Desde la salida de Ada Colau de la Alcaldía de Barcelona el pasado mayo, las cosas parecen haberse torcido para los manteros. Así lo denuncia en Sindicato Mantero de la ciudad condal, organización que nació en 2015 para representar los derechos e intereses de este colectivo de vendedores ambulantes, que en la actualidad cuenta con 140 miembros.

El pasado 5 de septiembre, la organización señaló a través de su cuenta de X la “persecución y humillación” que sufren por parte de agentes de la Guardia Urbana, bajo el nuevo consistorio del socialista Jaume Collboni. En su denuncia, el sindicato adjuntaba un vídeo en el que se puede ver a una decena de manteros en actitud desafiante en las escaleras de una boca de metro, frente a un grupo de policías municipales, mientras algunos de éstos requisan sus artículos de venta.

El hilo de X también denunciaba el "modelo de ciudad" impulsado por el nuevo Ayuntamiento, arremetiendo contra el aumento de turistas, la celebración de una etapa la Vuelta Ciclista a España en la ciudad o la ampliación del aeropuerto, y en contra de los vendedores ambulantes en las calles.

Lamine Sarr, senegalés de 40 años afincado en Barcelona desde 2006, año en que llegó a Canarias en un cayuco, es el líder del Sindicato. En conversación con EL ESPAÑOL, señala que el nuevo Ayuntamiento ha emprendido un “plan de limpieza” contra los manteros, lo cual ha desencadenado una “persecución brutal y desproporcionada” contra el colectivo al que representa.

“Desde hace dos meses, con el nuevo alcalde, nos tratan como si no fuéramos personas. No se puede medir la brutalidad que estamos sufriendo. Cuando ves a los policías, parece que estén preparados como si hubiese habido un atentado. Van preparados para la guerra: salen corriendo y nos golpean con porras eléctricas”, lamenta Sarr.

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Durante la etapa de Colau como alcaldesa, los partidos de la oposición y varias organizaciones privadas, entre ellos, sindicatos de la Guardia Urbana y el colectivo de comerciantes, denunciaron la permisividad del gobierno municipal con la actividad de los vendedores ambulantes. Fue, de hecho, uno de los múltiples temas de la campaña contra la líder de los Comunes en las anteriores elecciones municipales de mayo.

‘Plan Ordena’

Desde su llegada al consistorio el pasado 18 de junio, Collboni, que fue segundo teniente de alcalde de Colau, ha puesto en marcha el ‘Pla Endreça’ (Plan Ordena), cuya principal misión es revertir la huella de los Comunes en las calles de Barcelona en una apuesta por la limpieza y la seguridad. La erradicación de la venta ambulante ha pasado a ser una prioridad y el nuevo Ayuntamiento no se esconde.

El teniente de alcalde de Seguridad, el también socliasta Albert Batlle, dijo en una entrevista en La Vanguardia el pasado 20 de agosto que la presión a los manteros “es la misma que en 2019”, pero que el consistorio cuenta con más policías, por lo que las actuaciones se hacen notar más. “En Barcelona no queremos este tipo de negocio”, aseguró, mientras reveló que la policía tiene “indicaciones precisas” de combatir la venta ambulante. Batlle ocupaba la misma responsabilidad bajo el Gobierno de los Comunes.

El Pla Endreça no cuenta con una partida extraordinaria de presupuesto, pero ha reorientado el empleo de los recursos policiales, especialmente en zonas céntricas de la ciudad donde se concentra la venta ambulante. Al principio de agosto, la Guardia Urbana dio cuenta de que en apenas un fin de semana se habían requisado 11.225 productos a estos vendedores sólo en el distrito de Ciutat Vella. La intención del Ayuntamiento, pese a las quejas de los manteros, es seguir en esta línea.

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"Persecución"

Es falso que con Colau vivíamos mejor. En la época post-pandemia ya sufrimos este tipo de persecución que estamos sufriendo ahora, igual que en 2019, al final de la alcaldía de Trías. Entonces hubo un desalojo de manteros muy violento”, dice Sarr, por su parte, en referencia a una actuación policial en el Paseo de Juan de Borbón de la ciudad, 24 horas antes de las elecciones municipales de mayo de 2019.

El portavoz del Sindicato asegura que ese año, el colectivo se reunió con el propio Collboni, en su calidad de segundo teniente de alcalde, para presentar un plan de medidas para integrar a los manteros. “Nadie está en el ‘top manta’ por elección; pedimos medidas de formación, políticas de ocupación, pero no nos hicieron caso. Cuatro años después, ahora que Collboni es alcalde, vemos que tampoco hay ningún programa para nosotros, más allá de la persecución”, se queja Sarr.

El responsable de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle. Efe

Preguntado por la legalidad de su actividad y las quejas de los comerciantes que denuncian que su presencia en las calles perjudica sus negocios, además de que no pagan impuestos, el líder de los manteros se defiende: “Los productos que nosotros vendemos no son los que venden los pequeños comercios, sino que son artículos de imitación de marcas de lujo que tienen miles de millones de beneficios. Con lo que vale un bolso Louis Vuitton se pueden comprar todos los productos del ‘top manta’ de Barcelona. ¿Realmente les estamos haciendo la competencia? Además, todos los productos que vendemos ya han pagado impuestos”, asegura el mantero.

Sarr aboga porque el Ayuntamiento ofrezca una salida a los que, como él en su día, ejercen la venta ambulante. “Todos hemos pasado por el ‘top manta’. Pero cuando tenemos papeles, nos ponemos a trabajar y a pagar impuestos como todo el mundo. Nos podrían dar papeles y acabar con el problema, pero no hay voluntad política”, afirma Sarr, que en la actualidad se dedica exclusivamente al sindicato, tras haber sido mantero y haber trabajado en el campo.

El Sindicato nació en 2015 de la mano de una marca propia, de nombre Top Manta, cuyo objetivo era emplear a los manteros en la fabricación y comercialización de una firma de moda legalmente constituida. A día de hoy, sin embargo, la mayoría siguen en la calle.

"Pulcritud" policial

Álex Payán, representante sindical de la Guardia Urbana en la Federación de Profesionales de Seguridad Pública (FEPOL), incide en que tanto él como sus compañeros en terreno no han notado todavía un cambio en la política de Seguridad de una alcaldía a otra. Sin embargo, apunta a que, desde hace un año y medio, los operativos policiales contra manteros se han perfeccionado para ser más eficaces.

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"Los operativos consistían en agentes de paisano que iban a intervenir las sacas. El problema venía cuando tardaba en llegar el apoyo de agentes uniformados, de tal forma que los manteros se concentraban y suponían una amenaza. Ahora actuamos agentes de paisano en combinación con uniformados, de tal modo que las intervenciones son mucho más rápidas y eficaces", explica el policía.

Así, Payán cree que es prematuro valorar todavía un cambio en len materia de Seguridad: "Durante los años de Colau, nunca tuvimos el apoyo de la alcaldesa, ni siquiera en los atentados del 17-A. Con Collboni, tampoco hemos visto un cambio de relevancia, lo sabremos en invierno, cuando los manteros vuelvan en masa al centro de la ciudad después de que se hayan desplazado a otros núcleos urbanos cercanos, por la redoblada presencia policial en Barcelona durante los meses de verano", explica Payán.

El policía se refiere a que, en los meses pasados, por la gran afluencia de turistas, la presencia policial en Barcelona ha sido constante y los vendedores ambulantes se han trasladado a ciudades cercanas como Gavà o Badalona para seguir desarrollando su actividad: "En invierno tendremos la campaña de bienvenida", asegura.

En relación a las denuncias de los manteros sobre el acoso y el trato que reciben por parte de los agentes municipales, el representante sindical de la Guardia Urbana las califica como "falacias" e "intentos de dar pena".

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"Trabajamos con una pulcritud extrema, siempre en la vía pública a la vista de todos. No entramos nunca en el metro, donde ellos entran a refugiarse, tirando y golpeando a la gente, porque saben que ahí no les tocaremos. En todos los años que llevo en la Guardia Urbana, sólo he visto a un compañero defenderse con una extensible ante un mantero que le tiró la piedra. Ninguno de nosotros se arriesgará a perder el trabajo o a ir a la cárcel por una actuación en la que tenemos a todo el mundo en contra", concluye el agente.