Santiago de Compostela

Los cuatro detenidos hasta el momento por la brutal paliza que le arrebató la vida a Samuel Luiz han pasado este viernes a disposición judicial y están siendo investigados como presuntos autores de un delito de homicidio, mientras que a uno de ellos también se le imputa un delito de apropiación indebida por haber sustraído el móvil del joven.

Dos furgones los trasladaron entre las 9.50 y las 10.00 horas al Juzgado de Instrucción número uno de A Coruña, a donde acudieron sus abogados: el ourensano Luis Manuel Salgado Carbajales, responsable de la defensa de los tres primeros detenidos, y José Ramón Sierra, abogado en su momento de José Ignacio Abuín, el Chicle, y ahora del último de los acusados por el crimen de Samuel, sobre el que ha asegurado que "es inocente".

El primero de los letrados, Salgado Carbajales, ya había defendido en su momento a Eduardo López Fernández, uno de los dos condenados a 16 años de prisión por asesinato con alevosía en el conocido como crimen de "A Esmorga". En diciembre de 2014, en el municipio ourensano de Boborás, le dieron una paliza a un joven rumano, Alexandru Walter Boghiu, y después lo arrojaron todavía con vida a un canal, donde acabaría muriendo.

A pesar de que la investigación determinó que el otro condenado fue el único que había agredido al joven fallecido, en todas las instancias judiciales se confirmó que López Fernández no había hecho nada para impedir el fatal desenlace, por lo que también fue considerado autor del crimen.

A su llegada a los juzgados este viernes en calidad de defensor de tres de los acusados, Salgado Carbajales ha rechazado hacer declaraciones sobre el caso aduciendo que "está bajo secreto de sumario", tras lo que se ha limitado a señalar que "es un caso complicado".

El más violento de los asesinos de Samuel fue expulsado de la discoteca tras discutir con su novia

Sí se ha prodigado más ante los medios el otro letrado, José Ramón Sierra, conocido por haber defendido al Chicle hasta 2018, cuando renunció alegando falta de confianza.

El detonante fue que el asesino de Diana Quer le habría insistido en múltiples ocasiones en que todo se originó por un atropello accidental, extremo que desmintieron las pruebas forenses practicadas al cuerpo de la joven. "Si el cliente nos miente podemos hacer el tonto, pero no tanto", llegó a decir.

En este caso, sin embargo, Sierra sí se ha mostrado convencido de que su actual cliente, el último de los cuatro detenidos, es "inocente" y no participó "ni en el linchamiento ni en lo que está considerado como homicidio", por lo que su paso a disposición judicial le parece "un error".

"Mi cliente ha declarado en comisaría porque los inocentes declaran siempre", ha insistido el letrado, quien ha relatado que su defendido acudió en un primer momento a declarar ante la Policía Nacional "voluntariamente y como testigo", si bien posteriormente pasó a ser investigado y, finalmente, arrestado.

A su salida de los juzgados, Sierra fue recibido con gritos de un grupo de personas que le pidieron "que tu conciencia no te permita defender a estos asesinos", mientras que tras su marcha continuaron exclamando repetidamente "asesinos".

Samuel.

El delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, ha expresado este viernes su voluntad de que la declaración judicial de los cuatro acusados aporte "nuevas pruebas" al caso que conduzcan a "nuevas detenciones", que no descarta para los próximos días.

Entre los cuatro detenidos, según han relatado a EL ESPAÑOL fuentes próximas al caso, estaría el agresor principal de la paliza mortal, un joven al que habrían expulsado de Andén, la discoteca en la que también se encontraba Samuel Luiz, tras una violenta bronca con su pareja.

La autopsia preliminar, conocida este miércoles, reveló que el joven auxiliar de enfermería murió de un traumatismo craneoencefálico severo provocado por un patada en la cabeza. Se cree que tanto el primer golpe como el definitivo fueron obra de este individuo, al que echaron de la discoteca. "Vete afuera a reflexionar", le recomendó uno de los empleados.

Los hechos

A las 3.00 de la mañana, Samuel y su amiga Lina salieron de El Andén, un pub nocturno en el Paseo Marítimo de A Coruña, y empezaron una videollamada. Al otro lado estaba Vanesa, novia de Lina, que no había podido acompañarlos esa noche. En un momento de la conversación giraron el móvil y una pareja de desconocidos, hombre y mujer, pensó que les estaban grabando.

Al ver el móvil, él se dirigió a Samuel agresivamente y le increpó: “O paras de grabar o te mato, maricón”, le dijo, según Lina. A Samuel no le dio tiempo más que a contestar: “Maricón de qué”, y recibir un puñetazo en la cara, y luego otro, hasta que un tercer joven que pasaba por allí logró intervenir y parar el asalto. La víctima, aturdida, pidió a Lina que volviera al pub a por su móvil, y se quedó sola.

Tras un par de minutos, el agresor empezó a perseguirlo por el Paseo Marítimo, acompañado de un grupo de amigos y conocidos. Samuel corrió durante 250 metros, hasta el inicio de la Avenida de Buenos Aires, hasta caer al suelo. Allí, la camarilla de presuntos homicidas le pateó la cabeza durante 15 minutos hasta matarlo. Él nunca devolvió un golpe ni intentó enfrentarse a sus asesinos.

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