritor Lorenzo Silva.

Así lo ha anunciado el autor en un artículo publicado en El Mundo: su cuenta, en la que suma 102.000 seguidores, dejará de ser de uso personal para dedicarse únicamente a hacer difusión de su obra, de forma mucho más corporativa. ¿Las razones? ¿el acoso de los ejércitos de Mordor? Solo en parte, pero la historia completa debe preocupar mucho más a Twitter.

"Twitter ha dejado de compensar"

"No sólo eran las injurias que debía soportar (denuncié a la compañía, por probar, una especialmente grave; se me contestó que en ella nada había contrario a sus condiciones de uso)", explica. "No tenía preocupación por contestar a los trolls, pero me agobiaba no llegar a atender a toda la buena y generosa gente que me mandaba alguna palabra de aliento

Silva siempre se ha preocupado por hacer posible el diálogo con el lector, para lo cual no dudó en poner un correo electrónico en su página web para que se pudiera contactar con él. "Me abrí un perfil de Facebook y otro de Twitter. Bastante pronto me persuadí de la conveniencia de abandonar la primera, cuyo diseño desde siempre me pareció descaradamente favorable a la compañía y sus objetivos y harto enojoso para el usuario", explica de sus inicios en las redes sociales.

"Twitter, en cambio, se basaba en una idea tan sencilla como eficaz, al menos para mis particulares necesidades: la limitación de los 140 caracteres. Eso se traducía en interacciones sintéticas que permitían, con poco esfuerzo y poca inversión de tiempo", sin embargo, pronto descubrió la trampa.

"La hábil utilización por parte de Twitter de la curiosidad y otros automatismos de nuestro cerebro se había convertido en una distorsión que me apartaba de cosas más importantes. Había dejado morir mi blog, llevaba muchos meses sin actualizar mi web y, lo que es peor, en más de una ocasión personas cercanas a mí me hicieron notar que el pájaro azul, con sus 200.000 ojos puestos en mí, menoscababa la atención que les debía y que tenían todo el derecho a recibir".

Los trols y otros problemas de Twitter

Twitter tiene un problema enorme: no es capaz de dar con la tecla para generar un beneficio económico como se espera de una red con tanto impacto, y eso le ha llevado a tener serios problemas para encontrar un comprador en el más de un año que lleva en venta. Los trols son una de las principales causas de estos problemas, pero va mucho más allá de las molestias que pueden causar un puñado de insultos, y es que generan ruido.

Uno puede ignorar los insultos y le pueden dar absolutamente igual. El problema viene cuando la avalancha de mensajes basura hacen que los mensajes valiosos queden enterrados, haciendo que una parte interesantísima de la herramienta sea inútil salvo que quieras invertir tiempo en algo que debía ser tan sencillo como deslizar las menciones con el dedito sobre la pantalla táctil. Un método ágil de mantener diálogo con el mundo se puede convertir en algo tortuoso. Y llega el momento en el que eso no compensa, sensación a la que ha llegado Lorenzo Silva.

El gran atractivo de Twitter es también su gran debilidad

Reuters

Ya no es que Twitter haya hecho poco o nada para terminal con el dramático problema de los trols, es que ni siquiera permite tener un filtro -aunque sea automático y falible, como el spam del correo electrónico o de Facebook Messenger- que te haga una primera limpia. Puedes activar la opción de que únicamente muestre las notificaciones de personas a las que sigues, pero eso es insuficiente para quien quiere escuchar a gente nueva.

Así, el tiempo ha llevado a la gran fortaleza de Twitter a convertirse en también su gran debilidad: cualquiera puede contactar con cualquiera. Una especie de democratización de la comunicación -democratización de Hacendado, si queréis, pero democratización- que debía ser tremendamente enriquecedora, pero que también ha llevado a la red a ser irrespirable en determinados momentos. 

Twitter ha demostrado ser muy lenta y torpe a la hora de solucionar cualquier problema, y completamente inútil a la hora de luchar contra los trols. Que tu gran fortaleza sea también tu gran debilidad es algo muy difícil de gestionar y los antecedentes no hacen pensar que la compañía del pajarito vaya a ser capaz de hacerlo. Y es una pena.