Murcia

Sara Gómez peleó por su vida durante 29 días, pero no ha podido sobreponerse a las terribles secuelas físicas que padecía tras someterse a una lipoescultura en una clínica de Cartagena. Este 1 de enero murió en la UCI del Hospital Santa Lucía después de ser operada de urgencia en tres ocasiones y de recibir transfusiones de sangre.

"Ha peleado hasta el último aliento", tal y como subraya sin poder reprimir las lágrimas, Ezequiel, expareja de Sara, y portavoz de la familia en esta supuesta negligencia médica que está judicializada a través de una denuncia que presentó la Asociación del Defensor del Paciente ante la Fiscalía Superior de Murcia.

La denuncia la interpuso el letrado Ignacio Martínez contra el cirujano cardiovascular que llevó a cabo la lipoescultura que Sara contrató a una clínica de Murcia. Todo ello, tras abonar 5.700 euros fraccionados en dos pagos. Inicialmente, la denuncia se presentó por un supuesto delito de lesiones por imprudencia profesional, pero ahora tras la muerte de esta bellísima agente inmobiliaria, de 39 años, y madre de dos hijos, la familia elevará las acciones legales a un homicidio.

"Sabíamos desde hace tiempo que esto era una batalla perdida, pero su fortaleza la ha llevado a pelear hasta el final", remarca Ezequiel sobre el carácter luchador de aquella mujer con la que compartió diez años de su vida, con la que tuvo al pequeño Izan, y que era capaz de machacarse durante horas en el gimnasio y que jamás tiraba la toalla en las largas rutas senderistas que hacía por el Parque Regional de El Valle.

No por esperado, el trágico desenlace está siendo menos doloroso para la familia. Mucho más si se tiene en cuenta que el 31 de diciembre, en el grupo de Facebook, 'La Voz de Sara', se publicó un post sobre su parte médico que resultaba relativamente esperanzador: 'Después de muchos días de malas noticias, hoy nuestra guerrera sigue luchando. Los puntos han aguantado. No se han soltado'.

Esa noticia fue un soplo de esperanza para los familiares después de que el 23 de diciembre, los médicos informasen del estado crítico de Sara, debido a que se le soltaron los puntos de sutura que debían cerrar las perforaciones que recibió con la cánula durante la lipoescultura. De hecho, a raíz de ese contratiempo, unas bolsas suplían la labor del aparato digestivo de Sara y tuvo que ser sometida a una traqueotomía para solventar sus problemas respiratorios.

Justo cuando un hilo de luz se abría para los padres y los hermanos, tras conocer que los puntos de sutura por fin aguantaban, los acontecimientos se precipitaron durante la Nochevieja.

Damián y Felisa, los padres de Sara, abrazados en el Hospital Santa Lucía de Cartagena.

"Esta madrugada sufrió varias hemorragias, la operaron tres veces, y el hígado no aguantó: no había manera", según ha explicado el portavoz de la familia a EL ESPAÑOL. "No paraba de perder sangre por todos lados", remacha desolado Ezequiel. A las 13.51 horas, Sara entraba en barrena, y sus padres, Damián y Felisa, así como sus hermanos, Nora y Rubén, junto a su hija mayor, Sara, de 18 años, y el propio Ezequiel, entraban para comenzar a despedirse de ella.

"Hemos entrado todos a despedirnos después de que la doctora nos dijera que han luchado todo lo posible por ella". El aspecto físico que presentaba Sara, tras 29 días ingresada en la UCI, completamente hinchada y arrugada, no hacía recomendable que el pequeño, Izan, de 10 años, entrase a verla y no estaba presente en el Santa Lucía. "Ella estaba totalmente sedada", precisaba Ezequiel.

Única víctima de entre 290

Pasadas las tres de la tarde del 1 de enero se confirmaba el fallecimiento de Sara Gómez: la única víctima mortal de entre las 290 negligencias médicas, gestionadas en 2021 por la Asociación del Defensor del Paciente, relacionadas con secuelas y resultados insatisfactorios en una cirugía plástica, reparadora o estética.

El caso de Sara Gómez es el que mayor debate ha levantado entre la profesión médica y los usuarios de clínicas de belleza porque el médico que llevó a cabo la lipoescultura de Sara es un cirujano cardiovascular, sin la especialidad de cinco años de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Por este motivo, la familia de esta agente inmobiliaria denunció que la intervención había sido "una carnicería" y emprendió acciones legales a través de la Asociación del Defensor del Paciente.

Prueba de ello es que en la denuncia presentada por el letrado Ignacio Martínez, se asegura que el cirujano cardiovascaular que sometió a la lipoescultura a Sara con una cánula, le causó lesiones supuestamente compatibles con "una reyerta con arma blanca".  

Tal afirmación viene apoyada en el parte médico del Hospital Santa Lucía. Allí ingresó el 2 de diciembre, procedente de una clínica de Cartagena donde fue alquilado el quirófano y personal sanitario para asistir la lipoescultura que le ha costado la vida a esta madre tras sufrir estas lesiones dentro de un quirófano: "Necrosis de pared abdominal anterior (...). Gran edemación y congestión gastrointestinal, con múltiples perforaciones intestinales de 0,5 a 2 centímetros (...). Peritonitis biliar. Laceraciones hepáticas múltiples (...)".

Sara, junto a su hijo pequeño, Izan, y los mensajes que intercambio con el cirujano que la intervino.

Tantas muestras de apoyo estaba recibiendo la familia de la paciente ingresada en una UCI de Cartagena, que esta semana crearon el grupo de Facebook: 'La Voz de Sara'. El objetivo era denunciar otras negligencias en cirugía plástica y medicina estética, ocurridas en España, así como ofrecer asesoramiento a los afectados. En solo unos días, el grupo ya contaba con más de 3.900 miembros, los cuales están desolados tras conocer el terrible final que ha corrido esta madre de dos hijos: '¡Lo siento muchísimo Rubén, Nora, y toda la familia! Que el Dios de toda consolación os pueda dar consuelo, fortaleza y paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento'.

El pequeño Izan

Ezequiel lamenta que el pequeño de la familia está en 'shock' tras conocer el deceso de su madre: Sara, una vecina muy querida en Alcantarilla, y una reputada agente inmobiliaria especializada en villas y chalés de lujo en la costa de Alicante y Murcia. "Cuando estaba en el hospital en Cartagena, mi hijo, Izan, me escribió un WhatsApp para preguntarme: 'Papá, ¿mamá está ahí arriba?' Le llamé y ya estaba llorando porque se había enterado", resume apenado el padre del chiquillo. 

"Esto es un trago". El cuerpo sin vida de Sara ha sido trasladado al Instituto Anatómico Forense para ser sometido a una autopsia para conocer las causas de la muerte. Este informe pericial se incluirá en la denuncia y en las próximas acciones legales que Ezequiel piensa ejercer, en nombre de Izan, no solo contra el cirujano que llevó a cabo la lipoescultura, sino también contra la clínica de Murcia que ofertaba la intervención y la clínica de Cartagena que puso el quirófano y al personal asistente aquel trágico 2 de diciembre. "Sara ya no sufre más: está en el cielo".

Noticias relacionadas