Una multitud abarrota una calle de Marbella. Todos se arremolinan en torno a una figura grande y oronda que habla sin parar. Es un señor de Soria que promete viviendas gratis y puestos de trabajo si le votan. Se trata del constructor Jesús Gil, entonces presidente del Atlético de Madrid y candidato a alcalde. De entre la masa emerge la figura de un toxicómano, que se dirige a él y le promete: “Todos los drogadictos vamos a votar por usted, para que haya menos delincuencia en Marbella”.

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Corría la primavera de 1991 y el presidente del Atleti era el candidato número 1 a ganar aquellas elecciones municipales. El hombre que tenía que convertir una ciudad deprimida y decadente en la capital mundial del turismo. Lo tenía hecho. Los marbellíes estaban convencidos. Para no estarlo: Gil había prometido que montaría allí una ciudad de la ópera, una isla artificial y hasta un tren bala, como en Tokio. Sólo faltaba convencer a España de que Marbella era el paraíso.

Para convencer a España de algo, el camino más corto siempre ha sido la tele. En 1989 arrancaron las tres primeras cadenas privadas en España: Antena 3, la más informativa; la codificada Canal +, sólo para abonados. Y Telecinco, puro espectáculo. Un modelo importado de Italia, con un dueño (Silvio Berlusconi) cortado con el mismo patrón que Jesús Gil. Una cadena basada en el show, la producción propia, la fiesta… y la carne. Mucha carne. Allí se fue Gil a ofrecer un producto único: él, desde su chalet, protagonizaría un programa semanal contando las bondades de Marbella. Valerio Lazarov, cerebro de Telecinco, lo vio clarísimo. Ahí empezó todo.

Pepe Da Rosa Jr junto a Jesús Gil grabando el programa

Se acaban de cumplir 30 años del estreno de Las Noches de tal y tal. Uno de los espacios televisivos más bizarros de nuestra historia. Un programa que sólo se mantuvo en la parrilla de Telecinco durante un verano, pero que consiguió enganchar a España entera; logró shares de audiencia del 40%. Fue, junto a la cobertura del crimen de Alcàsser, el inicio de la llamada 'telebasura' en nuestro país. Con motivo del aniversario del estreno, EL ESPAÑOL habla con Pepe Da Rosa Jr, el que fue el conductor de aquel experimento que puso a Marbella en órbita.

Justo la semana en la que la escena más emblemática del programa ha vuelto a salir a la palestra. El cantante C. Tangana ha revolucionado las redes con una polémica foto para promocionar su último tema. En ella posa en un barco, rodeado de mujeres. ¿Provocador? ¿Transgresor? Todo inventado: Gil ya ideó esa fórmula en verano del 91. No en un barco, sino en un jacuzzi que tenía en casa. Una escena que se convirtió en el icono de la tele de los primeros 90 y que le costó a Gil tres meses de mosqueo con su esposa María Ángeles.

La revolución

Marbella, 1991. Una ciudad en plena decadencia, azotada por la droga y la delincuencia. Los últimos alcaldes, en especial el último (el socialista Paco Parra) habían descuidado el municipio. La zona de Puerto Banús era poco menos que un vertedero. Los turistas ingleses y alemanes dejaron de veranear allí. Los hoteles que aún quedaban abiertos ofertaban habitaciones a precio de saldo. “Uno bastante conocido ofrecía un fin de semana entero a pensión completa por 12.000 pesetas”, recuerda ahora Pepe Da Rosa Jr en conversación con EL ESPAÑOL.

Pepe era uno de los valores emergentes de la aún más emergente Telecinco: “La filosofía de la cadena fue desde el principio apostar por la producción propia y coger jóvenes desconocidos a los que convertir en estrellas”, recuerda ahora. Por eso le ofrecieron la posibilidad de conducir un programa que no tenía nada que ver con lo visto en la tele hasta el momento.

Gil atendía en el jacuzzi un teléfono con cable

El proyecto dependía del resultado de unas elecciones que se celebraban en mayo: si Jesús Gil ganaba las municipales, costearía un programa de pura propaganda para promocionar Marbella. “El proyecto se planteó antes de verano, cuando aún no se habían celebrado las elecciones, pero él tenía muy claro que iba a ganar”, explica, como en efecto sucedió. El GIL (Grupo Independiente Liberal) arrolló con un 65,68% de los votos. Mayoría absoluta, PSOE arrinconado y PP fuera del Ayuntamiento.

“Desde que Gil es investido alcalde, en mayo, hasta se estrena el programa, a finales de junio, pone Marbella patas arriba. Literalmente. Obras por todos lados, algunas de ellas impensables”, rememora el presentador. Una de sus primeras medidas fue tirar abajo la casa del anterior alcalde, Paco Parra. La vivienda no cumplía las normas urbanísticas y Gil mandó derribarla… de madrugada y cuando aún había gente dentro.

“Así hacía las cosas Gil. Era populismo puro, muy impulsivo. Pero en corto era un tío magnífico. Yo hice buena amistad con él. No entro en su faceta de empresario, en sus juicios, las cosas que hizo o sus condenas. Pero tanto conmigo como con la gente del programa se portó fenomenal. Grabábamos en su casa y recuerdo un día que estábamos comiendo. Llegó a su puerta un mendigo a pedir. La seguridad privada corrió para echarlo de ahí y Jesús Gil les pegó un grito con aquella voz que tenía: “¿Qué quiere? ¿Comer? Pues que pase”. Y lo sentó allí a comer con nosotros.”.

La estrategia

Con las elecciones ganadas, el golpe de efecto iba a ser múltiple: por un lado, el nombre de Marbella iba a lucir en las camisetas de varios equipos: Atlético de Madrid (como no podía ser de otra manera), Betis, Sevilla y hasta Real Valladolid. Por el otro, el programa que le tenía que encumbrar como estrella de la tele. El título, la muletilla más famosa de Gil: “Las noches de tal y tal”. 

Jeannette Rodríguez, la otra presentadora del programa

"Eran otros tiempos. Hoy día hay guionistas que son estrellas. En aquella época era distinto. Guión poquito y mucha improvisación. Cada uno se montaba un poco lo que tenía que decir. Yo interpretaba el papel de hombre de confianza de Jesús Gil y tenía que ir anunciando diferentes cosas que iban pasando en Marbella, por lo que tenía que interactuar con él constantemente. Cuando lo tenía cara a cara, el me decía: “Sí, sí, tú dime lo que tengas que decirme, que yo te responderé lo que quiera”, recuerda ahora Da Rosa.

La fórmula para el éxito era clara: caras conocidas. Igual que cuando se hizo con el Atleti fichó a Futre, para su programa quería a la estrella más rutilante. Por ejemplo, a la reina de los culebrones. En aquellos años, España se paralizaba a las 3 y media de la tarde por una telenovela venezolana llamada Cristal. Su protagonista, Jeannette Rodríguez, fue la elegida para conducir el programa con Pepe Da Rosa. Jeannette ha sido contactada y no nos ha podido atender, pero aseguró en una entrevista guardar buen recuerdo de aquella época. Sostiene que Jesús Gil “tenía temperamento, sin el cual no habría llegado a lo que fue, pero conmigo fue muy caballero. "Qué osito tan bonito" fue lo primero que pensé cuando lo vi en bañador”.

El jacuzzi

Por un lado, estrellas de la tele. Por el otro, las caras más conocidas de la jet set, que se volvía a Marbella al ritmo que marcaba Jesús Gil. Nombres como el de Jaime de Mora y Aragón o Gunilla Von Bismarck eran fijos en aquel programa. Pero faltaba el sello personal de Telecinco. Muchos colores, mucho zoom y muchas mujeres con muy poca ropa que empleaba en casi todos sus programas. Las Mammachicho, las Cacao Maravillao, las Chicas Chin Chin... 

Jesús Gil en estado puro

En el de Gil no iba a faltar. Contactó con una agencia de Marbella y llenó el programa de modelos en bañador. "¿Su cometido? Absolutamente ninguno. Eran puros adornos. Aquello no tenía ningún sentido. Pero una cosa te digo: había tantas mujeres como hombres. A mí me tocaba hablar y me ponían de fondo a cinco o seis chicas en bikini que no decian una palabra. Pero hablaba Jeannette Rodríguez y le colocaban a cinco o seis tíos sin camiseta que estaban cuadrados".

"Eran otros tiempos. ¿Es machista el programa? Hoy en día, por supuesto que no tendría cabida ni yo lo presentaría. Han cambiado las cosas mucho y hay que mirar con la perspectiva del tiempo, que son 30 años. En aquel momento la sociedad era muy distinta y a nadie se lo parecía. No era sólo este programa, hay un montón de películas que decían cosas que ahora ya no se dicen. Estas cosas hay que mirarlas con la lontananza del tiempo, que decimos los marineros”, resume el presentador.

Aquella fusión Gil/mujeres tenía su culmen en la escena más famosa del programa: la del jacuzzi. Allí el alcalde, o bien atendía el teléfono (de cable), o bien contaba la suya rodeado de chicas en bikini. ¿El origen de la idea? Da Rosa lo recuerda: “Ya te digo que allí había poco guion y las cosas iban saliendo sobre la marcha. Rodábamos en su chalet, que tenía una piscina con el escudo del Atleti y un jacuzzi. Alguien lo vio, propuso grabar desde allí a Gil con su monólogo y llenarlo de mujeres. Así de sencillo”.

Los Pililos

Si hay otro elemento del programa que ha permanecido en la retina popular es el Rap de tal y tal. La banda sonora, compuesta e interpretada por Los Pililos, un grupo que tocó techo ahí; sus 'éxitos' posteriores fueron el Rap del Logroñés y el Rap del Albacete Balompié. Les recomendamos que hagan click y se recreen en esta maravilla; es la crema más pura que les van a ofrecer hoy.

La cosa es que funcionó. Telebasura, cosificación, carne, machismo, caspa populismo... es igual a un 40% de audiencia. Toda España veía el programa. Recuerda Pepe Da Rosa cómo cambiaron las cosas en Marbella: "Yo me pasé los tres meses viviendo en Marbella y nos trataban como a dioses. Yo iba a comer a un restaurante, me daban las gracias por lo que estábamos haciendo y no me dejaban pagar. Marbella se puso en órbita. Volvió el turismo y aquel hotel que te digo que daba pensión completa por 12.000 pesetas pasó a venderlas por 40.000, sólo alojamiento". Lejos quedaban aún los escándalos de corrupción que tenían que llegar en la esfera polítca marbellí. 

El programa estuvo en parrilla hasta el 29 de septiembre, 12 programas y ni uno más. Aunque las reticencias de la esposa de Gil obligaron a hacer cambios de última hora: "Ya llevábamos muchos capitulos grabados cuando se estrenó el programa. Con el paso de los días se fue popularizando lo de mencionar a la mujer de Gil en los guiones. Sin meternos con ella, como un recurso divertido. Pero ella era lo opuesto a su marido: no quería aparecer de ninguna de las maneras. Así, con los programas ya grabados, tuve que quedarme otras dos semanas volviendo a rodar las mismas escenas pero omitiendo su nombre. Jesús Gil y yo solos".

María Ángeles, al final, fue clave en todo aquello. También en el jacuzzi. Porque Jesús Gil acabó lamentando haber grabado aquellas escena. Tiempo después, le confesaba al periodista Juan Ramón Lucas que se arrepintió: "¿Mi mujer? La verdad es que estoicamente no lo soportó, porque estuvimos como 3 meses casi sin hablarnos y le tomó odio al productor del programa. Yo en aquel tiempo, con tal de promocionar Marbella, me vestía de lagarterana si hacía falta. María Ángeles [dirigiéndose a la cámara], no me comí una rosca, lo primero, después de tanta belleza que había allí. Y encima tú estabas cabreada". 

Gil se arrepintió. C. Tangana ha recurrido a su fórmula para promocionar su nuevo tema. Todo ha cambiado mucho en España desde entonces pero, 30 años después, como gancho sigue funcionando igual.