Pasa a menudo. Un grupo encuentra por fin un bar con sitios libres; se sientan. A las primeras rondas de cerveza siguen, aunque no estuvieran previstas –y sobre todo cuando no estaban previstas– unas copas. Y, cuando los ánimos del grupo están en lo más alto, llega la cuenta. Todos se miran con cara de espanto. Piensan: “¿Quién va a pagar esto?”. Al final, la solución habitual entre la gente joven –y no tan joven, pero precaria–: dividir la cuenta hasta el último céntimo, bizum mediante. El gusto de invitar a los colegas es una aspiración inalcanzable, de acuerdo, pero el precio individual de las copas también excede lo que uno habría aceptado pagar, en frío, antes de sentarse.

La escena descrita no sale de un guion de Cesc Gay, sino que la viven a diario miles de personas en Madrid -aunque alguns menos ahora por la Covid-. Una de estas personas fue Louis Burdon, un londinense que, tras estudiar Economía en Dublín, a los 21 años vino a España para ser profesor de inglés. “Era siempre lo mismo –recuerda–, nos traían la cuenta y decíamos ¡Qué guay, solo cinco euros la copa! o ¡Joder, tío, nueve pavos la copa!”.

En una de esas, allá por junio de 2019, tuvo la idea: “¿Por qué no mostrar a todo el mundo el precio de las copas en todos los bares de Madrid?” Simple pero inédita, como suelen ser las buenas ideas. Y es que hubo una época, no hace tanto, en que era difícil saber el precio de la consumición si no se preguntaba antes. Su plan consistía básicamente en dar toda la información a la gente para que no escogiesen bar a ciegas: “En Madrid todos los bares están tan cerca que puede darse el caso de tener una terraza a nueve euros la copa y, en la de enfrente, a seis euros. Si las dos terrazas son iguales, vete a la que cuesta seis”.

El infiltrado

Esa fue la premisa con la que nació Bebelo, un mapa online de la capital con más de 450 bares y sus respectivos precios que acumula ya más de 2.4 millones de visitas. Y es que, tras esa velada de junio de 2019, Burdon empezó a darle vueltas a cómo materializar su plan hasta que un día pasó a la acción. Entró en un bar y, cuando el camarero le dijo que no tenía carta, preguntó el precio de un Tankeray. Después, el de un Barceló. Luego, el de Beefeater. “A las cuatro o cinco bebidas, el camarero me miró y me preguntó que quién era y por qué quería saber todo eso. Entonces era el momento de irme a otro bar”, cuenta.

Durante los dos meses siguientes su vida empezó a protagonizar, a razón de hora y media diaria, escenas más propias de una película de espías: “Yo iba de una a otra punta de la ciudad para dar clases de inglés. Cuando cruzaba Madrid, me paraba en bares a preguntar por el precio del gin-tonic. En ocho semanas tenía una lista de 300 bares”. Lo importante, recuerda, fue hacer esta operación de incógnito para que creyesen que se trataba de un cliente normal, quizá indeciso (“Si hubiera contado mis intenciones reales me podrían haber mentido con el precio”).

Mapa de Bebelo.es EL ESPAÑOL

Una vez obtuvo una sólida base de datos se lanzó a darle forma: construyó un mapa digital con una herramienta gratuita. Después, hizo algún post para Instagram y dejó que las dinámicas de internet hicieran el resto. En un primer momento, aparecían indiscriminadamente los precios de todos los bares (“Así podías decir: Ojo, aquí cobran 10 pavos, no voy”). Poco a poco y a medida que la gente iba conociendo más, algunos bares empezaron a eliminarse del mapa: “Ponemos sobre todo los bares que merecen estar ahí”. Es decir: son todos los que están, pero no están todos los que son. Ya no era una simple labor de recolector, sino que ahora había cierta edición. Eso, unido a que la web empezó a acumular visitas (50.000 por semana), hizo que quienes otrora lo miraban con sospecha ahora quisieran acercarse a él.

Copas para todos

Como explica a EL ESPAÑOL David Fernández, especialista en la creación de campañas PPC (Google y Social Ads), “las estrategias de posicionamiento y algoritmos de Google determinan cada vez más qué bares aparecen en las búsquedas”. Por tanto, para los negocios era muy jugoso aparecer en el mapa: los situaba en una web de alta demanda sin tener que pagar por ello, con la única condición de ofrecer un buen servicio. Entonces pasó lo que, tarde o temprano, era inevitable.

“Algunos bares me ofrecieron colaboraciones. Si los nombraba Bar de la semana en la web, me daban copas gratis. Lo que hicimos con ellas fue sortearlas a los usuarios”, explica Burdon. Así, cada semana Bebelo destacaba un bar con un color distinto en el mapa y ofrecía beber gratis en él a quienes compartiesen el mapa en redes sociales. Pero esto no aplicaba a todos los casos.

Cuando un bar malo y con precios malos querían que lo publicitase, lo rechazaba. Bebelo nació como algo altruista y teníamos que mantener nuestros principios”. Cuenta que también les ofrecieron dinero, pero que se negaron. A esas alturas ya trabajaban con él su actual socio, Viktor Karlsson, y un amigo español que hacía ronda por bares de vez en cuando, pero la idea seguía siendo “proporcionar transparencia para dejar que la gente encuentre los mejores bares de la ciudad”.

Bebelo: la aplicación

La propia naturaleza de la idea fue la que desnudó los primeros problemas: es imposible hacer un seguimiento de los precios diario. Más aún si, como ocurrió durante el estado de alarma, Burdon y Karlsson se volvieron a Londres para desarrollar allí otra startup. Y más aún si, como ha ocurrido en la postcuarentena, la reapertura de los establecimientos ha ido acompañada de una importante subida de los precios.

Burdon y Karlsson han ido resolviendo estas complicaciones de distintas maneras. Por un lado, regalaron copas gratis a seguidores del mapa que les verificaban un cambio en determinado local. Por otro, se cogieron una semana de vacaciones en septiembre para volver a España y actualizar el mapa ellos mismos. Además, añadieron nuevas funciones: por ejemplo, ahora puede verse qué bares sirven tapa con la consumición (“A veces no la ponen porque, si vas a pedir la cerveza igualmente, no pierden nada. Queremos que la gente lo sepa para incentivar a los bares a ofrecer tapas”).

Louis y Viktor, socios de Bebelo.es EL ESPAÑOL

Sin embargo, el problema de la variación de precios se solucionará con el último movimiento que este dúo de emprendedores tiene preparado. Burdon la cuenta en exclusiva para EL ESPAÑOL, por videoconferencia desde Londres: “Lo que la gente no sabe es que, en ocho semanas, vamos a lanzar una app que mostrará en vivo lo que está pasando en la ciudad. Dejaremos que los bares anuncien en directo si tienen una mesa disponible en terraza. La gente podrá verlo, junto a sus precios, pulsando en el icono del mapa. Habrá varios colores que distinguirán si tienen mesa libre, si ofrecen alguna promoción, si hay eventos o actuaciones en vivo…”

En abril de 2021 se reunieron con varios inversores a los que presentaron el proyecto, pero todos lo rechazaron al considerar que no tenía futuro: “Son gente de 40 y 50 años que no entienden lo que le pasa a la gente joven. Decían que para qué querían ver en vivo dónde beber si ellos ya lo sabían antes de salir de casa”. Sin embargo, Burdon está convencido de que se equivocan y empezaron a buscar alternativas. Con ganas de venganza, Burdon buscó inspiración en su enfado y añadió al mapa azoteas –con su precio de entrada–. El resultado fue contundente: una semana después de la última reunión con inversores, las visitas se multiplicaron por 10, con un pico de 36.000 en un día.

Este nuevo éxito fue el impulso que necesitaban para continuar con el proyecto: “Decidimos que podíamos hacer una app básica pero bien hecha sin apoyo de inversores”. El precio de desarrollar una app de estas características ronda los 10.000 euros, pero ellos han encontrado un equipo más barato: “Hemos pagado un poquito menos, aunque es más difícil porque cometen algún error. No pasa nada; al final, si quieres hacerlo sin inversores, es la única opción que teníamos”, explica Burdon.

Funcionamiento

La aplicación está pensada para que sea fácil de manejar. Los bares podrán crear su propia cuenta y serán ellos quienes la gestionen y mantengan actualizada. En ese sentido, Bebelo será un simple nexo entre negocios y usuarios que posibilitará comunicación directa. No obstante, Burdon tiene claro que esta aplicación piensa, sobre todo, en la gente: “Queremos que los bares generen diversión y puedan anunciarlo. Si están vacíos, tienen la oportunidad de usar su creatividad para ofrecer algo distinto, por ejemplo un torneo de beer-pong. Cuando la gente use el mapa será porque está en la calle buscando sitios, por eso van a ser los beneficiados de fomentar la competencia entre los bares”.

El modelo de negocio es coherente con esta línea editorial. Burdon muestra el prototipo de la app en su teléfono móvil: debajo de la fotografía del bar aparecerán tres bebidas distintas y su precio. Luego hay más bebidas, pero las tres fundamentales son las que se ven primero (“serán las que estarán en la mente de la gente para pedir”). Su idea es que las marcas paguen para posicionarse entre las tres destacadas: “Vamos a monetizar a partir de las marcas. Puede pasar que haya una ginebra muy conocida en Londres pero no en Madrid y quiera publicitarse. Es la manera de llegar a ser más conocida. Siempre será gratis para los usuarios y para los bares. Las marcas pagarán la fiesta, como debe ser”. En este sentido, Burdon adelanta que han iniciado contactos con alguna marca pero que no han alcanzado acuerdos porque quieren ver algo concreto: “La idea es empezar a realizar contratos con las marcas cuando estemos a punto de lanzar la app. Estamos abiertos a que vengan para hablar con nosotros”.

Por lo demás, Burdon explica que no hay reglas: “Nosotros somos intermediarios, tan solo creamos el ecosistema. Si algún bar quiere hacer ofertas especiales a los clientes que lleguen desde Bebelo, perfecto; si quieren ofrecerlo a todo el mundo, también bien”.

Burdon, enseñando a EL ESPAÑOL el prototipo de la app EL ESPAÑOL

Planes de futuro

Para Burdon y Karlsson, el siguiente paso será incluir discotecas (“creemos que van a ser muy importantes”). Se trata de continuar una estrategia de mapa social dirigida a los grupos y que contará con otras funciones, como la de evitar perderse: “Imagínate que sois un grupo y estáis bebiendo por distintos bares; o cuando estás borracho y no sabes dónde están tus amigos: gracias al GPS de la app podréis separaros y encontraros sin tener que escribiros”, revela Burdon.

Por otro lado, también valoran cuestiones éticas relacionadas con la responsabilidad social corporativa. Cuando se le cuenta la polémica reciente entre los hosteleros que no ofrecían contratos dignos a sus empleados y sus posteriores quejas al no encontrar trabajadores, Burdon se muestra muy sorprendido pero tajante al respecto: “Lo importante es que la comunidad decida, traer transparencia. Si ha habido circunstancias de maltrato a empleados, nosotros quitaremos al bar de la plataforma. No nos interesa mantener un negocio que haga eso. Para nosotros es muy importante que el bar trate bien a sus empleados”. También se plantea introducir un espacio para las opiniones de usuarios, lo cual podría tener un impacto positivo a la hora de localizar o evitar situaciones como las destapadas a través del reciente movimiento #DenunciaTuBar.

Top 20 de Bebelo

Como no podía ser de otra forma tratándose de especialistas en hostelería, Burdon envía a EL ESPAÑOL su lista con los 20 mejores bares de Madrid. Explica que, para elaborar el ranking, ha puesto en una balanza la relación entre el precio y la calidad del servicio: “El precio no es una señal buena ni mala per se. Si en el mapa ves que cuesta 12 euros, tiene que ser un sitio muy bueno. La coctelería Santamaría, por ejemplo, es poco conocida y cuesta 10-11 euros el cóctel, pero el trabajo del coctelero es impresionante. Sin embargo, es una broma que El viajero cobre 13 euros por un gin-tonic que consiste simplemente en hacer una mezcla rápida y básica”.

Entre los sitios más sobrevalorados –aquellos donde pagas más en relación a lo que recibes– se encuentran en La Latina: “El último año y medio, han subido sus precios más de dos euros de media. Saben que hay poca capacidad para una demanda muy alta y se aprovechan”, explica Burdon. Además, afirma que su aplicación “va a servir para que no sigan abusando de esa manera, pues la gente sabrá lo que hay y dejarán de ir”. La otra cara de la moneda estaría formada por las zonas más infravaloradas, que para Burdon son “Olavide, Bilbao, Cardenal Cisneros, incluso Ponzano, que robó un poco la luz de esa zona pero que ha mantenido sus precios en 7-8 euros la copa”.

Y, sin más, estos serían los 20 mejores bares de Madrid relación calidad-precio y lo que cuesta la copa de media:

- Santamaría Coctelería (Malasaña): 10 euros

- The Shaker (Lista): 6 euros

- Lamucca del Carmen (Chueca): 7 euros

- Teje y maneje (Ponzano): 8 euros

- Azotea Generator Madrid (Santo Domingo): 8 euros

- Gorila (Malasaña): 7 euros

- Sidrería la Cuenca (Malasaña): 7 euros la botella de sidra El Gaitero

- Bodega de la Ardosa (Malasaña): 6 euros

- Anubis (Trafalgar): 7.5 euros

- Twist & Shout (Chueca): 6 euros

- Broker (Azca): 7 euros

- Petisqueira II (Alonso Martinez): 4 euros un doble de cerveza y tapa

- El chiscón (Lavapiés): 7 euros

- La playa (La Latina): 7 euros

- La Manuela (Malasaña): 5.5 euros

- Artium Café (Chamberí): 7 euros

- Salmón Gurú (Huertas): 10 euros

- Areia (Chueca): 8 euros

- Azotea Forus Barceló (Alonso Martínez): 10 euros

- Coqtél Madrid (Malasaña): 6 euros

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